HSR y DLG en televisores: cómo lograr una experiencia de juego más fluida sin comprar un televisor caro

HSR y DLG en televisores: cómo lograr una experiencia de juego más fluida sin comprar un televisor caro

Hoy en día un televisor para juegos a menudo hace más de lo que indica su ficha técnica. Junto a funciones habituales como VRR y ALLM, los fabricantes añaden modos que aumentan visualmente la frecuencia de actualización por encima de las capacidades del panel. En juegos reales esto produce un movimiento más nítido, menos "borrosidad" en panorámicas y mejor legibilidad de objetos pequeños a altas velocidades.

Entre estos métodos están DLG (Dual Line Gate) y HSR (Hardware Super Resolution). Ambos modos se basan en un barrido de líneas no trivial, pero alcanzan el objetivo de diferentes maneras y con distintos compromisos —desde la resolución vertical hasta la latencia de procesamiento. A continuación se ofrece un análisis detallado de lo que ocurre "bajo el capó", en qué se diferencian en pantalla y cuándo conviene activarlos.

DLG: duplicar la frecuencia mediante alternancia de líneas

DLG hace que la matriz se actualice con mayor frecuencia que en el modo estándar, usando un esquema alterno de escaneo. En lugar de dibujar cada línea de forma secuencial, la imagen se construye en pares: el televisor muestra dos líneas por un ciclo, saltándose las adyacentes. Esencialmente se muestran las filas impares y se ignoran las pares; luego se duplica parte de las líneas visibles para restaurar la continuidad del dibujo. Este truco permite una duplicación visual de la frecuencia —por ejemplo, convertir 60 Hz base en percibidos 120 Hz o más.

El precio del método es la reducción de la resolución vertical. Con una entrada de 3840×2160 se produce una compresión hasta el equivalente de 3840×1080 por líneas, y después se activa el escalado al modo concreto. En escenarios de consumo esto suele traducirse en pasar a una entrada de 1920×1080 con frecuencia aumentada, lo que facilita la compatibilidad con consolas y PC sin requerir temporizaciones exóticas.

En la práctica DLG hace que el movimiento se perciba más fluido, especialmente en escenas dinámicas con giros rápidos de cámara. Al mismo tiempo, los detalles horizontales finos pueden verse menos definidos que en un 4K "nativo", y el texto de las interfaces puede quedar algo más suave. En respuesta, los desarrolladores añaden suavizado de contornos y ajustes de escalado para reducir el efecto de "escalera" en bordes inclinados.

Otro matiz es la sensibilidad al tipo de contenido. Grabaciones con líneas de alto contraste y finas pueden provocar un ligero "parpadeo" de ciertos elementos en desplazamientos suaves, mientras que en escenas de juego con texturas densas el efecto suele ser más débil y se percibe como mayor capacidad de respuesta sin artefactos evidentes.

HSR: calcular líneas faltantes en lugar de duplicarlas

HSR persigue el mismo objetivo —lograr movimiento más fluido a alta frecuencia de salida— pero sigue otro camino. En lugar de copiar las líneas visibles, el sistema crea líneas intermedias de forma computacional, basándose en las filas vecinas y el contraste local. Dicho de otro modo, el televisor puede mostrar la primera y la tercera fila del fotograma original, e interpolar la segunda para sintetizarla, intentando conservar textura y detalles finos.

Visualmente este enfoque introduce menos "escalones" en las diagonales y mantiene mejor los límites de los objetos que la duplicación. Con una implementación correcta, el texto en la interfaz, los minimapas y los elementos pequeños del HUD se leen con más claridad que en DLG, aunque la capacidad resolutiva vertical absoluta sigue siendo menor que la de un 4K "honesto" a la misma frecuencia.

El carácter algorítmico del modo añade inevitablemente un pequeño procesamiento entre entrada y salida. Los milisegundos extra de latencia suelen quedarse por debajo del umbral de percepción en juegos de acción narrativa, carreras y aventuras, pero en disciplinas online extremadamente exigentes los puristas del mínimo input lag a veces prefieren frecuencias nativas sin reconstrucción intermedia.

Los fabricantes a menudo anuncian funcionamiento hasta 240 Hz a 1080p en este modo. Para PC esto abre posibilidades con el ratón, donde un alto fps cambia realmente la sensación al apuntar, y para consolas sigue siendo una opción útil en títulos que soportan 120 fps con renderizado reducido.

Qué aportan en los juegos y dónde están las limitaciones

El beneficio principal de ambos modos es la reducción del desenfoque de movimiento gracias a un mayor número de actualizaciones por segundo. Los giros de cámara se sienten más "conectados", los objetos en movimiento pierden estelas y la entrada se percibe más directa. Esto es especialmente notable al pasar de 60 a 120 Hz: apuntar a un objetivo, seguir a un oponente y leer señales distantes se vuelve más fácil.

El compromiso es la resolución vertical y posibles artefactos de reconstrucción. DLG puede "abarbillar" ligeramente los bordes horizontales y provocar moiré en texturas finas; HSR a veces suaviza el entramado fino y añade micro "aureolas" alrededor de bordes contrastados. En el sofá raramente es llamativo, pero a corta distancia los espectadores atentos notarán las diferencias.

Otro punto es la coordinación de los modos con la fuente. Las consolas suelen enviar 1080p120 o 1440p120, y el televisor activa DLG/HSR para mejorar la percepción de fluidez. El PC es más flexible: desde los menús se puede elegir la frecuencia, activar VRR y comprobar que se usa RGB 4:4:4 para texto nítido en Windows. Si se mezcla 4:2:2, la tipografía fina puede perder claridad.

En cuanto a latencia, el modo "Juego" moderno junto con ALLM mantiene la ruta de la señal corta, pero cualquier cálculo sobre la imagen añade fracciones de milisegundo. Si la prioridad es el mínimo absoluto de input lag, conviene comparar 120 Hz nativos sin reconstrucción y HSR al mismo nivel de fps para decidir qué resulta subjetivamente más agradable para usted.

Cómo activar, con qué combinar y cuándo abstenerse

Empiece por la preparación básica. Active el modo "Juego" en el menú, verifique que el puerto de entrada funciona en modo de banda mejorada (suele aparecer como "HDMI 2.1/Enhanced") y que en la fuente se ha seleccionado 120 Hz para 1080p o 1440p. Luego abra la lista de ajustes especiales de imagen: allí están los interruptores DLG y HSR en distintas marcas.

A continuación compruebe la compatibilidad con VRR. En la mayoría de los casos los modos coexisten, pero algunos modelos restringen el acceso a los "aceleradores" de líneas con la frecuencia variable activada. Si nota tirones impredecibles o desajustes de frecuencia, experimente: a veces unos 120 Hz estables sin VRR resultan más agradables que valores flotantes con reconstrucción agresiva.

Preste atención a BFI o a la retroiluminación escaneada. Los modos estroboscópicos reducen el desenfoque de otra forma —con pulsos breves de la retroiluminación. En combinación con DLG/HSR rara vez funcionan bien juntos y con frecuencia aumentan el parpadeo. Para los típicos blockbusters de consola, un funcionamiento suave a altos Hz suele ser más cómodo que una imagen strobo agresiva.

Y por último, valore los géneros. En shooters de esports la prioridad es la latencia mínima y la predictibilidad. En carreras, aventuras y action movies el control "cinematográfico" y la legibilidad del movimiento suelen importar más que la máxima nitidez por píxel, y en esos casos DLG o HSR aportan un beneficio apreciable.

Consejos para elegir y comprobar el resultado

Observe el tipo de panel. OLED disimula bien las discontinuidades gracias al tiempo de respuesta instantáneo del píxel, y los paneles VA se benefician más del aumento de frecuencia que los IPS con un nivel base de "borrosidad" mayor. Al mismo tiempo, en OLED añadir procesamiento no siempre mejora la imagen si ya hay 120 Hz nativos.

Pruebe con contenido real. Tome un juego con panorámicas rápidas, active un contador de fps, encienda sucesivamente DLG y HSR y luego vuelva al modo original. Fíjese en fuentes pequeñas, en mallas de vallas y en las líneas de demarcación: son los primeros elementos que delatan efectos secundarios.

Preste atención a la elección del cable. Para 120 Hz a 4K se requiere un cable con suficiente ancho de banda; si la imagen parpadea o no se muestra al activar una mayor frecuencia o resolución, cambie por un cable de mejor calidad, preferiblemente con buenas reseñas para las frecuencias que necesita.

No olvide los perfiles. Si encuentra una combinación adecuada, guárdela en un preset de imagen separado: así el cambio entre "cine" y "juego" será rápido y se reduce el riesgo de perder la configuración tras un apagado total.

Conclusión: distintos caminos hacia un mismo objetivo

DLG y HSR resuelven la misma tarea —dar ligereza al movimiento sin cambiar el panel— pero lo hacen con métodos distintos. DLG "acelera" el barrido alternando líneas y duplicando, a costa de menor nitidez vertical; HSR sintetiza las líneas faltantes, preservando mejor la textura y añadiendo un pequeño procesamiento temporal. En títulos narrativos ambos modos aportan un claro aumento de confort; en competiciones conviene comparar con frecuencias nativas y elegir la opción con menor latencia.

Una configuración adecuada de la señal de entrada, la selección correcta de resolución y un uso consciente de VRR permiten sacar el máximo partido a estas tecnologías. Si busca un criterio sencillo: si nota que los movimientos son claramente más fluidos, el modo ha funcionado bien. Si no nota diferencia o le molesta la suavidad de elementos finos, vuelva a unos 120 Hz "puros" si su televisor los soporta.

La principal virtud de los televisores modernos es que ofrecen libertad de elección y permiten ajustar la imagen a sus hábitos sin tener que gastar una fortuna en un televisor de gran tamaño.

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