El mundo moderno avanza rápidamente hacia la conectividad inalámbrica. La mayoría de los dispositivos hoy transmiten datos entre sí por Wi‑Fi, Bluetooth o redes móviles con facilidad. Sin embargo, existe un método menos obvio pero curioso de comunicación: el uso de ondas sonoras. La tecnología que permite transferir información mediante sonido no es nueva, pero sigue atrayendo la atención de investigadores y entusiastas. Uno de los proyectos innovadores recientes en este ámbito es una herramienta de código abierto llamada Chirp.
El desarrollador que actúa bajo el seudónimo solst/ICE presentó un sistema que codifica cada símbolo en una frecuencia determinada. Esto permite transmitir mensajes de texto a través de los altavoces de cualquier dispositivo, y el micrófono de otro dispositivo puede captar esos sonidos y decodificarlos nuevamente en texto. El proyecto Chirp está disponible tanto como servicio en línea como en forma de aplicación gratuita en GitHub. En este artículo revisamos la historia de los protocolos de transmisión por sonido, las características de Chirp, sus limitaciones y sus perspectivas de desarrollo.
Historia de la transmisión de datos por sonido
La idea de codificar información en ondas sonoras se remonta a tiempos antiguos. En esencia, cualquier módem analógico funciona de forma similar, usando sonidos para transmitir datos. En los últimos años este campo se ha explorado no solo en el contexto de las telecomunicaciones tradicionales, sino también como una forma alternativa de comunicación entre dispositivos sin recurrir a tecnologías habituales como Wi‑Fi o Bluetooth.
En 2018, investigadores israelíes presentaron el ataque MOSQUITO, que demuestra la posibilidad de robar datos a través del micrófono y el altavoz usando un principio de transmisión sonora parecido. Aún antes, en 2012, el proyecto Chirp.io (posteriormente adquirido por Sonos) propuso la idea de «códigos QR sonoros», donde firmas sonoras concretas correspondían a datos únicos. De este modo, la transmisión de datos por el canal acústico resultó ser un método muy versátil, aplicable a fines que van desde el intercambio de mensajes personales hasta soluciones industriales.
Origen y concepto de Chirp
El sistema Chirp surgió inspirado por un video viral en el que dos modelos de lenguaje se comunicaban entre sí mediante señales sonoras. Esas señales fueron generadas por la biblioteca ggwave, creada por Georgi Gerganov. El principio de ggwave se basa en la transmisión de pequeños volúmenes de datos a través de frecuencias sonoras, lo que permite prescindir de interfaces inalámbricas tradicionales.
Al ver el potencial de este enfoque, solst/ICE decidió desarrollar su propia implementación, donde cada símbolo corresponde a una frecuencia concreta. El sistema permite abrir una aplicación web o instalar una aplicación local, introducir un mensaje de texto y pulsar «Transmit Message». Luego el altavoz comienza a reproducir una secuencia determinada de tonos y, si cerca hay otro dispositivo con el micrófono activado y Chirp, este puede reconocer el mensaje.
Características técnicas de Chirp
Para entender cómo funciona Chirp, resulta útil analizar los principios clave de su implementación:
- Modulación en frecuencia de los símbolos. Cada símbolo (letra, cifra, signo de puntuación) está vinculado a una frecuencia única. Durante la transmisión, el sistema recorre cíclicamente el conjunto de frecuencias que corresponden a los símbolos del texto original.
- Marcas de inicio y fin. La transmisión siempre comienza con una firma sonora especial que indica el inicio y termina con una señal que señala que el mensaje ha concluido. El receptor «espera» estas firmas en el flujo de audio entrante para determinar los límites del mensaje.
- Ausencia de corrección de errores compleja. En la versión actual Chirp no contempla mecanismos de corrección de errores o duplicación de datos, lo que hace la transmisión vulnerable a la pérdida de símbolos en presencia de ruido.
- Limitación del modo «escuchar/enviar». Chirp no puede emitir y recibir señales simultáneamente, por lo que cuando la herramienta transmite no puede procesar un mensaje entrante.
- Tiempo de transmisión. Debido al método de codificación elegido, el envío de un texto de 100 palabras tarda alrededor de 70 segundos, lo que puede resultar poco práctico en algunos casos.
El propio desarrollador subraya que el proyecto no pretende sustituir por completo otros métodos de comunicación. Más bien, Chirp es una prueba de concepto que demuestra cuán flexible e inusual puede ser el proceso de transmisión de datos.
Instalación y uso de Chirp
El código fuente de la herramienta Chirp está disponible en GitHub. Para ejecutar la aplicación localmente se necesitan Node.js (versión 14 o superior) y el gestor de paquetes npm o yarn. Tras clonar el repositorio basta con instalar las dependencias y ejecutar el comando npm run dev o yarn dev. La aplicación se iniciará localmente y podrá abrirla en el navegador en la dirección http://localhost:5173.
Al usar la versión web de Chirp es importante conceder permiso de acceso al micrófono. Después solo hay que pulsar el botón «HAGA CLIC PARA INICIAR» para activar la captura del flujo de audio. Para transmitir un mensaje, escriba el texto deseado en el cuadro derecho y pulse el botón «TRANSMITIR». La señal sonora se reproducirá por los altavoces y, si hay otra instancia de la aplicación cerca, podrá decodificar las frecuencias y mostrar el mensaje en el campo «TRANSMISIÓN ENTRANTE».
Para un funcionamiento óptimo es necesario minimizar el ruido ambiente. En entornos ruidosos la cantidad de distorsiones puede aumentar considerablemente, lo que conduce a la pérdida de símbolos. También conviene ajustar el volumen y la sensibilidad del micrófono, ya que un sonido demasiado bajo puede no decodificarse y uno demasiado alto puede generar distorsiones.
Comparación con otros proyectos
El proyecto Chirp suele compararse con desarrollos anteriores como Chirp.io de Sonos. El principio de codificar símbolos en una onda sonora es similar, aunque la implementación y los objetivos finales pueden diferir. Chirp.io tenía una orientación comercial que facilitaba el intercambio de información entre dispositivos de los usuarios, mientras que Chirp de solst/ICE tiene un carácter más investigativo y abierto.
Tampoco hay que olvidar la biblioteca ggwave, de la que en gran medida parte la idea de solst/ICE. ggwave es una «biblioteca compacta para la transmisión de datos por ondas sonoras», que proporciona funciones básicas para generar y decodificar señales de audio. Chirp se apoya en principios semejantes, pero añade una interfaz de usuario, la comodidad de una aplicación web y soluciones propias en visualización e interacción.
Ventajas y limitaciones del canal sonoro
Como cualquier método alternativo de comunicación, Chirp tiene ventajas y desventajas:
- Ventajas.
- Independencia de protocolos de red tradicionales: es posible intercambiar información cuando Wi‑Fi o Bluetooth no están disponibles.
- Sencillez de implementación: el mecanismo básico se reduce a la generación y el análisis de frecuencias sonoras.
- Posibilidad de uso discreto: en el futuro podría incluirse soporte para frecuencias ultrasónicas, inaudibles para el oído humano.
- Limitaciones.
- Sensibilidad al ruido: cualquier sonido ajeno puede causar distorsiones o la pérdida total de datos.
- Falta de corrección de errores: el receptor no intenta recomponer fragmentos perdidos ni realizar retransmisiones.
- Velocidad de transmisión: latencias elevadas y ancho de banda limitado, especialmente al enviar mensajes extensos.
- Imposibilidad de transmitir y recibir a la vez: lo que complica escenarios de diálogo.
Escenarios prácticos de uso
Aunque Chirp aún no está listo para competir con las tecnologías inalámbricas comunes, puede encontrar usos interesantes:
- Condiciones de campo y canales de respaldo. Cuando no hay acceso a Internet o Bluetooth, el sonido puede ser la única alternativa para transmitir datos cortos.
- Proyectos educativos. Chirp es una excelente demostración del principio «cada símbolo, su frecuencia». Permite a estudiantes y entusiastas experimentar con distintos métodos de modulación.
- Formas no convencionales de interacción. Instalaciones, proyectos artísticos o eventos interactivos pueden usar la transmisión sonora como elemento lúdico o experimental, aportando un acento original.
- Escenarios de seguridad y cifrado. Con la incorporación de una capa de cifrado, el canal sonoro puede convertirse en una vía no obvia para enviar información sensible, sobre todo si las frecuencias se sitúan fuera del rango audible.
Seguridad y privacidad
El desarrollador solst/ICE subraya que la versión web de Chirp no envía datos a servidores externos: todo ocurre localmente en el navegador, siempre que el modo offline funcione correctamente. En consecuencia, el riesgo de filtración de datos al usar la aplicación web oficial es mínimo. Sin embargo, hay que recordar que cualquier mensaje sonoro puede ser grabado y posteriormente descifrado si se conoce el método de codificación.
Estas mismas vulnerabilidades son comunes a otros métodos de transmisión. Para aumentar la seguridad en un uso real de Chirp se puede aplicar cifrado en la aplicación: primero cifrar el texto y luego transmitir las señales sonoras. Así, incluso si se graba el audio, no se podrá acceder al mensaje original sin la clave.
Planes futuros: modulación ultrasónica
En los planes de solst/ICE figura el soporte de frecuencias por encima del rango audible. Esto permitiría enviar señales en bandas ultrasónicas o casi ultrasónicas, lo que haría el intercambio más discreto para el oído humano. No obstante, estos enfoques siguen enfrentando el problema de la sensibilidad de los micrófonos: no todos pueden captar señales de alta frecuencia. Además, al operar cerca del límite superior de percepción de los dispositivos puede requerirse una calibración más fina y mayor potencia de emisión.
También es posible implementar mecanismos de corrección de errores que permitan a Chirp recomponer fragmentos perdidos del mensaje o retransmitir bloques especialmente importantes. Estas mejoras harían el sistema más fiable y abrirían la puerta a nuevos escenarios de uso en condiciones reales.
Conclusión
Chirp no es solo un experimento entretenido, sino una demostración plena de un enfoque no convencional para la transmisión de datos. El sistema muestra cómo usar ondas sonoras para enviar texto, combinando sencillez de implementación con código abierto y espíritu investigativo. A pesar de limitaciones evidentes —dependencia del nivel de ruido, falta de corrección de errores e imposibilidad de transmitir y recibir a la vez—, Chirp sigue siendo un campo prometedor para experimentos.
Las perspectivas incluyen el uso de frecuencias altas, la implementación de algoritmos de corrección de errores y la posible integración con otras bibliotecas. Aunque Chirp no sustituya a los protocolos inalámbricos habituales, probablemente encontrará su lugar en proyectos especializados, programas educativos e instalaciones artísticas donde se valore la originalidad y un enfoque poco convencional para el intercambio de datos.
Así, Chirp atrae la atención hacia la transmisión sonora de información y demuestra que, pese a la abundancia de herramientas de comunicación modernas, aún hay espacio para la innovación. El sonido sigue siendo un recurso accesible y versátil que se puede aprovechar con un conjunto mínimo de hardware. Si desea probar algo distinto, ponga Chirp en práctica y descubra un mundo donde un altavoz y un micrófono comunes se convierten en canales de comunicación inalámbrica.