Cómo usar Signal: guía para principiantes

Cómo usar Signal: guía para principiantes

Si antes nunca había oído hablar de Signal, ahora quizá ya sepa exactamente qué es. El mensajero se convirtió inesperadamente en el centro de atención cuando, por error, añadieron al editor en jefe de The Atlantic, Jeffrey Goldberg, a un chat grupal donde funcionarios militares discutían la preparación de un ataque aéreo. La situación es curiosa, pero sirve como recordatorio: por mucha protección que exista, nadie está a salvo del factor humano.

¿Qué es Signal?

Signal es una aplicación de mensajería que se instala en el smartphone (iOS o Android), se vincula a un número de teléfono y está lista para usar. En apariencia se parece a WhatsApp o Telegram, pero su principal diferencia es la máxima protección de la privacidad. Todos los mensajes y llamadas en Signal están cifrados por defecto, y los desarrolladores procuran minimizar la recopilación de datos sobre los usuarios.

¿Por qué es necesario el cifrado de extremo a extremo?

Si no contamos la posibilidad de susurrar algo directamente al oído de alguien, el cifrado de extremo a extremo es la forma más fiable de proteger un mensaje de miradas ajenas. Hace que el contenido de los mensajes sea ilegible para cualquiera que no disponga de la clave de descifrado, incluidos los operadores de red, los proveedores, los ciberdelincuentes e incluso la propia Signal.

En contraste con los SMS, que se transmiten por redes móviles sin cifrado y pueden ser interceptados o entregados por orden judicial, los mensajes en Signal no se pueden leer sin la clave privada del destinatario. Incluso si se interceptara todo el tráfico, sería inútil.

¿En qué se diferencia Signal de otros mensajeros con cifrado?

Muchos mensajeros ya usan cifrado de extremo a extremo, por ejemplo, WhatsApp, iMessage o Google Messages (en formato RCS). Pero el problema es otro: aun cuando el mensaje esté cifrado, la empresa puede recopilar otros datos sobre usted. Por ejemplo, WhatsApp guarda la lista de contactos, el nombre de perfil, la foto y los entrega ante requerimientos de la policía.

Signal, en cambio, opera a través de una organización sin ánimo de lucro y solo guarda dos cosas: la fecha de creación de la cuenta y la fecha de la última actividad. Ni el historial de conversaciones, ni los contactos, ni los metadatos: nada de eso está en Signal, y por tanto no hay nada que entregar a las autoridades. Precisamente por eso es popular entre periodistas, activistas y quienes se preocupan por la privacidad.

No obstante, es importante recordar: si un atacante obtiene acceso al dispositivo de su interlocutor, todas las medidas resultarán inútiles. Incluso los mensajes que desaparecen no servirán si, al otro lado, hay un agente con una cámara o la función de captura de pantalla.

¿Quién debería usar Signal?

La respuesta corta: todo el mundo. Sin duda, para personas de ciertas profesiones —políticos, defensores de derechos humanos, abogados— la privacidad es especialmente importante. Pero la gente común también puede encontrarse en una situación vulnerable.

Por ejemplo, en Nebraska la policía obtuvo la conversación entre una madre y su hija de 17 años en Facebook Messenger para presentarles cargos por un aborto ilegal. Como la conversación no estaba cifrada, Meta la entregó ante la primera solicitud. Con Signal, en esa situación no habría sido posible extraer la conversación, ni aunque la empresa lo hubiese querido.

¿Qué inconvenientes tiene?

Signal almacena toda la información localmente, en el dispositivo del usuario. Eso significa que al cambiar de teléfono se necesitará acceso al dispositivo antiguo y una transferencia manual de los datos. Es menos cómodo que la sincronización en la nube, pero mucho más seguro.

Además, para comunicarse por Signal es necesario que su interlocutor también tenga Signal instalado. Sin eso simplemente no podrá escribirle.

¿Qué más conviene recordar?

El incidente de añadir a una persona ajena a un chat cerrado demuestra que la parte más débil de cualquier sistema es el usuario. Signal usa uno de los protocolos criptográficos más fiables del mundo, pero no puede protegerle de un error propio.

Para reducir el riesgo, puede activar funciones adicionales de seguridad:

  • Alias de contactos: para no confundir usuarios con el mismo nombre, asigne a cada uno un alias y añada notas.
  • Mensajes que desaparecen: eliminan automáticamente las conversaciones tras un tiempo establecido.
  • Ocultar contenido: en la vista de aplicaciones recientes puede ocultar el contenido de Signal para que terceros no vean fragmentos de la conversación.
  • Bloqueo por contraseña: se puede configurar Signal para que solo se abra tras introducir un PIN, la huella dactilar o Face ID.

También conviene tener en cuenta la seguridad física del dispositivo. Agentes fronterizos, policías o simplemente desconocidos pueden acceder a su teléfono, y en ese caso ninguna protección de la mensajería servirá. Es mejor minimizar la huella digital, limpiar periódicamente el historial de chats y no mantener información confidencial en pantallas visibles.

Conclusión

Signal es una herramienta potente para proteger la vida digital. Pero, como cualquier herramienta, requiere un uso consciente. El cifrado de extremo a extremo, la mínima recolección de datos, los mensajes que desaparecen: todo eso funciona solo si no se cometen errores. No añada personas al azar a los chats, verifique los contactos antes de enviar mensajes y recuerde: la seguridad no es solo tecnología, sino también hábitos.

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