Electrónica de segunda mano: cómo evitar comprar un móvil que aún conserve fotos o el acceso facial del anterior propietario

Electrónica de segunda mano: cómo evitar comprar un móvil que aún conserve fotos o el acceso facial del anterior propietario

Todos queremos obtener el máximo por nuestro dinero. Especialmente cuando se trata de teléfonos inteligentes: el presupuesto no siempre permite comprar los modelos tope de gama nuevos, y en el mercado de segunda mano parece posible encontrar un equipo bastante decente a buen precio. Pero, ¿y si su “nuevo” teléfono ya lo está vigilando con los ojos de un antiguo propietario?

Por qué comprar un teléfono inteligente de segunda mano no solo es rentable, sino también peligroso

Comprar dispositivos usados hace tiempo que se ha normalizado: permite ahorrar y no pagar de más por novedades de marketing que no siempre son necesarias. Pero junto con el ahorro a menudo adquirimos una serie de riesgos: baterías agotadas, defectos ocultos, aparatos “bloqueados”. Y la amenaza más insidiosa es la privacidad. No es un secreto que los teléfonos modernos almacenan media vida de su dueño: contactos, mensajes, fotos, accesos a aplicaciones bancarias y redes sociales.

Podría parecer suficiente restablecer todo a valores de fábrica, y el problema estaría resuelto. En la práctica es algo más complicado y peligroso. A veces en el teléfono puede quedar algo menos visible: aplicaciones espía, perfiles ocultos, accesos remotos activados. Y no todo el mundo sabe borrar datos por completo.

Qué riesgos existen al comprar un teléfono de segunda mano

Hay muchos mitos, pero también numerosas amenazas reales. Esto es lo que puede pasar en la práctica:

  • En el dispositivo quedó una cuenta ajena, y el antiguo propietario puede bloquearlo de forma remota;
  • Programas espía ocultos (desde software de control parental hasta el clásico stalkerware);
  • Copias de seguridad instaladas de forma invisible o sincronización automática de datos;
  • Acceso al correo, mensajería y nube: a veces incluso olvidan cerrar sesión;
  • El aparato puede estar “bloqueado” para un operador concreto o estar en una lista negra (si fue robado);
  • En algunos modelos es posible recuperar fotos y mensajes borrados con utilidades especiales;
  • Servicios de terceros pueden haber configurado el teléfono para iniciar tareas automáticamente —desde geolocalización hasta grabación de audio.

Y todo eso ocurre incluso antes de que desbloquee su nuevo (pero ya usado) dispositivo.

Qué revisar antes de comprar: lista de comprobación para paranoicos

Antes de pagar por un equipo que le interesa, pregúntese: ¿está seguro de que está limpio? No todos los vendedores actúan de buena fe y algunos simplemente no conocen la seguridad. Esto es a lo que conviene prestar atención:

  • Inspección externa: grietas, señales de apertura, componentes reemplazados, etiquetas con el IMEI —señal de manipulación.
  • IMEI: compruébelo en un servicio especializado. Si el teléfono figura como robado, no lo compre bajo ninguna circunstancia.
  • Restablecimiento de fábrica: exija que reinicien el dispositivo a valores de fábrica en su presencia y que arranquen “desde cero” sin cuentas antiguas.
  • Estado de las cuentas: el iPhone debe estar desvinculado del Apple ID; en Android debe estar desvinculado de la cuenta de Google.
  • Comprobación de “limpieza”: vaya a los ajustes y asegúrese de que no haya perfiles adicionales, VPN ni aplicaciones sospechosas.
  • Firmware original: a veces los teléfonos se venden con firmware personalizado en el que podría integrarse software de terceros.
  • Programas de seguridad de terceros: instale un antivirus confiable.

Trucos que pueden usar los atacantes

Incluso si la inspección externa no genera sospechas, no baje la guardia. Aquí van algunos métodos que pueden emplear vendedores especialmente ingeniosos:

  • Dejar en el dispositivo un perfil de administrador invisible que permita restablecer contraseñas o incluso borrar el teléfono de forma remota.
  • Usar aplicaciones ocultas que no aparecen en la pantalla principal pero funcionan en segundo plano (especialmente frecuentes en Android).
  • Instalar rootkits o un Recovery personalizado que permita acceder al dispositivo incluso después de un restablecimiento de fábrica.
  • Reflashear el dispositivo con un firmware modificado que incluya una “puerta trasera” para conexiones remotas.
  • Activar la descarga automática de archivos desde la nube o copias de seguridad para que, tras la compra, el teléfono recupere datos por sí solo.

Ironía del destino: cuanto más avanzado es el teléfono, más posibilidades existen para manipulaciones ocultas.

Protocolo de seguridad: cómo preparar una compra “limpia”

Supongamos que se arriesgó y compró un teléfono de segunda mano o en una plataforma de anuncios popular. ¿Qué hacer después para estar tranquilo?

  1. Haga un restablecimiento completo a valores de fábrica. En Android: “Ajustes → Sistema → Restablecer → Restablecer valores de fábrica”. En iPhone: “Ajustes → General → Restablecer → Borrar contenidos y ajustes”.
  2. Compruebe las cuentas: si el teléfono solicita el usuario y la contraseña del antiguo propietario, exija la desvinculación del dispositivo (Apple ID o cuenta de Google).
  3. Reinstale el firmware manualmente desde el sitio oficial del fabricante. Sí, no siempre es sencillo, pero si quiere estar seguro no hay alternativas.
  4. Instale un antivirus fiable y realice un escaneo completo.
  5. Revise la lista de aplicaciones instaladas. Elimine todo lo innecesario o sospechoso. En Android puede usar Greenify para analizar el inicio automático.
  6. Examine las secciones “Perfiles” y “Gestión del dispositivo” (en iOS — “Gestión de dispositivos y perfiles”, en Android — “Seguridad → Administradores del dispositivo”).
  7. Verifique si hay acceso root (en Android): aplicaciones como Root Checker pueden ayudar.
  8. Revise los ajustes de VPN y proxy, restablézcalos y elimine todo lo que no haya configurado personalmente.
  9. Compruebe la lista de dispositivos Bluetooth y redes Wi‑Fi conectadas y elimine todo lo desconocido.
  10. Tras todas las comprobaciones, registre el dispositivo a su nombre (cuenta Google, Apple, Samsung, Huawei, etc.).

¿Y qué hacer si aún quedan sospechas?

Si tiene la sensación de que el teléfono se comporta de forma extraña —se descarga rápidamente, se calienta, envía notificaciones raras o se reinicia solo— la precaución no está de más. Puede probar:

  • Comprobar el tráfico con una aplicación como NetGuard o GlassWire;
  • Revisar los permisos de las aplicaciones: qué pueden hacer en segundo plano (para Android, App Ops);
  • Desactivar todo lo innecesario y, si las dudas persisten, acudir a un servicio técnico que ofrezca restablecimiento a nivel de hardware y “limpieza”.

A veces es más barato y más seguro devolver el equipo al vendedor que arriesgar su tranquilidad y sus datos.

Qué servicios y plataformas son más seguros para comprar dispositivos usados

Si lo que desea es adquirir un teléfono usado sin tanto estrés, fíjese en los dispositivos “refurbished” (reacondicionados): equipos restaurados por el fabricante o por un servicio oficial. Normalmente pasan por un ciclo completo de comprobaciones y el vendedor ofrece garantía. Las tiendas oficiales de Apple, Samsung, Xiaomi y los grandes minoristas suelen ofrecer estas opciones. En los marketplaces populares también se encuentran ofertas similares.

Conclusión: cuando el ahorro no compensa la tranquilidad

El teléfono dejó de ser solo un teléfono: hoy es caja fuerte personal, diario y el pase al mundo digital. Cualquier resto del antiguo propietario puede convertirse en una amenaza seria: desde el robo de datos personales hasta pérdidas financieras reales o vigilancia.

No conviene entrar en pánico, pero tampoco comprar “a ciegas”. Siempre proceda con escepticismo extremo al revisar equipos de segunda mano. No dude en hacer un restablecimiento completo, utilizar analizadores y antivirus, y exigir honestidad y transparencia al vendedor. Si después de todas las comprobaciones persiste la más mínima duda, es mejor renunciar a la compra. Dormir tranquilo vale más que cualquier descuento.

Y recuerde: a veces resulta más barato comprar un teléfono nuevo que lidiar con las consecuencias de adquirir un dispositivo inteligente con la historia de otra persona.

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