Melinoe se enfrenta a los titanes: novedades de Hades II

Melinoe se enfrenta a los titanes: novedades de Hades II

Hades II — la continuación del conocido roguelike de acción de Supergiant Games y al mismo tiempo un juego independiente con una nueva protagonista, otro tono y un conjunto más amplio de mecánicas. He jugado desde la fase de acceso anticipado y tras el lanzamiento, y a medida que han llegado las actualizaciones veo algo sencillo: el estudio no copia el primer Hades, sino que aumenta con cuidado la profundidad —en el sistema de combate, en el enfoque de las construcciones y en la manera en que se presenta la historia entre las incursiones.

Antes del lanzamiento tenía un miedo: que se perdiera la intimidad de la primera parte ante el gran volumen de contenido. En efecto hay más contenido, pero se presenta por etapas. Las nuevas posibilidades aparecen de forma secuencial y no caen de golpe en una sola ventana. Esto ayuda a entrar con calma y no sobrecarga en las primeras horas.

En cuanto a sensaciones, Hades II es más severo con los errores. El juego empuja a planificar las construcciones y la estrategia para una carrera con antelación. Pero el inicio sigue siendo amistoso: las primeras combinaciones funcionales de dones y hechizos se forman rápido, y la movilidad básica de la protagonista permite entrar en ritmo sin sufrimiento.

También es importante que Hades II no exige haber terminado la primera parte. Si no conoces a Zagreus, todo se explica con diálogos y descripciones breves. Y si lo conoces, notarás conexiones y reconocerás a algunos personajes, pero eso es un bonus agradable, no una condición obligatoria.

Trama e inicio: Melinoe contra Cronos, el Olimpo bajo presión

Todo es simple: el titán Cronos ha tomado las posesiones de Hades, y el Olimpo está sometido a la presión de ejércitos de monstruos liderados por Prometeo y Tifón. La protagonista principal es Melinoe, princesa del Inframundo y hermana de Zagreus. Su objetivo es llegar hasta el tiempo mismo y frustrar el plan de los titanes. De ahí proviene el avance por las capas del Inframundo y los reencuentros con los mismos jefes: en el mundo del juego esto tiene una explicación.

Melinoe puede comunicarse con su hermano a través del tiempo. Las conversaciones son breves: Cronos monitoriza cualquier intervención. Este recurso da una sensación de causa común, pero no rompe el ritmo de las carreras. Las escenas no se alargan, y el juego no te saca del modo combate y preparación. Tras cada derrota o victoria regreso a la base, donde los personajes comentan mis éxitos y fracasos, se desbloquean nuevas réplicas, escenas secundarias y misiones. Incluso una carrera fallida aporta sentido: nuevas líneas de diálogo, materiales para mejoras o ideas para el siguiente intento.

En cuanto al tono, el juego es más sombrío. En la primera entrega la historia familiar estaba en primer plano; aquí hay una guerra con los titanes. Pero las líneas personales no han desaparecido. Los encuentros breves con Heracles, Narciso, Eco o Ícaro añaden viveza y ayudan a desconectar entre combates.

Ciclo de juego: zonas, arenas, elección de recompensas y utilidad de cada intento

La estructura de la carrera también es familiar. Recorro varios biomas grandes. En su interior hay salas-arena con diferentes condiciones y la elección de la siguiente puerta. En los iconos de la puerta se ve lo que voy a conseguir: un don divino, salud, recursos o una mejora especial. Esto ahorra tiempo: menos azar, más planificación comprensible.

Al final de una zona hay un jefe con su propia mecánica. Por ejemplo, Tifón tiene una barra de vida oculta, lo que al principio desconcierta, pero se aclara pronto en cuanto comprendes el patrón de combate. Otros jefes exigen control del espacio o timing preciso en las embestidas. Aquí importan las habilidades, no solo el progreso.

Tras la muerte vuelvo a la base e invierto lo obtenido en mejoras: pasivos permanentes, aspectos de armas, recetas, desbloqueo de nuevas rutas. Es decir, incluso un intento fallido no es una pérdida de tiempo.  Entre salas aparecen las tiendas de Caronte y nodos raros con mejoras especiales. El dinero y los materiales se gastan rápido, por lo que hay que elegir: tomar un don ahora o ahorrar para comprar antes del jefe. Una simple disyuntiva que mantiene el ritmo.

Armas, aspectos y el martillo de Dédalo: dónde se esconde el principal aumento de daño

El arsenal en Hades II ofrece libertad para elegir un estilo de combate: desde un cuerpo a cuerpo potente hasta ataques a distancia con control del espacio. Cada arma admite varios “aspectos”: son modificaciones especiales que cambian de forma sustancial el comportamiento del ataque, la distribución del daño y la prioridad de las habilidades. Algunos fortalecen el hechizo, otros se centran en golpes especiales o ataques cargados. Esos matices obligan a revisar el enfoque de combate incluso usando la misma arma.

Un papel especial lo tiene el martillo de Dédalo —una mejora rara pero extremadamente potente que puede redefinir por completo la mecánica de un arma. Puede acelerar animaciones, ampliar el radio de golpe, cambiar el consumo de maná o incluso alterar el principio de funcionamiento del ataque. Si el martillo encaja bien con el aspecto elegido, la sensación de juego cambia por completo. No es solo un bono, sino uno de los factores decisivos que marcan el ritmo de toda la carrera.

Es interesante que los aspectos se pueden mejorar tanto entre intentos como durante ellos —mediante nodos especiales que aparecen en el camino. Esto añade flexibilidad: si el inicio es desfavorable, la situación aún puede corregirse con las mejoras adecuadas. Aquí no manda la suerte, sino la atención a lo que ofrece el juego y la habilidad para reconducir la ruta a tiempo.

El daño total depende de muchos factores: las estadísticas base del arma, los refuerzos de los dones, los efectos por estado y los bonos situacionales. Un error habitual de los novatos es apostar solo por una fuente. Un resultado más estable lo da el enfoque combinado: algo de daño directo, algo de control y algo de estados. Esa flexibilidad salva en oleadas complicadas y ante imprevistos.

Dones de los dioses: estados, dones dobles y ejemplos de construcciones funcionales

Los dones divinos son la base de la construcción. Potencian los ataques básicos, las habilidades, los hechizos, las embestidas y también ofrecen bonos pasivos. Pero lo principal es que aplican efectos de estado. Por ejemplo, Ares inflige heridas: el enemigo recibe daño con el tiempo y los ataques posteriores contra él se fortalecen. Si se complementa esta mecánica con dones que aumentan el daño a objetivos heridos, surge una construcción fiable contra adversarios resistentes.

El don de Afrodita debilita a los enemigos cercanos: golpean con menos fuerza y reciben más daño del jugador. Esto es especialmente útil en combate cuerpo a cuerpo, donde controlar la presión es vital. En combinación con pasivos defensivos, esa construcción se vuelve resistente frente a ataques masivos y aguanta bien en salas llenas.

Poseidón se orienta al control de zona. Sus habilidades alejan a los enemigos y amplían el radio de impacto, lo que resulta ventajoso en arenas estrechas o ante aglomeraciones. Entre sus dones también hay bonos económicos: posibilidad de duplicar recompensas o recursos adicionales. Esto ayuda a acelerar el desarrollo de la construcción y a conseguir las mejoras necesarias en la tienda.

Los dones dobles son un caso especial. Son extremadamente raros, pero increíblemente potentes. Para obtenerlos hay que tomar primero los dones básicos de dos dioses concretos. A cambio el jugador recibe un efecto sinérgico: por ejemplo, la combinación de un estado y control permite lidiar sin riesgo con élites. La regla principal es elegir primero la dirección de la construcción y luego buscar el don doble que encaje con la estrategia actual.

Hechizos potentes: elementos, conversiones y la meta mágica

Los hechizos en Hades II no son un complemento del arma, sino una columna completa del juego. Se dividen por elementos: fuego, hielo, relámpago, oscuridad y sangre. Cada uno tiene sus particularidades y mecánicas. El hielo ralentiza a los enemigos y puede congelar oleadas enteras; el fuego causa daño explosivo en área; la oscuridad chupa salud, y la sangre potencia el daño a un objetivo. Combinar bien estos efectos permite adaptarse a cualquier situación.

La conversión de elementos es una mecánica rara pero poderosa. Si reúnes los ingredientes adecuados en el caldero o eliges el don apropiado, puedes cambiar el elemento de un hechizo durante la carrera. Esto abre nuevas posibilidades: en lugar de un daño único y débil obtienes control masivo, o al revés —transformas un área en un punto de impacto crítico. Esa flexibilidad es clave al cambiar de táctica en medio del combate o antes de un jefe difícil.

Las combinaciones elementales generan efectos potenciados: por ejemplo, aplicar frío y heridas crea el efecto de “fragilidad”, por el cual el enemigo recibe daño adicional de todas las fuentes. O la combinación de electricidad y fuego provoca una reacción en cadena que aniquila grupos de enemigos en segundos. Esas secuencias requieren planificación y elección precisa del don: un fallo y toda la construcción pierde eficacia.

La meta mágica en la versión actual apuesta por construcciones híbridas: ataque fuerte con el arma + hechizo con estado + un pasivo que aumente el daño a objetivos concretos. Esto permite mantener un ritmo alto sin depender de un drop específico. Los hechizos dejan de ser un apoyo y se convierten en una fuente real de DPS, sobre todo si se invierte en mejoras y se obtienen dones dobles orientados al daño mágico.

Rituales, hierbas y alquimia: cómo potenciarte entre combates

La alquimia no es un elemento secundario, sino una herramienta potente capaz de cambiar el curso de una carrera. En el caldero se pueden preparar pociones que mejoran salud, recuperación de maná, defensa o probabilidad de crítico. Cada receta exige ciertas hierbas, y los ingredientes se encuentran en las arenas, se desentierran mediante rituales o se reciben como recompensa. Elegir el momento correcto para cocinar es clave.

Algunas recetas piden condiciones especiales: por ejemplo, la noche, una luna determinada o una fase concreta de las estrellas. Suena esotérico, pero en la práctica es un equilibrio mecánico sutil. El jugador que sabe cuándo y dónde buscar las plantas necesarias obtiene una ventaja palpable: los bonos de las pociones pueden durar decenas de salas, reduciendo mucho el daño recibido o acelerando la limpieza de enemigos.

Los rituales permiten abrir pasajes temporales, potenciar dones concretos, cambiar la elección de las recompensas o incluso encantar temporalmente un arma. Algunos son de un solo uso; otros pueden repetirse si hay recursos. Por ejemplo, el ritual de “purga” elimina un don débil y lo sustituye por uno nuevo, lo que da la oportunidad de corregir un inicio desafortunado.

El superviviente que domina la alquimia y los rituales gana control sobre el ritmo del juego. En vez de confiar en el drop de un don concreto, configura las construcciones por sí mismo —mediante hierbas, mezclas y prácticas mágicas. Esto es especialmente valioso en niveles altos de dificultad, donde cada detalle puede decidir el resultado de una batalla.

Maldiciones, dificultad: cómo funciona el sistema de penalizaciones

Las maldiciones en Hades II no solo complican el juego. Son una mecánica que cambia las reglas del combate a nivel fundamental. El sistema de agravios (Pacts of Punishment) vuelve de la primera parte, pero ahora se presenta como una magia antigua bien estructurada, integrada en el lore y en la jugabilidad. El jugador puede elegir qué restricciones imponer: enemigos acelerados, jefes más fuertes, curaciones limitadas, encarecimiento de dones o incluso “mutaciones negativas” en las arenas.

Cada maldición afecta un aspecto concreto de la carrera. Por ejemplo, “Agotamiento sanguíneo” reduce la vida máxima tras cada arena, y “Garra desgarradora” impide portar un arma secundaria. Algunas maldiciones se aplican de forma global —modificando el comportamiento de todos los enemigos o la propia estructura de los niveles. El jugador regula cuánto quiere endurecer su próximo intento, y la recompensa crece proporcionalmente al riesgo asumido.

En determinados umbrales de dificultad se introduce un sistema de “meta-maldiciones” que añade efectos ocultos: por ejemplo, los enemigos empiezan a ignorar parte del daño, la maná se recupera más despacio o los dones no funcionan a plena potencia hasta una sala concreta. Esas sutilezas obligan a replantear las construcciones: las estrategias que funcionaban en dificultad normal se rompen y hay que hallar nuevos caminos de potenciación.

Modificadores de arena e imprevistos: cómo el juego te lanza desafíos

Cada arena en Hades II es más que una sala con enemigos. En niveles altos de dificultad se añaden modificadores especiales: temporizadores, recursos limitados, trampas, gravedad alterada o spawns atípicos. Por ejemplo, en una arena la maná se consume el doble de rápido, y en otra —cada golpe enemigo acumula veneno si no te limpias a tiempo. Estos matices requieren adaptación inmediata y conocimiento de las mecánicas de memoria.

También han aparecido versiones especiales de arenas vinculadas a dioses y seres nocturnos. Por ejemplo, una arena bajo la protección de Hécate puede cambiar la iluminación, ocultar trampas y enemigos, creando una “zona oscura”. O la arena de Ares, en la que tras cada victoria aparece el fantasma del enemigo previamente derrotado —es inmortal, pero distrae y ocupa espacio. Esas salas son verdaderas pruebas imprevisibles.

En ciertas ocasiones el jugador puede enfrentarse a una “invasión”: un caso especial en el que durante la arena aparece un factor externo —un segundo jefe, un demonio cazador o una sombra distorsionada de otro jugador (NPC). Superarlo exige control preciso de la construcción y gestión acertada de recursos. Las victorias en esos eventos suelen otorgar materiales raros, experiencia o reliquias únicas.

Requisitos del sistema, plataformas y localización

Género: acción / roguelike. Desarrollador y editor: Supergiant Games. Clasificación por edades: 12+. Localización: texto.

Plataformas: PC, Nintendo Switch, Nintendo Switch 2. Lanzamiento — 25 de septiembre de 2025. En PC se admiten mandos populares y reasignación flexible de teclas.

Requisitos mínimos (PC): procesador Intel Core 2 Duo E6600 2,4 GHz o AMD Athlon 64 X2 5000+ 2,6 GHz, 8 GB de RAM, tarjeta gráfica con soporte DirectX 11 y 2 GB de VRAM (por ejemplo, NVIDIA GeForce GTX 950 / AMD Radeon R7 360), alrededor de 10 GB de espacio en disco, conexión a internet para actualizaciones.

Requisitos recomendados (PC): procesador Intel Core i5-4690K 3,5 GHz o AMD Ryzen 7 1700 3,2 GHz, 16 GB de RAM, tarjeta gráfica con 6 GB de VRAM (por ejemplo, NVIDIA GeForce RTX 2060 / AMD Radeon RX 5600). Con estas especificaciones el juego funciona de forma estable y carga rápidamente.

Tabla resumen

Género Acción / roguelike
Desarrollador / editor Supergiant Games / Supergiant Games
Fecha de lanzamiento 25 de septiembre de 2025
Clasificación por edades Desde 12 años
Localización Texto
Plataformas PC, Nintendo Switch, Nintendo Switch 2
Requisitos mínimos (PC) CPU: Core 2 Duo E6600 / Athlon 64 X2 5000+; RAM: 8 GB; GPU: DX11, 2 GB (GTX 950 / R7 360); HDD: 10 GB
Requisitos recomendados (PC) CPU: Core i5-4690K / Ryzen 7 1700; RAM: 16 GB; GPU: DX11, 6 GB (RTX 2060 / RX 5600)

Ventajas, desventajas y conclusión

Puntos fuertes. Ciclo de juego flexible: cada carrera aporta un progreso claro. Los dones divinos permiten construir distintas configuraciones funcionales sin demasiada confusión. Los hechizos añaden opciones tácticas y salvan en oleadas complicadas. Los personajes y las escenas breves enriquecen el mundo sin diálogos extensos. La música y el sonido mantienen el ritmo; lo visual sigue siendo legible incluso en combates saturados.

Puntos débiles. Hay mucho contenido —requiere tiempo. Si se juega en sesiones cortas, la sensación de progreso es más lenta. Entrar en los modificadores de dificultad exige leer con atención las descripciones, de lo contrario pueden producirse fallos en salas desconocidas.

Equilibrio. En general es justo, pero algunas salas castigan con dureza en los primeros intentos si no se conocen sus particularidades. Se corrige con experiencia y ajuste de la dificultad, pero los novatos deben estar preparados para varias lecciones duras.

Veredicto. Hades II desarrolla las ideas del primer juego y ofrece un conjunto amplio pero controlable de herramientas. La trama avanza con seguridad, los combates satisfacen por su variedad y la personalización de la dificultad permite escoger un ritmo cómodo. Si buscas un juego para engancharte durante mucho tiempo, con opciones reales de construcción y un mundo vivo, es una excelente elección.

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