Si se pregunta a un usuario cualquiera qué sistema operativo suele ser víctima de ataques por virus, la mayoría nombrará sin dudar Windows. Parte de la gente afirmará con seguridad que Linux y macOS son prácticamente invulnerables. En su visión, estas plataformas están protegidas «por definición», por lo que a los usuarios no les debería preocupar el software malicioso.
Este mito existe desde hace muchos años y se ha vuelto tan extendido que incluso influyó en el comportamiento de millones de personas: algunos migraron conscientemente a Mac creyendo en su seguridad absoluta, y algunos administradores ignoraron medidas de protección en servidores Linux, pensando que nadie podría infectarlos.
Pero, ¿coincide esta imagen con la realidad? Para responder a esa pregunta conviene rastrear de dónde surgió esa creencia y examinar cómo son en la práctica los ataques contra los tres principales sistemas operativos de escritorio —Windows, Linux y macOS.
¿De dónde surgió el mito de la total seguridad de Linux y macOS?
Las raíces del error están en la historia del desarrollo de los sistemas operativos. En los años 90 Windows conquistó rápidamente el mercado masivo, mientras que Linux y macOS ocuparon cuotas muy reducidas. Para los ciberdelincuentes era racional crear virus para Windows: estaba instalado en casi todos los equipos de oficina y domésticos, por lo que un ataque exitoso aseguraba una propagación masiva. De ese modo se formó una asimetría en el mercado: la gran mayoría de los malware se desarrollaba efectivamente para Windows, y las estadísticas de infecciones lo confirmaban.
Otro factor está relacionado con la arquitectura. En las versiones tempranas de Windows la seguridad era una preocupación secundaria: los usuarios trabajaban con privilegios de administrador, faltaban mecanismos integrados de protección y las soluciones antivirus evolucionaban despacio. Linux y macOS, en cambio, se construyeron sobre enfoques Unix, donde la separación de privilegios, el sistema de permisos y la limitación de la cuenta root se plantearon desde el inicio. Eso creó la ilusión de que los sistemas tipo Unix no podían infectarse en principio.
El marketing también jugó un papel clave. Apple durante años promovió macOS como «una alternativa segura» a Windows, subrayando el número mínimo de virus conocidos para Mac. Muchos usuarios tomaron ese argumento literalmente, creyendo que no existían amenazas. En la comunidad de Linux también circuló la idea de que el código abierto y una cultura avanzada de seguridad hacían al sistema infranqueable.
Al final, el mito se consolidó: Windows se asoció con una cantidad infinita de virus, y Linux y macOS con protección «por defecto». Pero en realidad la ausencia de infecciones masivas se explicaba no por una invulnerabilidad real, sino por menor popularidad y por el uso particular de esas plataformas.
¿Coincide el mito con la realidad?
En la práctica ninguna sistema operativo es absolutamente seguro. En las últimas dos décadas han aparecido numerosos ejemplos de virus y troyanos para macOS y Linux, algunos de los cuales causaron daños significativos. Por ejemplo, el conocido gusano ILOVEYOU o Conficker estaban orientados a Windows, pero ya en 2004 el virus Cabir demostró la posibilidad de infectar plataformas móviles, y más adelante surgieron malware para macOS —por ejemplo, Flashback, que infectó a cientos de miles de ordenadores Apple en 2012.
Linux tampoco se quedó al margen: rootkits de la familia Phalanx o botnets modernas como Mirai, basadas en la infección de dispositivos Linux (especialmente equipos IoT), mostraron que vulnerabilidades y errores de configuración convierten fácilmente servidores y dispositivos en redes zombis. Por tanto, afirmar que no existen virus para Linux o macOS es profundamente incorrecto.
Es más correcto decir que la cantidad de malware para Windows es mayor debido a su posición dominante en el mercado de equipos de escritorio. Pero en entornos profesionales, donde Linux gestiona la mayoría de servidores y dispositivos de red, ese sistema se convierte con frecuencia en objetivo de ataques, incluidas campañas dirigidas por ciberdelincuentes y grupos estatales. Para macOS, el aumento de popularidad en los últimos años también incrementó el interés de los atacantes: hoy existen backdoors, exploits y troyanos específicos para usuarios de Mac.
¿Cómo funcionan los virus en Windows?
Históricamente Windows se convirtió en un entorno propicio para la difusión de malware por varias razones. Primero, muchos usuarios tenían derechos de administrador, lo que permitía al virus integrarse en catálogos del sistema y en el registro. Segundo, un gran número de vulnerabilidades en versiones antiguas (Windows XP, Windows 7) fue explotado activamente por gusanos y troyanos.
Los principales mecanismos de infección en Windows:
- Explotación de vulnerabilidades en servicios del sistema (por ejemplo, EternalBlue, explotada por WannaCry).
- Ingeniería social: adjuntos maliciosos en correos, actualizaciones falsas, programas pirateados.
- Inserción en sectores de arranque y controladores, lo que complica la detección.
- Explotación de vulnerabilidades en navegadores y complementos (Java, Flash, ActiveX).
- Abuso de mecanismos de confianza, por ejemplo, macros en documentos de Office.
Hoy Windows dispone de potentes medios de protección: Windows Defender integrado, control de cuentas (UAC), aislamiento de procesos, pero el sistema sigue siendo un objetivo atractivo, ya que millones de máquinas funcionan con versiones obsoletas sin actualizaciones.
¿Cómo funcionan los virus en Linux?
Linux se diseñó originalmente como un sistema multiusuario con una estricta separación de privilegios. Al código malicioso le resulta más difícil obtener privilegios root si el administrador configura correctamente el sistema. Sin embargo, vulnerabilidades en el kernel, en servicios o en aplicaciones permiten eludir estas limitaciones.
Vectores típicos de ataque en Linux:
- Explotación de fallos en demonios (por ejemplo, vulnerabilidades en OpenSSH o Exim).
- Infección de dispositivos IoT con contraseñas débiles y puertos abiertos.
- Inserción de rootkits que ocultan procesos y conexiones de red.
- Uso de repositorios de paquetes comprometidos o scripts de instalación maliciosos.
- Botnets construidos sobre servidores Linux capturados, que se usan para ataques DDoS.
Un ejemplo es el botnet Mirai, que aprovechó contraseñas por defecto en dispositivos de red, o los recientes exploits en servidores de correo. La particularidad de los ataques a Linux es que suelen dirigirse más a la infraestructura y a servidores que a equipos personales.
¿Cómo funcionan los virus en macOS?
Apple evitó durante mucho tiempo infecciones masivas, pero el aumento de popularidad de Mac convirtió al sistema en un objetivo para atacantes. Hoy macOS afronta amenazas variadas —desde troyanos hasta software publicitario—. La situación se complica porque muchos usuarios todavía creen que Mac es completamente seguro e ignoran actualizaciones y antivirus.
Principales vectores de ataque en macOS:
- Infección mediante instaladores falsos de aplicaciones populares.
- Explotación de vulnerabilidades en el navegador Safari y componentes asociados.
- Troyanos que se propagan a través de software pirateado.
- Ataques al sistema Gatekeeper y omisión de la verificación de firmas de aplicaciones.
- Uso de backdoors multiplataforma (por ejemplo, escritos en Java o Python).
Un caso emblemático es el troyano Flashback, que mediante una vulnerabilidad en Java infectó a más de 600 000 Mac en todo el mundo. Campañas más recientes, como Silver Sparrow, demostraron que los atacantes adaptan activamente sus herramientas a la arquitectura Apple Silicon (M1, M2).
Comparación de puntos débiles de Windows, Linux y macOS
Para entender las diferencias en el funcionamiento del malware en distintas OS, es útil comparar los puntos débiles:
- Windows: alta cuota de mercado, versiones obsoletas sin actualizaciones, abundancia de vulnerabilidades en componentes antiguos, costumbre de los usuarios de ejecutar archivos sospechosos.
- Linux: el riesgo principal está en servidores y dispositivos IoT, donde errores de configuración y puertos abiertos hacen al sistema vulnerable. Las distribuciones domésticas se infectan con menos frecuencia, pero no están totalmente protegidas.
- macOS: la ilusión de seguridad y la infravaloración de las amenazas por parte de los usuarios. Vulnerabilidades en aplicaciones de terceros y la posibilidad de eludir las protecciones integradas ofrecen puntos de entrada a los atacantes.
En común permanece una cosa: el eslabón más débil suele ser la persona que ejecuta un archivo dudoso, usa configuraciones inseguras o ignora las actualizaciones.
Conclusión
El mito de que Linux y macOS no se infectan por virus tiene sus raíces en los años 90, cuando Windows era el objetivo principal de los ataques. Pero la situación cambió hace tiempo: el malware moderno se desarrolla para todas las plataformas populares y los ciberdelincuentes se adaptan a cualquier audiencia. La diferencia está en la escala y el carácter de los ataques: Windows sufre más en el segmento de usuarios domésticos, Linux en el ámbito de servidores e IoT, y macOS se vuelve cada vez más objetivo a medida que crece su popularidad.
Por eso cualquier usuario, independientemente del sistema operativo elegido, debe recordar: la seguridad no depende solo de la arquitectura del sistema, sino también de las actualizaciones, la atención y una configuración adecuada. Descuidar los antivirus, las copias de seguridad y las reglas básicas de higiene es peligroso en cualquier plataforma. El mundo de las amenazas cibernéticas hace tiempo que superó los límites de una sola familia de sistemas operativos, y hoy la clave para protegerse no está en los mitos, sino en la disciplina digital consciente.