Normalmente, al encender el monitor esperamos que la imagen esté bien centrada. Pero a veces la realidad es distinta: parte de la imagen está recortada, los bordes de la interfaz se salen del borde de la pantalla y la propia imagen se desplaza hacia la derecha, dejando una zona vacía a la izquierda. En la práctica esos desvíos pueden aparecer por distintas razones: desde un conflicto simple de resolución hasta fallos de hardware o de la configuración de la pantalla. Lo principal es no entrar en pánico: en la mayoría de los casos el problema se soluciona en unos minutos.
Analicemos de qué puede tratarse y revisemos paso a paso las soluciones prácticas para restaurar la imagen.
Compruebe la frecuencia de actualización y la resolución de la pantalla
Para empezar, conviene revisar los ajustes de pantalla en Windows. Una frecuencia de actualización mal seleccionada o una resolución inadecuada pueden hacer que la imagen literalmente se desplace hacia un lado. Algunos monitores son sensibles a la discrepancia entre lo que envía la tarjeta gráfica y lo que esperan recibir. Esto afecta especialmente a modelos antiguos con conexión VGA o a pantallas no estándar.
Para restaurar la geometría correcta:
- Haga clic derecho en el escritorio y abra «Configuración de pantalla».
- Desplácese hacia abajo y haga clic en «Configuración de pantalla avanzada».
- En la nueva ventana seleccione «Propiedades del adaptador de vídeo para la pantalla 1».
- En la pestaña «Monitor» busque «Frecuencia de actualización de pantalla» y seleccione el valor más alto disponible.
Tras aplicar los cambios, compruebe la posición de la imagen. Si el desplazamiento sigue presente, vuelva a la configuración de pantalla y esta vez revise el ajuste «Resolución de pantalla». Debe coincidir con la resolución nativa de su monitor. Por ejemplo, para una pantalla Full HD es 1920x1080. Seleccione ese valor, pulse «Aceptar» y compruebe el resultado. A veces el sistema aplica automáticamente una resolución intermedia que parece «casi correcta» visualmente, pero provoca un ligero desplazamiento.
Reinstale los controladores de la tarjeta gráfica y del monitor
Si las acciones descritas arriba no ayudan, es muy probable que el problema resida en el software. Con frecuencia aparecen situaciones así tras instalar un sistema operativo nuevo, actualizar un controlador o conectar un monitor que no se había usado antes en ese equipo. La tarjeta gráfica puede no reconocer el monitor correctamente y, como resultado, aplicarse parámetros de salida incorrectos.
Para resolverlo se recomienda reinstalar los controladores:
- Abra «Administrador de dispositivos» (puede hacerlo buscando en el menú «Inicio»).
- Despliegue la sección «Adaptadores de pantalla» y elimine el controlador de la tarjeta gráfica.
- También compruebe la sección «Monitores»: si aparece «Monitor PnP genérico», el controlador del monitor puede ser demasiado genérico.
- Tras la desinstalación, reinicie el sistema: Windows instalará automáticamente una versión nueva del controlador o le ofrecerá descargar la más reciente desde el centro de actualizaciones.
Para obtener el mejor resultado, es preferible usar las utilidades oficiales del fabricante de la tarjeta gráfica: GeForce Experience (para NVIDIA) o AMD Software: Adrenalin Edition (para AMD), así como los controladores propios desde la web del fabricante del monitor, si están disponibles. Muchos monitores profesionales (especialmente las gamas Eizo, Dell UltraSharp, NEC) utilizan archivos .inf específicos para una calibración correcta de la imagen.
Ajuste la posición mediante el menú del propio monitor
Si los métodos por software no funcionan, pase a la corrección manual mediante el menú integrado del monitor. Casi todos los modelos modernos e incluso los antiguos tienen botones físicos o control táctil para abrir el menú en pantalla (OSD). Desde ahí puede ajustar la posición de la imagen en horizontal y vertical.
Por lo general, la opción necesaria se encuentra en los apartados «Posición», «Ajuste de imagen» o «Posición horizontal». El nombre puede variar según el fabricante, pero la idea es la misma: debe desplazar la imagen manualmente hacia la izquierda hasta centrarla.
Además, muchos monitores incluyen una función de ajuste automático —puede aparecer como «Ajuste automático», «Configuración automática» o «Calibración automática». Su objetivo es detectar los límites de la señal y alinear la imagen sin intervención del usuario. Esto funciona especialmente bien con conexiones analógicas como VGA o DVI, donde no hay control exacto por píxel como en HDMI o DisplayPort.
Para iniciar el ajuste automático basta con pulsar el botón correspondiente o seleccionar la opción en el OSD. En unos segundos el monitor realizará la recalibración y la imagen debería volver a su lugar.
Qué más puede afectar al desplazamiento de la imagen
Aunque los métodos anteriores cubren la mayoría de los escenarios, a veces la causa es menos evidente. Por ejemplo, el cable utilizado (especialmente adaptadores VGA↔HDMI) puede introducir errores en la señal. También hay casos en los que el BIOS de la tarjeta gráfica o el firmware del monitor entra en conflicto con ciertas configuraciones de salida —especialmente en sistemas antiguos o al usar frecuencias no estándar (por ejemplo, 59 Hz en lugar de 60 Hz).
Situaciones poco comunes pero posibles:
- Modo autónomo de la tarjeta gráfica, cuando el PC entra en ahorro de energía y restablece la configuración de la pantalla;
- Uso de conmutadores KVM (un monitor para varios PC) en los que la información EDID se transmite de forma incorrecta;
- Alimentación inestable del monitor o una fuente de alimentación antigua que provoca deriva de la imagen al cambiar el brillo.
En esos casos conviene probar la pantalla en otro equipo y descartar factores externos. A veces basta con cambiar el cable o conectar el monitor a otro puerto de la tarjeta gráfica.