Premio Nobel 2024: ¿por qué premiaron a Hinton y a Hopfield?

Premio Nobel 2024: ¿por qué premiaron a Hinton y a Hopfield?

A veces parece que las redes neuronales siempre nos han rodeado. Adivinan qué vídeos queremos ver, sugieren la respuesta a una pregunta, ayudan a los coches a ver y a conducir, e incluso eligen la siguiente lista de reproducción en los servicios de streaming. ¿Pero quién está detrás de ese asombroso salto en el mundo de la tecnología? La respuesta es sencilla: son responsables dos genios — Geoffrey Hinton y John Hopfield — quienes literalmente cambiaron el rostro del aprendizaje automático y dieron al mundo las redes neuronales artificiales sobre las que se construye el futuro de la tecnología.

Recientemente se les otorgó el Premio Nobel de Física a Geoffrey Hinton y a John Hopfield por sus descubrimientos pioneros en el campo del aprendizaje automático. Pero, ¿qué hicieron exactamente y por qué es tan importante para nosotros hoy?

El camino de Geoffrey Hinton: de la teoría a la práctica

Si le preguntaran a Hinton qué le atrajo de las redes neuronales, probablemente respondería algo como: «Es, sencillamente, lo mejor que podía hacer con mis habilidades matemáticas y mi pasión por el cerebro». Y no exageraría. Geoffrey Hinton es considerado con justicia el padre de la inteligencia artificial moderna, porque sus trabajos sentaron las bases del aprendizaje profundo —esa misma tecnología que permitió a las computadoras "pensar" y "ver".

Pero todo comenzó en los años 80, cuando Hinton trabajaba en mejorar lo que hoy se llama redes neuronales. En esa época la mayoría de los científicos miraban estos modelos con escepticismo, considerando que eran demasiado complejos e ineficientes. Sin embargo, Hinton veía en ellos algo más. Desarrolló el algoritmo de retropropagación de errores (backpropagation), que permitió a la red aprender de sus errores, como hace el cerebro humano. Fue este método el que hizo posible el aprendizaje profundo: redes neuronales multicapa capaces de analizar grandes volúmenes de datos y encontrar en ellos patrones ocultos.

Probablemente haya oído hablar de ChatGPT o Midjourney — todos estos productos funcionan gracias a las ideas de Hinton. Sus algoritmos sustentan hoy en día todo, desde el reconocimiento de voz e imágenes hasta las predicciones del comportamiento de los usuarios en plataformas como YouTube y Netflix.

John Hopfield: creador de un «cerebro» para las computadoras

El segundo destacado científico que aportó al desarrollo de la IA es John Hopfield. Si Hinton dio al mundo algoritmos de aprendizaje, Hopfield propuso ideas más conceptuales relacionadas con cómo las redes neuronales pueden funcionar como un análogo del cerebro humano.

En 1982, Hopfield presentó su famosa «red neuronal de Hopfield». Esta red se inspiró en el funcionamiento de las neuronas en el cerebro y mostró que una red puede almacenar y recuperar patrones incluso si están dañados. En otras palabras, fue el primer modelo que demostró que las redes neuronales pueden actuar como memoria asociativa, algo así como los recuerdos.

El trabajo de Hopfield ayudó a sentar los fundamentos teóricos para investigaciones futuras en IA. Su modelo mostró que incluso las redes neuronales más sencillas pueden mostrar potentes capacidades computacionales. Fue una revolución: de repente quedó claro que las computadoras pueden resolver tareas basadas en incertidumbre y asociaciones, lo que amplió en gran medida las posibilidades del aprendizaje automático.

Cómo sus trabajos cambiaron el mundo de la tecnología

Es difícil sobreestimar la contribución de Hinton y Hopfield al desarrollo de la inteligencia artificial y el aprendizaje automático. Sus ideas fueron adoptadas y desarrolladas por las siguientes generaciones de investigadores e ingenieros, lo que dio lugar a potentes sistemas de IA que hoy se implementan en todas partes.

Las tecnologías basadas en sus investigaciones están en la base de productos revolucionarios como la traducción automática de textos, los asistentes de voz (por ejemplo, Siri y Alexa) y los sistemas de conducción autónoma, que utilizan algoritmos complejos para comprender el entorno.

Si se observa los logros actuales, queda claro que sin el trabajo de Hinton y Hopfield el mundo sería muy distinto. Las redes neuronales artificiales se aplican en ámbitos muy diversos: desde la medicina, donde ayudan a diagnosticar enfermedades en fases tempranas, hasta las finanzas, donde predicen fluctuaciones del mercado. Incluso en el arte han encontrado aplicación: la IA puede crear música, pintar cuadros e incluso escribir guiones para películas.

¿Por qué el Premio Nobel justo ahora?

Puede surgir la pregunta: ¿por qué se les otorgó el Premio Nobel ahora, si sus trabajos se realizaron hace décadas? La respuesta es sencilla: solo hoy vemos la plena magnitud del impacto de esos descubrimientos. Las tecnologías que parecían fantásticas en los 80 y 90 ahora se han convertido en una parte integral de nuestra vida cotidiana.

El aprendizaje profundo (o deep learning), del que hablaba Hinton, ahora se aplica en ámbitos muy diversos: desde la medicina y la biotecnología hasta el comercio y el entretenimiento. Las máquinas han aprendido a analizar grandes volúmenes de datos, encontrar patrones ocultos e incluso predecir el futuro: y todo ello gracias a las investigaciones fundamentales de Hinton y Hopfield.

Por ejemplo, en medicina, los algoritmos creados sobre la base del aprendizaje profundo ayudan a diagnosticar el cáncer con una precisión que incluso los médicos más experimentados no siempre pueden igualar. En el sector financiero, la IA se utiliza desde hace tiempo para prever tendencias bursátiles y minimizar riesgos. En el deporte, las redes neuronales analizan partidos y ayudan a los entrenadores a elaborar estrategias basadas en el análisis de encuentros anteriores.

Una mirada al futuro

Las redes neuronales, la inteligencia artificial y el aprendizaje automático se están convirtiendo en elementos centrales de las soluciones tecnológicas del futuro. Estamos al borde de una nueva era en la que las máquinas no solo ejecutan tareas, sino que aprenden por sí mismas, volviéndose cada vez más inteligentes con cada experiencia. Gracias a Hinton y Hopfield podemos no solo automatizar tareas rutinarias, sino también ampliar los límites de lo posible en campos como la ciencia, la medicina e incluso la creatividad.

El mundo del futuro, en el que la IA será nuestro asistente y compañero, ya no está lejos. Y podemos decir con certeza que ese mundo en gran medida fue posible gracias a los esfuerzos de estos dos grandes científicos. Así que, la próxima vez que vea cómo la IA adivina sus preferencias o le ayuda a resolver una tarea compleja, recuerde: detrás de ello hay décadas de trabajo duro e innovación iniciadas por Hinton y Hopfield.

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