A finales de los años ochenta, cuando las computadoras personales apenas conquistaban el mundo y el internet existía solo en laboratorios militares, un joven programador soviético se encontró con algo extraño. Su ordenador se comportaba como si estuviera habitado por un fantasma. Los programas se iniciaban con lentitud y los archivos actuaban de forma impredecible. Era el virus Cascade, y fue el desencadenante de una serie de acontecimientos que condujeron a la creación de una de las marcas más reconocibles en el mundo de la seguridad informática.
Ese programador era, por supuesto, Eugene Kaspersky. La historia de su antivirus no comenzó con un plan de negocio ni con inversión de capital riesgo, sino con pura curiosidad y el deseo de entender cómo funcionaba ese contagio digital. No había ambiciones grandiosas de crear un imperio. Solo una persona frente al código.
Nacimiento de la leyenda: del primer virus a la fundación de la empresa (1989–1997)
Cuando Kaspersky vio por primera vez cómo las letras en la pantalla empezaban a caer lentamente (característica distintiva de Cascade), no se asustó ni reinstaló el sistema. En lugar de eso se puso a analizarlo. Desmontó el virus, estudió su estructura y escribió el primer antídoto. Fue en octubre de 1989, y entonces nadie podía imaginar que, más de treinta años después, el nombre Kaspersky se convertiría en un término común.
En sus primeros años Kaspersky trabajó en la empresa KAMI, dedicada a las tecnologías de la información. Allí no se limitó a reparar equipos infectados, sino que reunió metódicamente una colección de virus y creó una base de datos de amenazas. La industria antivirus apenas estaba surgiendo. Todo era manual: cada muestra se analizaba personalmente. Ese trabajo minucioso sentó las bases de lo que más tarde sería una de las bases de firmas virales más extensas del sector.
A mediados de los noventa las soluciones de Kaspersky ya eran reconocidas en círculos especializados. Los expertos sabían que, si había que limpiar algo realmente complejo, debía consultarse a ese programador ruso. Pero todavía no existía un producto comercial a gran escala.
En 1997 se produjo un punto de inflexión. Kaspersky fundó la empresa "Laboratorio Kaspersky" junto con Natalia Kasperskaya y Alexéi De-Monderik. Finalmente surgió una estructura capaz de convertir la pericia tecnológica en un negocio plenamente desarrollado.
Es interesante que las primeras versiones de Kaspersky se distribuyeran mayoritariamente en Rusia y en los países de la Comunidad de Estados Independientes. El mercado occidental parecía inalcanzable; allí dominaban Symantec y McAfee. Pero los programadores rusos tenían una ventaja: se enfrentaban a virus que en Occidente prácticamente no existían. La escuela vírica de Europa del Este era más dura y más sofisticada. Un antivirus diseñado para esas realidades resultó extraordinariamente eficaz.
Conquista del mundo y era de amenazas complejas (1998–2017)
El final de los noventa y el inicio de los años dos mil fueron una época en la que internet se volvió masivo y, con ello, explotó la cantidad de amenazas digitales. Gusanos como ILOVEYOU y Melissa paralizaron redes corporativas. La protección de Kaspersky comenzó a demostrar su eficacia precisamente en ese periodo.
En 2000 se lanzó la versión Antivirus Kaspersky 4.0, que se volvió competitiva en el mercado internacional. La interfaz se hizo más amigable, las funciones se ampliaron, pero lo más importante fue que la calidad de la detección se mantuvo en niveles muy altos. Los laboratorios independientes empezaron a concederle premios regularmente.
A mediados de los años 2000 Laboratorio Kaspersky abrió oficinas en Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania. La empresa se convirtió en un actor global. Cada nueva versión incorporaba funciones: protección contra phishing, cortafuegos, control de aplicaciones. En 2006 se lanzó Kaspersky Internet Security, una solución integral que unificó todos los módulos de protección.
La compañía colaboró activamente con las fuerzas de seguridad de distintos países, ayudando a investigar delitos informáticos. Al término de la década, Laboratorio Kaspersky estaba entre los tres mayores fabricantes de software antivirus. Más de trescientos millones de usuarios confiaban en la protección de la empresa rusa.
Los años diez trajeron un nivel cualitativamente nuevo de amenazas. Si antes los virus los escribían bromistas solitarios, ahora entraron en juego grupos organizados e incluso estados. Stuxnet, Flame y Duqu son ya armas cibernéticas en sentido pleno.
Los especialistas de Laboratorio Kaspersky desempeñaron un papel clave en el descubrimiento de esas amenazas. En 2010 su equipo fue el primero en describir con detalle Stuxnet, un gusano diseñado para sabotear instalaciones nucleares iraníes. En 2012 detectaron Flame, un enorme programa de espionaje. El descubrimiento de Flame volvió a poner de relieve al antivirus de Kaspersky como una herramienta capaz de enfrentarse a amenazas estatales extremadamente sofisticadas.
En ese periodo la línea de productos se amplió. Surgieron soluciones para empresas, plataformas corporativas y Kaspersky Industrial CyberSecurity para infraestructuras críticas. Se incorporaron tecnologías en la nube y mejoró el rendimiento. Los usuarios notaron que el antivirus dejó de ralentizar el sistema.
En 2008 se puso en marcha Kaspersky Security Network, un sistema en la nube para recopilar datos sobre amenazas desde millones de dispositivos. Fue un ejemplo de ciberseguridad colectiva mucho antes de que el término se popularizara. No obstante, en esos años empezaron a acumularse riesgos geopolíticos: demasiada atención a operaciones cibernéticas estatales y una conexión estrecha con las raíces rusas de la empresa.
Sanciones, prohibiciones y transformación (2017–2024)
El año 2017 fue un punto de inflexión, y no en el mejor sentido. El gobierno de Estados Unidos expresó sospechas sobre supuestos vínculos de Laboratorio Kaspersky con los servicios secretos rusos y prohibió el uso de sus productos en instituciones federales. No se presentaron pruebas concluyentes, pero el daño reputacional fue enorme.
Eugene Kaspersky negó públicamente las acusaciones. La compañía abrió parte de su código para su verificación, lanzó la iniciativa Global Transparency Initiative y trasladó el procesamiento de datos de usuarios occidentales a Suiza. Sin embargo, la ola de desconfianza ya había afectado al negocio. Grandes cadenas minoristas en Estados Unidos dejaron de vender el antivirus de Kaspersky y clientes corporativos empezaron a buscar alternativas.
Paradójicamente, en Rusia y en muchos otros países el producto siguió siendo popular. En Europa del Este, Asia y Latinoamérica la cuota de mercado incluso creció. Los usuarios elegían la calidad de la protección sin atender a consideraciones políticas.
En esos años la empresa apostó por la transparencia y la innovación. Lanzaron Kaspersky Free, actualizaron la gama para usuarios domésticos y presentaron Kaspersky Security Cloud, una solución adaptable que se ajusta al comportamiento del usuario.
Los acontecimientos de 2022 —el inicio de la operación militar especial— añadieron una nueva oleada de sanciones. Socios occidentales rescindieron contratos masivamente y reguladores europeos recomendaron prescindir del software ruso. La compañía perdió una parte significativa de sus ingresos en el extranjero, pero no cesó su actividad.
En condiciones de aislamiento, Laboratorio Kaspersky se centró en el mercado interno y en países aliados. Surgieron ofertas específicas para empresas rusas y se intensificó la colaboración con el sector público. Las versiones de Kaspersky se adaptaron a las nuevas realidades: mejor protección contra ciberataques occidentales e integración con sistemas operativos rusos como Astra Linux.
Kaspersky hoy: 2025–2026
Para 2025 el panorama de la ciberseguridad había cambiado radicalmente. La inteligencia artificial se convirtió en base tanto para los ataques como para las defensas. Kaspersky 2025 ya no es solo un antivirus en el sentido clásico, sino una plataforma integral con analítica predictiva, análisis de comportamiento basado en redes neuronales y respuesta automática a incidentes.
Las nuevas versiones de Kaspersky aprendieron a reconocer ataques de día cero gracias al aprendizaje automático que analiza el comportamiento de los programas. La protección contra ransomware se volvió multinivel: el sistema monitoriza intentos de cifrado, crea copias de seguridad y bloquea procesos sospechosos antes de que causen daño.
En Kaspersky 2026 se incorporaron tecnologías para proteger frente a deepfakes y al phishing impulsado por IA generativa. Los estafadores crean videollamadas y correos ficticios extremadamente convincentes, pero la protección ha evolucionado: análisis de metadatos, verificación de firmas digitales y comparación con patrones de comportamiento.
La compañía se reorientó hacia mercados de los países BRICS, Oriente Medio y el sureste asiático. Las oficinas en países poco amistosos se cerraron o funcionan en régimen limitado, pero la base de clientes sigue siendo considerable. Según algunas estimaciones, los productos de Kaspersky son utilizados por más de cuatrocientos millones de personas en todo el mundo.
Surgieron nuevas áreas de negocio: protección de dispositivos del internet de las cosas, ciberseguridad para automóviles y soluciones para proteger carteras de criptomonedas y transacciones en blockchain. La compañía lanzó cursos gratuitos de ciberhigiene, realiza webinars para empresas y publica informes analíticos sobre amenazas cibernéticas.
El uso de cualquier software con fines ilícitos está prohibido por la legislación de la Federación de Rusia. El software antivirus está destinado exclusivamente a la protección de la información y debe utilizarse de forma responsable y dentro del marco legal.
La historia del antivirus Kaspersky es la historia de cómo la superioridad tecnológica puede resistir tempestades políticas. Es la historia de un producto creado en Rusia que conquistó el mundo y sigue protegiendo a millones de usuarios a pesar de las dificultades. Es una historia de perseverancia, innovación y la convicción de que la calidad sigue importando.
Hoy, cuando las amenazas digitales se vuelven cada vez más sofisticadas y cada uno de nosotros corre a diario el riesgo de ser víctima de un ciberataque, la importancia de una protección fiable es difícil de sobrestimar. Independientemente de las posiciones políticas, los usuarios siguen eligiendo lo que funciona. Y Laboratorio Kaspersky, pese a todos los obstáculos, continúa operando.