Cómo bajar los FPS en un juego sin sacrificar la calidad gráfica

Cómo bajar los FPS en un juego sin sacrificar la calidad gráfica

Los videojuegos dejaron hace tiempo de ser solo un entretenimiento y pasaron a ser un entorno de alta tecnología en el que la optimización del sistema desempeña un papel clave. Uno de los parámetros más evidentes, pero a menudo subestimados, es el FPS, o la cantidad de fotogramas que se muestran en pantalla por segundo. Los FPS (fotogramas por segundo) influyen directamente en la fluidez de la imagen, pero no siempre son beneficiosos. Al contrario, en algunos casos una frecuencia excesivamente alta puede provocar sobrecalentamiento del sistema, consumo energético innecesario, inestabilidad en los juegos y ruido del sistema de refrigeración. 

Por eso limitar la tasa de fotogramas no es una capricho, sino una medida razonable y práctica. 

Ajustes del propio juego: método sencillo con el mínimo esfuerzo

La mayoría de los títulos modernos ofrecen al usuario un sistema flexible de ajustes gráficos. Entre otras cosas, los desarrolladores suelen añadir la función de limitar los fotogramas directamente en la interfaz de opciones. Puede ser un parámetro independiente que permita elegir un valor máximo de FPS, o una combinación de esta opción con la sincronización vertical (VSync), que sincroniza los fotogramas con la frecuencia de actualización del monitor.

Qué opciones de limitación de FPS se encuentran en los juegos:

  • Deslizador o campo numérico para establecer el límite manualmente (por ejemplo, 72 o 90 FPS);
  • Conjunto de presets fijos: 30 / 60 / 120 / 144 fotogramas por segundo;
  • Modo automático «según la frecuencia del monitor» mediante la activación de la sincronización vertical;
  • En algunos casos: FPS dinámicos según la carga (por ejemplo, modos de «sincronización adaptativa»).

Este método es ideal sobre todo para quienes no quieren complicaciones: todo se ajusta directamente en el juego, de forma rápida y segura. Sin embargo, si se necesita un control mayor —por ejemplo, distintos valores para diferentes aplicaciones o la posibilidad de fijar los FPS por debajo del umbral mínimo que permite el juego— entonces conviene pasar a métodos más avanzados.

Utilidades de NVIDIA: el clásico y su sucesor

Para quienes usan tarjetas gráficas NVIDIA, están disponibles dos herramientas completas: el clásico Panel de control de NVIDIA y la aplicación más moderna NVIDIA App, que poco a poco lo sustituye. Ambas soluciones permiten no solo limitar los FPS, sino hacerlo con distintos niveles de flexibilidad: de forma global para todo el sistema o de forma selectiva para juegos concretos.

En el Panel de control de NVIDIA hay que ir a la sección «Administrar la configuración 3D», donde se abre una pestaña con ajustes globales. Allí, en la lista de parámetros, hay que buscar el elemento «Frecuencia máxima de fotogramas» —por defecto está desactivado. Tras activarlo, se puede establecer el límite deseado: por ejemplo, 60, 90 o 120 FPS. El parámetro se aplica a todas las aplicaciones a la vez.

Si se requiere una configuración puntual —por ejemplo, limitar los FPS solo en un juego— hay que ir a la pestaña «Configuración de programa». Mediante el botón «Agregar» se indica el archivo ejecutable del juego. Si el archivo EXE no se detecta automáticamente, se puede seleccionar manualmente. A partir de ahí todo es similar: buscamos el parámetro de frecuencia de fotogramas y fijamos el valor deseado. Es útil si quieres que distintos juegos funcionen con límites diferentes.

NVIDIA App, a su vez, ofrece un enfoque más moderno. La aplicación se instala junto con los controladores y, en la mayoría de los casos, ya está presente. Desde Inicio o el icono en la bandeja del sistema se puede abrir la interfaz, ir a la sección «Gráficos» y elegir el juego deseado o aplicar ajustes de forma global. Después se busca el parámetro «Frecuencia máxima de fotogramas», se activa y se introduce el valor numérico. La interfaz es más visual y, para la mayoría de usuarios, resultará más cómoda que el panel clásico.

AMD y Radeon Chill: un enfoque inteligente para limitar los FPS

Los propietarios de tarjetas gráficas AMD pueden usar el paquete de software AMD Software: Adrenalin Edition. A diferencia de las soluciones de NVIDIA, aquí se emplea la tecnología Radeon Chill: no es solo un límite fijo de fotogramas, sino el control de un rango desde un valor mínimo hasta un máximo. Este método es especialmente adecuado para quienes quieren reducir el consumo de energía y la carga térmica sin perder la fluidez del juego.

Para activar Chill, abre Adrenalin desde el escritorio o el menú Inicio, luego ve a la pestaña «Juegos» y selecciona el perfil deseado —o «Tarjeta gráfica» si quieres establecer parámetros globales. La opción «Radeon Chill» aparecerá en la lista de funciones disponibles. Tras activarla se pueden fijar los límites inferior y superior —por ejemplo, de 40 a 75 FPS. Según la escena del juego, los FPS disminuirán o aumentarán automáticamente dentro de ese rango.

Este mecanismo es especialmente útil en portátiles o en sistemas con refrigeración limitada. Radeon Chill permite que el sistema trabaje justo lo necesario en cada momento, sin mantener una carga máxima constante. Además, la configuración puede aplicarse tanto a todo el sistema como a aplicaciones individuales.

Utilidades de terceros: control máximo con RivaTuner

Si las opciones integradas o las funciones del controlador no son suficientes, existen programas de terceros. Entre ellos destaca RivaTuner Statistics Server (RTSS) —una utilidad considerada el estándar de facto para la gestión de FPS. Funciona a nivel de controlador y permite limitar con precisión la tasa de fotogramas en cualquier aplicación: desde juegos hasta pruebas y reproductores de vídeo.

Ventajas de usar RTSS:

  • Aplicación instantánea del límite de FPS sin reiniciar el sistema;
  • Creación de perfiles independientes para distintos juegos y programas;
  • Funcionamiento estable incluso en títulos que no cuentan con un limitador de fotogramas integrado;
  • Posibilidad de trabajar junto con MSI Afterburner para monitorización y gestión completa;
  • Soporte de superposición de estadísticas (overlay) con temperatura, carga de GPU y otras métricas;
  • Mínimo consumo de recursos por parte de la propia utilidad —RTSS apenas afecta al rendimiento.

Esta flexibilidad es especialmente valiosa si quieres tener un control total sobre el comportamiento de los juegos, sincronizar el trabajo con la captura de vídeo o con pruebas de rendimiento, y eliminar inestabilidades de fondo.

¿Cuál es el sentido de limitar los FPS y cuándo es especialmente importante?

Aunque pueda parecer que tener la máxima cantidad de FPS siempre es beneficioso, en la práctica no es así. Una frecuencia de fotogramas superior a la tasa de refresco del monitor puede no mejorar la percepción de fluidez e incluso provocar defectos visuales como tearing. Además, valores altos de FPS hacen que la tarjeta gráfica trabaje a tope, generando calor, ruido y aumentando el consumo energético.

Limitar los FPS es especialmente útil:

  • en portátiles —para aumentar la autonomía de la batería;
  • cuando hay sobrecalentamiento del sistema —para reducir la carga térmica en GPU y CPU;
  • en casos de fuertes variaciones de rendimiento —para estabilizar el comportamiento del juego;
  • al grabar vídeo —para sincronizar con la frecuencia de captura y evitar desincronizaciones;
  • si el monitor no soporta G-Sync ni FreeSync y aparece screen tearing.

En otras palabras, fijar o limitar la cantidad de fotogramas es una forma de controlar lo que ocurre en tu sistema durante el juego. Afecta no solo al confort, sino también a la durabilidad del hardware y a la estabilidad de la experiencia de juego.

Es una buena noticia que las herramientas modernas nos den libertad de elección: ya sea mediante el ajuste dentro del propio juego, el controlador del fabricante o una utilidad de terceros —puedes escoger el enfoque que mejor se adapte a tus objetivos.

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