SteamOS vs Windows: ¿qué sistema es más cómodo y rápido para jugar en 2025?

SteamOS vs Windows: ¿qué sistema es más cómodo y rápido para jugar en 2025?

SteamOS vs Windows — qué sistema es más cómodo y rápido para jugar en 2025

En algún momento la pregunta «instalar Windows o probar SteamOS» dejó de ser un experimento extraño de entusiastas y se convirtió en una dilema razonable. Antes la respuesta era más o menos: si quieres jugar sin complicaciones —elige Windows—, lo demás queda para curiosos. En 2025 la situación cambió mucho. Los juegos en Linux ya superan el tres por ciento de la audiencia según las estadísticas de Steam, y una parte importante corresponde precisamente a SteamOS y a dispositivos basados en él. Al mismo tiempo Windows sigue dominando en escritorios y continúa siendo la opción básica para la mayoría de usuarios.

El desencadenante clave de este cambio no son las distribuciones «tradicionales», sino el ecosistema alrededor de Steam Deck y la pila Proton, que aprendió a ejecutar la gran mayoría de los títulos de Windows en Linux sin magia manual. Según estimaciones recientes, aproximadamente nueve de cada diez proyectos para Windows ahora pueden ejecutarse en Linux, incluyendo SteamOS, aunque a veces con matices. En paralelo, Windows 11 recibe sus ventajas para jugadores: DirectStorage, Auto HDR, una integración estrecha con Xbox y Game Pass.

En ese contexto surge la pregunta natural: si montar un PC para juegos o comprar un handheld portátil en 2025, qué conviene más —la combinación SteamOS con firmware basado en Linux o el escenario clásico con Windows 11. Analizaremos sin fanatismos y apoyándonos en pruebas reales, no en convicciones religiosas.

Qué es SteamOS 3.7 en 2025 y por qué vuelve a estar en discusión

La rama vigente SteamOS 3.7 dejó hace tiempo de ser «el firmware solo para Steam Deck». Valve actualizó la base a Arch Linux reciente, migró el sistema al kernel Linux 6.11 y a una versión nueva de Mesa, y en el modo de escritorio usa por defecto Plasma 6.2.5. Para el usuario eso se traduce no solo en paquetes más modernos, sino en gráficos más actualizados, mejor soporte de hardware y un comportamiento correcto con monitores externos y pantallas VRR.

Con el lanzamiento de SteamOS 3.7.8 Valve abrió oficialmente las puertas a otras consolas portátiles basadas en AMD con unidades NVMe —por ejemplo, las líneas Legion Go y ROG Ally. Apareció una sección separada en la biblioteca con la etiqueta «Compatible con SteamOS», y el sistema de compatibilidad inspirado en Steam Deck se amplió a cualquier dispositivo con SteamOS. En otras palabras, SteamOS 3.7 en 2025 ya no es solo sobre la consola propia, sino sobre una plataforma completa para distintos handhelds.

Otro bloque de trabajo de Valve es la comodidad de uso diario. En las últimas compilaciones beta aparecieron mayor soporte para el lector de pantalla y otras opciones de accesibilidad, con una pestaña específica en la configuración. En consolas portátiles se añadieron funciones como límite de carga para cuidar la batería y se mejoró la gestión del rendimiento.

Si miramos a Windows 11, en los últimos años tampoco se ha quedado quieto. El sistema está más integrado con el ecosistema Xbox, y el conjunto de tecnologías como DirectX 12 Ultimate, DirectStorage y Auto HDR incentiva a los desarrolladores a optimizar títulos para esa plataforma. Para los fabricantes de hardware sigue siendo la prioridad principal, y para el usuario es el entorno conocido donde «funciona todo lo que se vende».

Por eso la discusión «SteamOS vs Windows» en 2025 ya no es cuestión de excentricidad, sino de elegir un enfoque: la experiencia tipo consola con énfasis en juegos y modos de consumo de energía compactos frente a un sistema universal que combina entretenimiento, trabajo y otras tareas.

Rendimiento en proyectos modernos: dónde hay más fotogramas

La pregunta más simple que hace un jugador es qué dará más FPS. Aquí la imagen ha sorprendido a muchos seguidores de Windows. En varios handhelds, en particular en el Lenovo Legion Go S, pruebas independientes mostraron que con el mismo hardware SteamOS 3.7 suele ofrecer frecuencias de cuadro más altas que Windows 11, y la diferencia es notable. La brecha se aprecia especialmente en juegos exigentes como grandes acciones triple A y shooters, donde cada detalle gráfico afecta al rendimiento.

La razón es que la combinación SteamOS y Proton envuelve llamadas DirectX en Vulkan, eliminando capas adicionales de servicios de Windows y ahorrando recursos en chips portátiles. En configuraciones bajas y medias esto permite mantener 30 o 60 fotogramas estables donde Windows ya choca con límites de energía y temperatura. En sistemas de sobremesa la diferencia suele ser menor, pero la tendencia es la misma: la pila de Linux dejó de «perder por defecto» y en ciertos escenarios incluso toma la delantera.

Windows también tiene sus cartas. En tarjetas gráficas potentes, en determinados shooters multijugador o disciplinas de esports a veces es más fácil exprimir el máximo en Windows 11: controladores y motores están orientados a DirectX 12, y los estudios aún usan la plataforma clásica como referencia. Además, muchas utilidades de overclock y ajuste de GPU están mejor integradas en ese entorno.

Si promediamos, el panorama queda así. En consolas móviles y portátiles compactos SteamOS 3.7 cada vez más muestra ventaja en rendimiento y autonomía, y no exige ajustes constantes de perfiles. En escritorios tradicionales Windows sigue siendo la opción segura para quienes quieren garantizar el resultado esperado en todos los benchmarks populares y en disciplinas de esports.

Compatibilidad, antitrampas y emuladores: qué se ejecuta en cada lado

El punto más doloroso para los jugadores en Linux durante años fue la compatibilidad. En 2025 la situación es muy distinta. Según ProtonDB y reseñas especializadas, casi el 90 por ciento de los lanzamientos de Windows hoy se ejecutan en Linux y, por consiguiente, en SteamOS, muchas veces sin configuraciones manuales. Para muchos usuarios la experiencia es: instalas el juego, pulsas «Jugar» y no te preguntas qué combinación de Proton y Wine hay detrás.

Pero sigue habiendo proyectos problemáticos —sobre todo shooters multijugador y grandes títulos online con antitrampas a nivel de kernel. Sistemas como Ricochet, Javelin, algunos modos de Easy Anti-Cheat y otras soluciones siguen orientados a Windows y pueden negarse a funcionar en Linux, aunque el resto del juego sea compatible con Proton. En Windows 11 esos lanzamientos suelen iniciarse sin trucos: el antitrampas está integrado en la cadena de controladores y espera precisamente esa plataforma.

Los emuladores son un tema aparte. En SteamOS muchas soluciones populares ya están disponibles como paquetes Flatpak y como imágenes, y en el modo juego hay frontends cómodos para lanzar «clásicos». En Windows la situación es parecida, pero allí es más fácil conectar lanzadores externos, automatizar scripts y usar OBS, Discord y otros servicios de streaming. Al final, la elección de plataforma para una colección retro depende menos del sistema y más de las herramientas con las que uno esté acostumbrado.

Otro punto son las tiendas externas. En SteamOS es factible ejecutar Epic Games Store, GOG y otras plataformas mediante Lutris o Heroic, pero eso sigue siendo una configuración adicional. En Windows 11 esos mismos clientes se instalan de forma nativa y se comportan de manera predecible. Por eso, si la biblioteca está repartida entre muchos servicios, la plataforma clásica quita parte del dolor.

En conjunto la conclusión no es del todo intuitiva. Para juegos en solitario, cooperativos y la mayoría de lanzamientos AAA ahora suele ser más fácil tolerar los raros fallos de compatibilidad en SteamOS que lidiar con la configuración de controladores y con servicios adicionales de Windows. Pero si el interés principal son shooters competitivos con antitrampas agresivas, Windows por ahora sigue siendo prácticamente insustituible.

Controladores, periféricos e interfaz: la vida con el sistema cada día

En un handheld pensado solo para juegos, el tema de los controladores suele quedar fuera de la ecuación: todo viene preconfigurado por el fabricante. SteamOS 3.7 en ese sentido se siente sólido gracias al kernel reciente, la pila Mesa actualizada y un manejo más estable de monitores externos y VRR. Valve añadió soporte de limitador de fotogramas con frecuencia variable y amplió la lista de mandos que el sistema detecta correctamente.

En un PC normal la historia es más compleja. En Windows instalar una tarjeta gráfica nueva o unos auriculares suele reducirse a descargar el controlador más reciente desde la web del fabricante y hacer un par de reinicios. Para dispositivos raros, como tarjetas de captura exóticas, paneles profesionales, cascos VR específicos o gamepads no estándar, todavía es más fácil encontrar documentación y utilidades para Windows.

SteamOS y otras variantes de Linux se han puesto muy al día en 2025, pero no hay milagros. Los dispositivos de juego habituales, televisores y monitores modernos, auriculares populares y mandos se reconocen bien, mientras que los accesorios raros pueden requerir terminal y lectura de wiki. En positivo está la gestión de energía bien pensada, un consumo de fondo menor y la ausencia de componentes impuestos como antivirus integrado o asistentes basados en IA.

En cuanto a la interfaz, las experiencias son radicalmente distintas. SteamOS ofrece de serie una experiencia tipo consola: enciendes el dispositivo, entras en la biblioteca y controlas todo con el gamepad o el trackpad. La capa Big Picture está adaptada para sofá, y en el modo de escritorio el usuario obtiene el entorno habitual KDE Plasma con navegador, gestor de archivos y las aplicaciones típicas de Linux.

Windows 11 va por otro camino. Es un sistema de sobremesa completo, donde los juegos son solo una función más. La barra de tareas, Inicio, el explorador, numerosos servicios en segundo plano y la integración con Office y otros productos son ideales para quienes necesitan un equipo versátil. Funciones de juego como el modo Game Mode, Xbox Game Bar y la tienda integrada complementan la oferta, pero no convierten al sistema en una consola pura.

Conclusiones y escenarios prácticos: quién debería elegir SteamOS y quién quedarse en Windows

No hay un ganador universal en la discusión SteamOS vs Windows en 2025, y eso es una buena noticia. Por fin la elección del sistema operativo para jugar dejó de ser una formalidad y depende de cómo usa cada persona su hardware.

Si hablamos de una consola portátil como Steam Deck, Legion Go S o dispositivos similares basados en AMD que cuentan con soporte oficial para SteamOS, en la mayoría de casos es más lógico mantener el sistema de fábrica. SteamOS 3.7 ofrece mejor autonomía, a menudo gana en FPS, proporciona una interfaz más cómoda para gamepad y evita la necesidad de mantener todos los servicios de Windows en una pantalla pequeña.

Si se necesita un portátil o PC de sobremesa universal que ejecute todo lo que sale en PC, funcione con cualquier lanzador, sea compatible con periféricos exóticos y no dé problemas con antitrampas en shooters competitivos, entonces Windows 11 sigue siendo la opción segura. Es más sencillo tratar con proyectos que no quieren admitir Proton y con servicios muy ligados al ecosistema Microsoft.

Una opción intermedia es la configuración de arranque dual o un segundo disco. En una partición poner SteamOS para los lanzamientos diarios, indies y clásicos, y en Windows dejar algunos títulos online «complejos» y software específico. En 2025 este escenario resulta mucho menos doloroso que hace cinco años: la instalación de la combinación SteamOS–Windows se ha simplificado y la compatibilidad creció hasta el punto en que la mayoría de proyectos no requiere ajustes manuales.

Finalmente, es importante entender que la tendencia favorece a SteamOS y a Linux en general. La cuota de usuarios crece, casi todos los grandes motores de juego admiten la plataforma y los desarrolladores de antitrampas afrontan presión de la comunidad para que los éxitos multijugador funcionen fuera de Windows. Windows no va a desaparecer en los próximos años, pero para quienes planean actualizar su sistema de juego en 2025–2026 tiene sentido considerar SteamOS 3.7 —especialmente si se contempla una consola portátil o un PC compacto en el salón.

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