Es difícil imaginar un ordenador sin ratón. Este pequeño dispositivo se ha convertido en una parte tan habitual de nuestra vida digital que apenas nos preguntamos por su origen y evolución. Y, sin embargo, es uno de los inventos clave en la historia de las tecnologías de la información, que cambió radicalmente la forma en que interactuamos con las máquinas. ¿No es interesante conocerlo más de cerca?
Antecedentes: la época anterior a la aparición del ratón
Las primeras máquinas de cálculo de las décadas de 1940 y 1950 se controlaban mediante conmutadores y botones físicos. Luego aparecieron las tarjetas perforadas: tarjetas de cartón con agujeros que codificaban información. El proceso era extremadamente laborioso: el programador debía preparar pilas de tarjetas perforadas con antelación y después esperar horas a que se completara el procesamiento.
En los años 1960 se popularizaron los teletipos, dispositivos similares a máquinas de escribir conectadas a un ordenador.
También surgieron los primeros terminales de texto con pantalla. La interacción con la máquina se realizaba mediante una línea de comandos, lo que requería conocer comandos y sintaxis específicos. Para el usuario medio ese tipo de interfaz suponía una barrera importante, convirtiendo a los ordenadores en herramientas exclusivamente para personal técnico.
Había otros medios de entrada: plumillas ópticas, joysticks, trackballs (manipuladores con bola). Sin embargo, el ratón acabó siendo la solución más cómoda y versátil para la mayoría de las tareas.
Douglas Engelbart y el nacimiento del ratón
En los orígenes del ratón se encuentra una figura notable: Douglas Engelbart, destacado inventor estadounidense y visionario de la era digital. Natural de Oregón, sirvió como técnico de radio durante la Segunda Guerra Mundial, lo que sentó las bases de su pensamiento técnico. Tras la guerra obtuvo un doctorado en ingeniería eléctrica en la Universidad de California en Berkeley, donde se acercó por primera vez al mundo de las tecnologías incipientes.
A comienzos de los años 1960, el ingeniero talentoso dirigió una unidad especial en el Stanford Research Institute (SRI) en California: el Laboratorio de Ampliación de la Inteligencia Humana. El nombre reflejaba la filosofía central de Engelbart: creía que la tecnología debía ampliar las capacidades mentales humanas en lugar de reemplazarlas. En una época en la que los ordenadores se percibían como enormes máquinas de cálculo para un reducido grupo de especialistas, esa visión parecía casi herética.
Para llevar a la práctica su ambiciosa idea hacía falta un instrumento completamente nuevo: algo más intuitivo y visual que las tarjetas perforadas o los enormes terminales de comandos de entonces. Engelbart y sus colegas tuvieron que desarrollar una forma de controlar directamente los elementos visuales en la pantalla, que fuera comprensible incluso para usuarios no preparados.
En 1963–1964, Douglas, junto al ingeniero Bill English, creó el primer prototipo de dispositivo apuntador que más tarde se conocería como "ratón". El nombre surgió por la semejanza externa: el cable que salía de la parte posterior del aparato parecía la cola de un roedor.
El primer ratón tenía una carcasa de madera de tamaño aproximado al de una palma. En su interior había dos ruedas metálicas colocadas perpendicularmente entre sí. Esas ruedas permitían seguir el movimiento sobre la superficie en dos direcciones. En la parte superior había un botón rojo para seleccionar objetos en la pantalla.
Es interesante que la patente de este invento (oficialmente denominada "X-Y Position Indicator for a Display System") se concedió al inventor solo en 1970, aunque el prototipo funcional ya existía en 1964. Más adelante los derechos fueron adquiridos por la compañía Apple por una suma simbólica, dado que para entonces el plazo de la patente estaba próximo a expirar.
La primera demostración pública
Al gran público se le presentó el ratón el 9 de diciembre de 1968 en una conferencia sobre tecnología informática en San Francisco. Este evento pasó a la historia con el nombre de "La Madre de Todas las Demostraciones". Durante una presentación de 90 minutos, Engelbart mostró no solo el ratón sino todo un conjunto de tecnologías revolucionarias, incluyendo hipertexto, videoconferencia, edición colaborativa de documentos y una interfaz gráfica de usuario.
Para la audiencia de 1968 el evento resultó asombroso: muchas de las tecnologías mostradas adelantaban su tiempo por décadas. Pero el dispositivo que permitía mover el cursor por la pantalla de forma intuitiva fue uno de los elementos más impactantes de la demostración.
Sin embargo, el ratón no se popularizó de inmediato; tardó más de diez años en extenderse ampliamente. La industria informática de la época estaba centrada en grandes máquinas corporativas donde las interfaces gráficas no eran necesarias. Solo con la llegada de los ordenadores personales a finales de los años 1970 y principios de los 1980 fue perdiendo esa resistencia y ganando popularidad.
El centro de investigación Xerox PARC y el desarrollo de la idea
La siguiente etapa importante en la historia está ligada al centro de investigación Xerox PARC (Palo Alto Research Center), fundado en 1970. Allí se desarrolló el primer sistema informático con una interfaz gráfica completa: el Xerox Alto (1973), para el cual el ratón fue el dispositivo de entrada principal.
Los ingenieros de Xerox PARC mejoraron notablemente el diseño. En lugar de ruedas metálicas aplicaron una bola de goma que, al moverse por la superficie, hacía girar dos rodillos que convertían el movimiento mecánico en señales eléctricas. A esa construcción se la llamó "ratón de bola". Dominó el mercado durante casi tres décadas.
Con el Xerox Alto los usuarios podían manipular objetos en pantalla, abrir ventanas, arrastrar archivos: operaciones que hoy nos resultan cotidianas. Además, en el Alto apareció por primera vez el puntero en forma de flecha que conocemos.
Sorprendentemente, la dirección de Xerox no supo valorar la magnitud de las aportaciones de su centro de investigación. La compañía no lanzó al mercado masivo ni el Alto ni su versión comercial Star (1981), considerándolos demasiado caros y orientados a un segmento reducido de usuarios.
Aportación de Apple
La visita decisiva de Steve Jobs al centro de investigación Xerox PARC en 1979 abrió un nuevo capítulo en la historia de la periferia informática. El joven y ambicioso cofundador de Apple quedó tan impresionado por la demostración que decidió adaptar esas ideas innovadoras a sus propios productos.
Los primeros frutos de esa inspiración se materializaron en el ordenador Apple Lisa, presentado en 1983. A pesar del avance tecnológico, el alto precio del sistema —alrededor de 10 000 dólares— lo hizo inaccesible para la mayoría de los usuarios. El triunfo verdadero llegaría más tarde con el lanzamiento del legendario Macintosh en enero de 1984.
El equipo de ingenieros de Apple, entre los que destacaban Jeff Raskin y Bill Atkinson, no se limitó a copiar la idea del ratón, sino que la replanteó radicalmente. Gracias a una serie de innovaciones técnicas y soluciones de fabricación, la compañía californiana logró reducir el coste desde unos astronómicos 400 dólares (el precio del dispositivo para el Xerox Alto) hasta apenas 25 dólares. La nueva versión además ofrecía mayor fiabilidad y ergonomía, encajando con la filosofía de simplicidad promovida por Jobs.
La decisión de diseño más importante fue reducir de tres botones a uno solo. El enfoque minimalista facilitó que personas que nunca antes habían usado una máquina pudieran dominarla de forma intuitiva.
Microsoft y la estandarización del ratón para el PC
Fue la empresa de Redmond la que desempeñó un papel decisivo en la popularización de estos dispositivos entre los propietarios de IBM PC y compatibles, que dominaban el mercado informático.
El equipo de Bill Gates empezó a experimentar con dispositivos apuntadores a comienzos de los años ochenta. En 1983 la compañía presentó su propio periférico diseñado para funcionar con las primeras versiones del procesador de texto Word. La verdadera revolución llegó dos años después con el lanzamiento de Windows 1.0, una plataforma que hizo la interacción con la máquina mucho más accesible para el usuario común.
Su propuesta incluía dos teclas funcionales y, más tarde (1996), se incorporó la rueda de desplazamiento, que simplificó considerablemente la navegación por documentos digitales. Esa configuración se consolidó como estándar del sector.
Con la llegada de Windows 3.0 (1990), y especialmente con Windows 95, este nuevo tipo de interacción humano-máquina se impuso en la práctica diaria de millones de personas en todo el mundo. El auge de las interfaces visuales provocó un auténtico boom en la producción de hardware: el mercado se llenó de productos de empresas como Logitech, Genius, A4Tech y muchos otros fabricantes.
Evolución tecnológica: de la mecánica a la óptica
Repitamos esto una vez más. Hasta finales de los años 1990 la mayoría de los ratones funcionaban con un principio mecánico: una bola de goma que transmitía el movimiento a rodillos. Este diseño tenía importantes inconvenientes: el mecanismo se ensuciaba con rapidez, exigía limpiezas periódicas y la precisión dejaba que desear.
En 1999, cuando Microsoft y Agilent Technologies presentaron los primeros ratones ópticos masivos, el seguimiento del movimiento dejó de basarse en la bola y pasó a emplear un LED y un sensor óptico (en esencia, una pequeña cámara digital) que analizaba los cambios microscópicos en la superficie bajo el dispositivo.
Los modelos ópticos aportaron numerosas ventajas: la ausencia de piezas móviles aumentó la fiabilidad, no requerían limpieza regular y mejoró la precisión. Inicialmente estos modelos funcionaban solo sobre alfombrillas con patrones específicos, pero pronto la tecnología mejoró hasta permitir el uso en casi cualquier superficie no deslizante.
El siguiente salto tecnológico fue la aparición de los ratones láser en 2004 (el primero fue el Logitech MX1000). En lugar del LED habitual, empleaban un láser infrarrojo, lo que proporcionaba aún mayor precisión y la capacidad de funcionar sobre superficies brillantes y transparentes.
En los años 2000 se produjo también la transición masiva de ratones cableados a inalámbricos. Los primeros modelos utilizaban transmisores de radio con receptores propios; más tarde se popularizó el estándar Bluetooth. Los dispositivos inalámbricos liberaron a los usuarios del enredo de cables, aunque introdujeron la necesidad de vigilar la carga de las baterías.
Especialización y diversidad: ratones para distintas tareas
En los años 1990 aparecieron los primeros modelos ergonómicos, con formas más ajustadas a la anatomía de la mano, lo que redujo el riesgo de síndrome del túnel carpiano asociado al trabajo prolongado. Esta patología profesional surge por la compresión del nervio mediano en el estrecho canal de la muñeca y provoca entumecimiento, hormigueo y dolor en los dedos, especialmente en el pulgar, el índice y el medio.
Para jugadores se desarrollaron ratones de juego con mayor precisión de posicionamiento (medida en PPP — puntos por pulgada), botones programables adicionales y la posibilidad de cambiar el peso. Los modelos modernos para juegos pueden alcanzar resoluciones de sensor de hasta 20 000 PPP y más de una docena de botones.
Surgieron ratones verticales, trackballs (donde el usuario mueve la bola con los dedos mientras la carcasa permanece inmóvil), ratones en forma de anillo que se colocan en el dedo y muchas otras formas inusuales.
Para diseñadores y artistas se crearon dispositivos especializados combinados con tabletas gráficas, que ofrecen alta precisión y detección de la presión del trazo, importantes para el trabajo en editores gráficos.
Estado actual y perspectivas
Hoy el ratón es uno de los periféricos más comunes, fabricado por decenas de empresas en cientos de variantes. A pesar de la aparición de pantallas táctiles, control por voz y otras interfaces alternativas, sigue siendo una herramienta insustituible, perfeccionada a lo largo de los años para cubrir distintas necesidades.
Las tendencias actuales en su desarrollo incluyen:
- Mejora de la eficiencia energética en modelos inalámbricos (algunos ratones modernos pueden funcionar años con un juego de pilas o incorporan baterías recargables de carga rápida)
- Integración con otros dispositivos del ecosistema (por ejemplo, la capacidad de funcionar con varios ordenadores a la vez)
- Uso de materiales ecológicos, incluidos plásticos biodegradables para reducir la huella ambiental
- Desarrollo continuo de la ergonomía para prevenir enfermedades profesionales
- Aplicación de inteligencia artificial para predecir los movimientos del usuario y mejorar la precisión
Resulta increíble que el dispositivo que sostenemos a diario tenga ya más de medio siglo. ¿Cuál es la conclusión? Los inventos verdaderamente revolucionarios no siempre deben ser complejos: a veces basta con encontrar una solución intuitiva a un problema.
Por cierto, el ratón tiene un cumpleaños oficial: el 9 de diciembre. Como es fácil deducir, esa es la fecha de la primera presentación de Engelbart.