Líneas horizontales en la pantalla: por qué aparecen y cómo solucionarlas

Líneas horizontales en la pantalla: por qué aparecen y cómo solucionarlas

La aparición de líneas horizontales o verticales en la pantalla puede ser un síntoma alarmante, desde un fallo de software hasta un daño serio en el hardware. No siempre indica un fallo del monitor: a veces los culpables son los cables, la tarjeta gráfica o incluso la configuración del controlador. En este artículo explicaremos cómo determinar la fuente del problema y qué pasos seguir para solucionarlo.

Por qué aparecen líneas en la pantalla

Este defecto visual puede manifestarse de distintas formas: líneas estáticas o intermitentes, finas o densas, a color o en blanco y negro. Las causas principales:

  • Sobrecalentamiento o fallo en la tarjeta gráfica. A menudo se manifiesta en forma de artefactos: aparecen líneas ordenadas de color o grises, rectángulos y otras distorsiones. Al arrancar la BIOS o iniciar Windows en modo seguro, el defecto puede desaparecer temporalmente.
  • Cable o flex roto. Al doblar el cable o al inclinar la tapa de un portátil las líneas pueden cambiar o desaparecer. A menudo se observa un cambio en la paleta de colores de la pantalla o la pérdida de imagen en una parte del panel.
  • Matriz del panel defectuosa. Las líneas se localizan en una zona concreta de la pantalla y pueden persistir en cualquier condición.
  • Configuración incorrecta de la frecuencia de actualización o overclocking de la tarjeta gráfica. A veces hay incompatibilidad entre el monitor y los ajustes actuales de la GPU.
  • Errores del controlador de la tarjeta gráfica. El problema puede aparecer tras instalar actualizaciones, cambiar componentes o por fallos del sistema. En la BIOS y en modo seguro, por regla general, no se ven esas líneas.

Compruebe el cable de conexión y los conectores

Comience por lo más sencillo. Revise el cable de vídeo (HDMI, DisplayPort, DVI, VGA) en busca de daños, especialmente en la zona de los conectores. Inspeccione los enchufes: a veces la oxidación o la suciedad en los contactos interfieren con la transmisión de la señal. Además:

  • Pruebe otro cable de vídeo del mismo tipo;
  • Si es posible, conecte el monitor a otro puerto de la tarjeta gráfica (si hay varios);
  • Si usa adaptadores, compruébelos también.

En portátiles, con frecuencia la causa son problemas con el cable plano del panel, especialmente si hay daños mecánicos o un uso prolongado. Si las líneas aparecen o desaparecen al mover la tapa, es muy probable que el cable plano esté dañado. No conviene desmontar el portátil sin experiencia: es mejor acudir a un servicio técnico.

Compruebe si la tarjeta gráfica se está sobrecalentando

Los artefactos gráficos suelen acompañar el sobrecalentamiento de la GPU. Para el diagnóstico utilice utilidades como:

La temperatura normal para una tarjeta gráfica en reposo es hasta 50 °C, y bajo carga hasta 85 °C (según el modelo). Si los valores son superiores, asegúrese de que el sistema de refrigeración funciona correctamente:

  • Limpie los ventiladores y los radiadores del polvo;
  • Compruebe que giran los ventiladores de la tarjeta gráfica y del chasis;
  • Cambie la pasta térmica si el equipo ya es antiguo.

Si los ventiladores no giran, el problema puede deberse al controlador de alimentación o al daño físico del ventilador. En ese caso es preferible confiar la reparación a un especialista.

Reinstale o retroceda el controlador de la tarjeta gráfica

Si las fallas aparecieron tras actualizar el controlador, esa puede ser la causa. Los especialistas en seguridad informan periódicamente sobre problemas con los controladores de NVIDIA. Proceda con las siguientes instrucciones:

  1. Haga clic con el botón derecho en Inicio → seleccione «Administrador de dispositivos».
  2. Abra la sección «Adaptadores de pantalla» y haga doble clic en su tarjeta gráfica.
  3. En la pestaña «Controlador» pulse «Revertir» o «Actualizar controlador».

Si la opción de revertir no está disponible, lo mejor es descargar la versión más reciente del controlador desde el sitio oficial del fabricante (NVIDIA, AMD o Intel) o desde la web del fabricante del portátil o de la placa base. Es importante no fiarse únicamente de las instalaciones automáticas de Windows, ya que pueden ser obsoletas o incorrectas.

También, al reinstalar el controlador, se recomienda eliminar la versión antigua previamente con Display Driver Uninstaller (DDU), para evitar conflictos.

Diagnóstico del hardware: ¿monitor o tarjeta gráfica?

Si ni el cable ni el controlador son la fuente del problema, es hora de comprobar los propios dispositivos:

  • Conecte el monitor a otro equipo o portátil. Si las líneas persisten, el fallo es del panel.
  • Conecte otro monitor o televisor a su PC. Si el defecto persiste, lo más probable es que la tarjeta gráfica esté dañada.
  • Use la gráfica integrada, si dispone de ella (habitualmente en placas con chipsets Intel). Conecte el monitor a la salida de vídeo integrada y reinicie el equipo.

Esta prueba permitirá acotar los sospechosos. Si la sospecha recae sobre la tarjeta gráfica, conviene probarla en otro PC o acudir a un servicio técnico con capacidad para realizar una diagnóstico completo.

Resolución y frecuencia de actualización: verifique la configuración

Parámetros de pantalla incorrectos pueden provocar líneas y parpadeos. Asegúrese de que el monitor funciona a su frecuencia «nativa» (recomendada):

  1. Haga clic con el botón derecho en el escritorio → «Configuración de pantalla».
  2. Seleccione «Configuración de pantalla avanzada».
  3. Compruebe que está establecida la frecuencia correcta (normalmente 60, 75 o 144 Hz).

Si recientemente ha hecho overclocking a la tarjeta gráfica o al monitor, intente revertir los cambios. El overclock puede afectar negativamente la estabilidad de la salida de imagen.

Qué hacer si nada ha funcionado

Si después de todos los pasos anteriores el problema persiste, lo más probable es que se trate de una falla de hardware: memoria de vídeo dañada, chip gráfico sobrecalentado, degradación de las soldaduras. En tal situación:

  • Acuda a un servicio técnico para diagnosticar la tarjeta gráfica o el monitor;
  • Si es posible, cambie la tarjeta gráfica temporalmente (para comprobar);
  • Si la reparación no es viable, considere reemplazar el dispositivo afectado.

No conviene demorar la resolución: si el problema es por sobrecalentamiento o daños de hardware, el uso continuado puede empeorar la situación o provocar fallos en otros componentes.

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