Cuando algo va mal con el ordenador, mucha gente por costumbre lo atribuye a un virus. En realidad, los virus son cada vez menos a menudo la causa de los problemas, pero el software malicioso sigue existiendo y puede sorprender desagradablemente. Peor aún, en torno al tema durante años han persistido mitos que llevan a la gente a tomar decisiones equivocadas. Analizamos los mitos más persistentes y explicamos con calma cómo funcionan las cosas en realidad.
Mito 1. Los ordenadores con macOS y Linux no se infectan
Cualquier sistema programable es potencialmente vulnerable. En macOS hay protección integrada como XProtect, y quien lo desee puede instalar soluciones de terceros como CleanMyMac, pero eso no hace a la plataforma inmune. Lo mismo ocurre con Linux: hay casos documentados de infecciones, solo que hay menos ataques masivos debido a la menor cuota de instalaciones de escritorio. A medida que crece la audiencia, también aumenta el interés de los atacantes.
La conclusión es simple: actualizaciones, precaución al instalar software y una higiene digital básica son necesarias en todas partes, no solo en Windows.
Mito 2. Basta abrir un correo electrónico para quedar infectado
El peligro en el correo no ha desaparecido, pero los matices importan. Los correos con adjuntos aún pueden contener software malicioso, por lo que la precaución siempre está justificada. La buena noticia es que los servicios de correo modernos escanean automáticamente los adjuntos en busca de código malicioso antes de que usted vea el mensaje, por lo que el riesgo es notablemente menor.
¿Y qué pasa con infectarse solo por abrir un correo sin adjuntos? A finales de los años noventa y a principios de los dos mil eso sí ocurría: virus como Melissa abusaban de las macros en aplicaciones ofimáticas y se enviaban a otros contactos. Hoy en día, por defecto, las macros procedentes de Internet están bloqueadas y en el correo web no se ejecutan. El peligro real son los adjuntos y los enlaces que el usuario abre por su cuenta. Históricamente, el pico de infecciones coincidió con la era del intercambio de disquetes y unidades flash, luego con la era de los adjuntos peligrosos; ahora la situación es mejor, pero la precaución sigue siendo necesaria.
Mito 3. Si tiene antivirus, está totalmente protegido
Ninguna protección ofrece una garantía absoluta. Los distintos productos tienen bases, algoritmos y tiempos de reacción diferentes, y las nuevas amenazas suelen adelantarse a las firmas. El principal riesgo aquí es la sensación falsa de impunidad. El antivirus es útil como una de las capas de defensa, pero no sustituye a la precaución, a las actualizaciones y a la limitación de permisos.
Lo que mejor funciona es un enfoque en capas: sistema actualizado, parches puntuales, ejecutar aplicaciones con los permisos mínimos necesarios, autenticación de dos factores, copias de seguridad y atención en las operaciones económicas.
Mito 4. Una ventana emergente que advierte de un virus significa que está infectado
En sitios dudosos todavía se ven banners agresivos con mensajes alarmantes como «virus detectado» o «sistema infectado». A menudo es una suplantación de una advertencia del sistema cuyo objetivo es asustar y hacer que el usuario descargue un falso antivirus. En cuanto acepta «ayudar» al sistema, comienza la instalación de un programa realmente malicioso.
La acción correcta es cerrar la pestaña sin pulsar ninguno de los botones de la ventana. Si le preocupa, ejecute una comprobación manual con la solución de seguridad instalada.
Mito 5. Si el ordenador va lento, es necesariamente un virus
La ralentización suele estar relacionada con falta de memoria, disco lleno, extensiones de navegador pesadas, conflicto de controladores, un disco degradado o simplemente procesos a los que usted mismo dio carta blanca. El software malicioso también puede cargar el sistema, pero estadísticamente no es la causa más frecuente. Antes de entrar en pánico, compruebe los recursos, el arranque automático, el estado del disco y las actualizaciones.
Mito 6. Los teléfonos y tabletas no se infectan
Un teléfono inteligente es también un ordenador. La mayoría de los usuarios instala aplicaciones desde tiendas que filtran y revisan las publicaciones; no es perfecto, pero reduce notablemente el riesgo. La situación empeora drásticamente cuando se activa el sideloading, se instalan aplicaciones de orígenes no verificados o se compra un dispositivo con software preinstalado por un vendedor poco fiable. En el mundo del iPhone la situación es más estricta: sin jailbreak la probabilidad de toparse con software malicioso es mínima, pero en seguridad la probabilidad cero no existe.
Mito 7. Un virus siempre se delata por un comportamiento extraño
Los primeros programas maliciosos solían hacer ruido, mostrar mensajes y gastar bromas al usuario. A los delincuentes modernos no les interesa eso. Prefieren el sigilo: obtener contraseñas y tokens, monetizar el acceso, robar datos o minar criptomonedas. Que no se observe nada sospechoso no significa que todo esté bien. La infiltración silenciosa y la evasión de la detección son la norma en los ataques actuales.
Qué más es importante saber, además de los siete mitos
El software gratuito no equivale a software malicioso. El software gratis suele estigmatizarse sin motivo, aunque la gran mayoría de proyectos cumple honestamente su función. El problema real no es el precio, sino la procedencia y la cadena de suministro. El software malicioso aparece también en sitios respetables si han sido comprometidos o si una red publicitaria permitió una sustitución, con la misma facilidad que en sitios claramente dudosos.
Eliminar el software malicioso no siempre significa haber ganado. Algunos dejan una puerta trasera o cambian configuraciones de modo que la recuperación requiere intervención técnica. Hay casos aún peores en los que se infecta el firmware de los dispositivos. En esa situación, una simple reinstalación del sistema no basta, porque el código malicioso permanece fuera del disco. Es raro, pero conviene saberlo para valorar correctamente los riesgos.
Cómo actuar sin pánico: plan práctico de protección
Aquí tiene una estrategia breve que reducirá la probabilidad de problemas y facilitará la recuperación si algo ocurre.
- Mantenga el sistema y las aplicaciones actualizados. Las actualizaciones cierran vulnerabilidades reales, no solo cambian iconos.
- Sea cauteloso con los adjuntos y los enlaces en correos y mensajería. Recuerde que los servicios de correo escanean los adjuntos, pero la protección no es del cien por cien.
- No confíe solo en el antivirus. Que lo tenga está bien, pero debe ser parte de un conjunto de medidas, no el único escudo.
- Instale software desde fuentes oficiales. En móviles evite el sideloading salvo que sea estrictamente necesario.
- Limite los permisos de las aplicaciones. El principio de privilegios mínimos funciona mejor que cualquier solución mágica.
- Use autenticación de dos factores. Los códigos de una aplicación son más seguros que los SMS.
- Haga copias de seguridad. Guárdelas separadas del dispositivo principal para no perder los datos en caso de incidente.
Si sospecha una infección
Desconecte el dispositivo de la red para detener filtraciones y descargas. Guarde registros importantes y la lista de procesos en ejecución. Lance un escaneo con la solución de seguridad instalada. Con síntomas graves, puede tener sentido arrancar desde un medio externo y analizar el sistema desde un entorno limpio. Si hay riesgo de compromiso del firmware o de exposición de claves y contraseñas, prepárese para medidas más drásticas: renovar contraseñas y claves, reinstalar el sistema desde una imagen de confianza y comprobar los dispositivos para actualizaciones de firmware.
Conclusión
Los mitos sobre los virus resultan cómodos porque prometen respuestas sencillas. La realidad es más matizada. Cualquier plataforma puede ser atacada, un correo rara vez infecta por sí solo, el antivirus no es una coraza, las ventanas emergentes que gritan sobre virus suelen ser un fraude y un ordenador lento en nueve de cada diez casos va lento por causas ajenas al software malicioso. Los teléfonos también son vulnerables si se eliminan las protecciones, y la ausencia de síntomas visibles no prueba nada. El sentido común, la atención a las fuentes, las actualizaciones y las copias de seguridad son lo que realmente funciona año tras año.