Hoy en el mundo hay miles de millones de líneas de código publicadas bajo licencias libres y de código abierto. Sustentan prácticamente todo — desde teléfonos inteligentes hasta los rovers marcianos. Pero todo empezó con un pequeño anuncio en una lista de correo de 1983, cuando Richard Stallman proclamó el proyecto GNU y dio inicio al movimiento que antepuso la libertad del usuario a la comodidad y a las ganancias de los desarrolladores.
Orígenes tempranos: universidades, Unix y cultura de intercambio de código
En los años 1970 las universidades de Massachusetts, Berkeley y Carnegie Mellon intercambiaban activamente el código fuente de Unix, impreso en cintas perforadas «verdes». La licencia de AT&T costaba una suma simbólica, y los investigadores añadían libremente controladores, compiladores y pilas de red. Fue esa circulación sin frenos de ideas la que formó la práctica de «publicar parches», cuando cada corrección de errores se consideraba un resultado científico digno de cita. De ahí nacieron los correos con parches, los archivos diff y la cultura de revisiones públicas «en acuario».
La filosofía de las cuatro libertades: ¿qué es exactamente «libre»?
En 1985 Stallman fundó Fundación para el Software Libre. La organización consagró las cuatro libertades fundamentales: ejecutar, estudiar, redistribuir y modificar un programa. Estas libertades se formalizaron en las licencias GPL, diseñadas para que cualquier mejora permaneciera automáticamente libre. El mecanismo del «copyleft» obligó a las grandes corporaciones a participar en la comunidad o a reescribir el código desde cero.
- Libertad 0 — ejecutar el programa con cualquier propósito.
- Libertad 1 — estudiar cómo funciona el programa y adaptarlo a tus necesidades.
- Libertad 2 — redistribuir copias para ayudar al vecino.
- Libertad 3 — publicar versiones mejoradas para que se beneficie toda la comunidad.
Proyecto GNU: «un mundo en el que Unix sea libre»
GNU Compiler Collection, Bash, Coreutils, Emacs — estas herramientas surgieron gracias a subvenciones específicas de la Fundación para el Software Libre. A comienzos de los años 1990, de las 24 utilidades que componían el núcleo de Unix, 22 ya eran libres, pero faltaba un núcleo completo. Entonces, en 1991, el estudiante de la Universidad de Helsinki Linus Torvalds publicó 10 000 líneas de un «núcleo» de aficionado y pidió ayuda a la comunidad. Al año siguiente Linux se integró con el espacio de usuario de GNU — nació el sistema que hoy llamamos GNU/Linux.
Pila LAMP y el primer «matador» de Microsoft
Apache HTTP Server, MySQL, Perl (luego PHP) y Linux formaron la pila LAMP — la plataforma en la que crecieron buscadores como Altavista, el portal Yahoo y, más tarde, Facebook. La libertad de modificación permitía a las startups experimentar sin licencias que costaran millones, y la escalabilidad se lograba «añadiendo otro servidor».
De «software libre» a «código abierto»: febrero de 1998
El término «free» confundía a los abogados corporativos: ¿se refería al precio o a la libertad? Cuando Netscape decidió publicar el código del navegador, Eric Raymond, Bruce Perens y colegas propusieron la marca código abierto y fundaron la Iniciativa de Código Abierto. El objetivo fue hacer la idea aceptable para las empresas sin perder las ventajas técnicas.
El 31 de marzo de 1998 el mundo recibió los orígenes de Mozilla. En las primeras 24 horas miles de desarrolladores los descargaron; al cabo de un año la comunidad ya aportaba parches a la sede de la empresa. Así comenzó la era del «bazaar», descrita por Raymond en el ensayo «La catedral y el bazar».
Git y la revolución de la descentralización (2005)
Mientras los desarrolladores discutían sobre licencias, el tamaño del kernel de Linux superó las capacidades de los sistemas de control de versiones de entonces. En tres semanas Linus Torvalds escribió Git: un DVCS distribuido en el que el repositorio se copia por completo en cada máquina. Hoy Git lo usan millones de proyectos, y el pull request se ha convertido en el lenguaje universal de la colaboración.
Reconocimiento corporativo: Microsoft ↔ GitHub y otro «acercamiento de universos»
En 2018 Microsoft pagó 7.500 millones de dólares por GitHub, prometiendo a «la gente con camisetas azules» no cambiar la política de código abierto. La operación fue un punto de inflexión: si el mayor proveedor de software propietario compra el principal punto de encuentro del código abierto, significa que el código abierto es mainstream y no solo un pasatiempo de entusiastas.
Licencias: del copyleft a BSL y SSPL
Para la década de 2020 surgieron tres grandes campos:
- Copyleft (GPL, AGPL) — mantiene las libertades en obras derivadas.
- Permisivas (MIT, Apache-2.0) — «haz lo que quieras», lo importante es no eliminar el copyright.
- Source-available — el código está visible, pero el uso comercial está restringido (SSPL, BSL).
Cuando HashiCorp en 2023 pasó Terraform a BSL, la comunidad creó el fork OpenTofu bajo el amparo de la Linux Foundation en solo cuatro semanas. Reacciones similares surgieron ante el cambio de Elastic a SSPL, que motivó a Amazon a lanzar OpenSearch.
Economía del código abierto: cómo ganar dinero sin perder el alma
En la práctica, las empresas usan modelos mixtos:
- SaaS + soporte — Red Hat, GitLab: el código es abierto; los ingresos vienen de suscripciones y complementos premium.
- Open core — la funcionalidad básica es libre, las «funciones enterprise» están cerradas.
- Licencia dual — opción entre GPL (gratis) y una licencia comercial sin copyleft.
- Source-available — intento de proteger ingresos en la nube, con el coste de perder el estatus de licencia aceptada por la OSI.
Seguridad de la cadena de suministro y el proyecto Sigstore
El incidente Log4Shell en 2021 demostró que una sola biblioteca puede hacer tambalear la mitad de Internet. En respuesta, OpenSSF promueve las SBOM, la firma de artefactos y el proyecto Sigstore, que hace las firmas criptográficas tan sencillas como un git commit. La estrategia de «firma todo lo que publiques» ya se está adoptando en npm y Docker Hub, reduciendo el riesgo de suplantación de paquetes.
Ola regulatoria: Ley de Resiliencia Cibernética de la UE
En diciembre de 2024 entró en vigor en la UE la Ley de Resiliencia Cibernética. Obliga a fabricantes de dispositivos y desarrolladores de software —incluidos quienes mantienen proyectos de código abierto— a documentar vulnerabilidades, publicar parches y mantener la cadena de confianza durante al menos cinco años. La comunidad teme que la burocracia adicional pueda asfixiar proyectos pequeños, pero la UE promete exenciones para voluntarios no comerciales.
Código abierto e IA: una nueva frontera
Desde 2023 Meta Llama 2/3, Mistral 7B y otros LLM publican pesos bajo Apache 2.0, lo que permite a startups construir chatbots sin presupuestos multimillonarios. En abril de 2025 Llama se había descargado más de mil millones de veces, y el ecosistema de complementos creció más rápido que el de TensorFlow en su primer año. La apertura genera debates de licencias: ¿cómo conciliar la libertad del código con los derechos sobre los conjuntos de datos? Surgen propuestas como RAIL, CreativeML y otros «copyleft de datos», que amplían la noción de libertad a los parámetros del modelo y a los conjuntos de entrenamiento.
Influencia cultural: de proyectos de hobby al sector público
Agencias federales de Estados Unidos han exigido que todos los contratos estatales contemplen SBOM; el Ministerio de Transformación Digital de Francia migró la infraestructura escolar a GNU/Linux; Brasil está implementando código abierto en el sistema de votación electrónica. El código abierto se ha convertido en diplomacia: los países intercambian tecnologías como si fueran publicaciones científicas, no como simples mercancías.
Software libre vs Código abierto: comparación detallada
A continuación hay una tabla ampliada que compara ambos movimientos en parámetros clave —desde la ideología y la historia hasta matices legales y modelos de negocio típicos—. Este formato ayuda a ver rápidamente dónde coinciden y dónde difieren.
| Criterio | Software libre | Código abierto |
|---|---|---|
| Fundador / año | Richard Stallman, 1983 | Bruce Perens, Eric Raymond y otros, 1998 |
| Organización clave | Fundación para el Software Libre (FSF) | Iniciativa de Código Abierto (OSI) |
| Documento base | Manifiesto GNU, «Las cuatro libertades» | Definición de Código Abierto (10 puntos) |
| Enfoque principal | Derechos éticos del usuario | Ventaja práctica del modelo abierto |
| Lema | «La libertad como derecho moral» | «Código abierto = mejor software» |
| Actitud hacia el copyleft | Fuerte apoyo (GPL / AGPL) | Neutral: admite copyleft y permisivas |
| Actitud hacia licencias permisivas | Las acepta, pero las considera «menos protectoras» | Las apoya activamente (MIT, BSD, Apache-2.0) |
| Enfoque frente al SaaS en la nube | Preferencia por AGPL para «cerrar agujeros» | Suele elegir Apache-2.0 / MIT sin restricciones |
| Retórica típica | Ideológica, activista | Orientada al negocio, pragmática |
| Papel de las corporaciones | Escepticismo ante «embrace-extend-extinguish» | Considera natural la asociación con empresas |
| Ejemplos de licencias apoyadas | GPL v3, LGPL v3, AGPL v3 | MIT, BSD-2/3-Clause, Apache-2.0, familia GPL |
| Críticas externas | «Demasiado radical, dificulta la compatibilidad» | «Elimina la ética, vende la libertad por TCO» |
| Proyectos clásicos | GCC, Emacs, GIMP, Trisquel | Kubernetes, VS Code, React, TensorFlow |
| Controversias recientes | Actualizaciones de RHEL y GPL, terminología «GNU/Linux» | SSPL/BSL no aceptadas por la OSI, bifurcaciones en la nube |
| Enfoque en la seguridad de la cadena de suministro | Promueve el copyleft como barrera en la cadena de suministro | Apuesta por proyectos instrumentales (Sigstore, OpenSSF) |
| Actitud hacia modelos de IA | Llamados a mantener los pesos bajo un copyleft de datos | Tendencia a Apache-2.0 y a modelos de «pesos abiertos» |
Conclusión: ambas paradigmas casi siempre reconocen las mismas licencias y permiten usar la misma pila de código, pero se mueven por motivos distintos. El software libre pone en primer lugar el derecho moral del usuario al control y a la reciprocidad, mientras que el código abierto enfatiza la práctica del desarrollo en equipo, la transparencia y la rápida adaptación comercial. Conocer las diferencias facilita elegir la licencia y la estrategia de comunicación: el copyleft garantiza que las mejoras sigan siendo libres, y el enfoque permisivo del código abierto facilita la adopción por parte de grandes corporaciones.
Conclusión
El software libre creció desde el intercambio universitario de disquetes hasta convertirse en una infraestructura global que ha transformado no solo la tecnología sino también la economía. Cada nueva ola —Git, la nube, los LLM— vuelve a plantear la pregunta: ¿quién controla el código y quién responde si todo falla? La respuesta es sencilla sobre el papel: la libertad es responsabilidad. La libertad de ejecutar y modificar lleva inevitablemente a la libertad de reparar, documentar y firmar. Hoy, cuando modelos de IA escriben código más rápido de lo que podemos leer las licencias, recordar estos principios es especialmente importante. Fue esa libertad del código la que permitió a un estudiante de Helsinki lanzar un proyecto de aficionado que ahora gobierna el Internet de las cosas, las nubes y los rovers marcianos.