Los satélites militares son vehículos espaciales artificiales creados para cumplir las tareas estratégicas de un Estado. Su misión incluye inteligencia, comunicaciones, navegación, alerta temprana y la protección del potencial militar. A diferencia de los satélites civiles, están equipados con cámaras ópticas e infrarrojas de alta precisión, dispositivos de intercepción de radio y, con frecuencia, motores maniobrables. A pesar del secretismo de estos sistemas, se sabe que hacia mediados de la década de 2010 había en órbita alrededor de 320 satélites conocidos de uso militar o con doble uso.
Un ejemplo de una generación clave de estos dispositivos son los satélites de la serie KH‑11 — reconocedores totalmente digitales con telescopios de alrededor de 2,4 m de diámetro y una masa aproximada de 18 t. Son capaces de transmitir imágenes ópticas en tiempo real.
Otro elemento importante es la comunicación por satélite: sistemas como AEHF o MUOS garantizan la transmisión segura de datos entre unidades militares con resistencia a las interferencias. Redes de navegación como GPS y GLONASS proporcionan la precisión de posicionamiento crítica para los sistemas de control y armamento modernos.
También existen satélites de alerta temprana, como los sistemas SBIRS, que rastrean las firmas térmicas de los lanzamientos de cohetes y proporcionan avisos oportunos. Al mismo tiempo se desarrollan aparatos inspectores o antisatélite — pueden acercarse a satélites ajenos e incluso acompañarlos o poner a prueba su resistencia a agresiones.
Kosmos‑2558: inspector de nueva generación
«Kosmos‑2558» fue colocado en una órbita polar heliosincrónica el 1 de agosto de 2022 desde Plesetsk, recibiendo la designación 2022‑089A (NORAD 53323). Es un aparato de la familia Nivelir, destinado al acercamiento e inspección de otros satélites. En agosto de 2022 se aproximó a aproximadamente 60–70 km del objeto estadounidense USA‑326, lo que confirmó su capacidad de maniobra.
El 26 de junio de 2025, «Kosmos‑2558» lanzó un objeto adicional, «Object C», lo que suscitó preguntas sobre si podría actuar como medio cinético o electrónico contra satélites ajenos. Tácticas similares se habían empleado anteriormente con «Kosmos‑2542/2543» y «Kosmos‑2576».
USA‑326: ojo estadounidense en el cielo
USA‑326 es un satélite estadounidense clasificado, lanzado el 2 de febrero de 2022 en la misión NROL‑87 a bordo de un Falcon 9 desde Vandenberg. Según datos no oficiales, forma parte de la serie moderna KH‑11, los reconocedores ópticos de la Oficina Nacional de Reconocimiento de EE. UU. (NRO), capaces de tomar imágenes con una resolución de decenas de centímetros.
Este satélite proporciona diariamente recopilación de datos sobre objetivos e infraestructura en tierra, lo que lo convierte en un elemento valioso de la inteligencia estadounidense y en un objetivo lógico para aparatos inspectores de otros Estados, como «Kosmos‑2558».
¿Cuál es el futuro de las misiones en el espacio?
Los satélites militares hace tiempo que dejaron de ser observadores pasivos: forman parte de los instrumentos activos de influencia geopolítica. El desarrollo del segmento pequeño y multifuncional, programas como el estadounidense «Tranche 0» y las capacidades de maniobra crean redes flexibles, resistentes al golpe de elementos individuales.
Pero a la vez aumentan las amenazas: los satélites asesinos que se acercan a aparatos ajenos bajo la apariencia de inspección crean riesgos de escalada no intencionada. Esto subraya la importancia de modernizar el control espacial y de desarrollar normas internacionales de conducta en el espacio.
Conclusión
Los satélites militares son un elemento clave de la defensa y la inteligencia modernas. Rusia demuestra sus capacidades a través de «Kosmos‑2558», que no solo puede vigilar sino también desplegar subsatélites como «Object C». EE. UU. responde con un potente sistema de reconocimiento en el ejemplo de USA‑326 y con el desarrollo de redes de comunicaciones y navegación. Esto convierte al espacio en una nueva arena de competencia, donde lo decisivo será si los países logran acordar reglas y limitaciones comunes.