¿Te suena familiar? Estás en la fila, vas a la casa de campo o simplemente paseas por la ciudad — y de pronto el teléfono empieza a mostrar ese temido 5%. Pánico, búsqueda de un enchufe, intentos desesperados por estirar la batería...
Un buen powerbank resuelve este problema de una vez por todas. Pero, ¿cómo no perderse entre miles de modelos y no comprar otra pieza de plástico inútil? Vamos a aclararlo.
¿Para qué necesitas un powerbank?
Un powerbank es como la rueda de repuesto de un coche. Esperas no necesitarla, pero cuando hace falta resulta salvación. Es especialmente útil si:
- Viajas mucho (incluso a la ciudad de al lado)
- Trabajas fuera de la oficina, en cualquier lugar
- Simplemente no quieres depender de los enchufes
Y sí, los powerbanks son distintos. Desde los pequeños que caben en el bolsillo del vaquero hasta los grandotes capaces de cargar incluso un portátil. La cuestión es qué necesitas exactamente.
Qué tener en cuenta al elegir
A decir verdad, en las tiendas suelen confundir a los compradores con montones de características. Pero en realidad no hay tantos criterios importantes.
Capacidad: esos misteriosos mAh
Lo primero que ves en la caja son cifras como "10000 mAh". Es la capacidad de la batería. Cuanto mayor, más durará.
Pero hay truco. No toda la capacidad indicada llega a tu teléfono. Parte se "pierde" en la conversión de energía. Por eso:
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5000-7000 mAh — suficiente para 1-2 cargas completas de un smartphone. Ligeros, compactos. Para el uso diario — lo ideal.
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10000-15000 mAh — la opción intermedia para la mayoría. Cargarán el teléfono 2-4 veces. Ideal para viajes de fin de semana.
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20000+ mAh — para quienes viven de viaje o son muy precavidos respecto a dispositivos descargados. Pesados, pero fiables.
Velocidad de carga: ¿importa o no?
¿Recuerdas los cargadores antiguos que "alimentaban" el teléfono durante horas? Olvida esa pesadilla.
Los powerbanks modernos cargan rápido. Busca indicaciones como "Quick Charge" o "Power Delivery". Esos modelos llevarán tu teléfono de cero al 50% en media hora. Pero hay un matiz: tu teléfono también debe soportar carga rápida. Si no, será tirar el dinero.
Conectores: cuáles existen y qué elegir
Aquí hay que entender los distintos tipos de puertos:
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USB Type-A — el clásico estándar. Está casi en todas partes.
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USB Type-C — formato nuevo. Más rápido, más cómodo (al fin no hay "lado correcto"). Si tienes un teléfono moderno, elige un powerbank con USB-C.
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Micro USB — va quedando obsoleto, pero aún se encuentra.
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Lightning — para usuarios de Apple. Aunque es más fácil comprar un adaptador.
Consejo práctico: compra un powerbank con varios puertos. Podrás cargar el teléfono y los auriculares al mismo tiempo.
Material de la carcasa: ¿estética o practicidad?
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Plástico — más barato, ligero, pero no parece muy serio. Si se cae, no es gran cosa.
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Metal — bonito, fiable, pero más pesado y caro. Además, en invierno no es agradable tocarlo con las manos desnudas.
¿Qué elegir? Depende de dónde lo vayas a llevar. En una bolsa — puedes optar por metal. En el bolsillo — mejor plástico.
Extras útiles (o no tanto)
Algunos fabricantes añaden funciones interesantes:
- Linterna LED — útil en excursiones o cuando buscas las llaves en el bolso
- Indicador de carga — para no adivinar cuánta energía queda
- Carga inalámbrica — pones el teléfono encima y se carga. ¡Magia!
- Paneles solares — suena genial, pero cargan más lento que una tortuga
Qué marcas no te fallarán?
En el mercado hay muchos fabricantes. Pero destacaría tres de confianza:
- Xiaomi — excelente relación calidad/precio. Sí, los mismos que hacen teléfonos.
- Anker — si buscas la máxima fiabilidad y estás dispuesto a pagar más.
- Baseus — con estilo, moderno y económico.
Errores principales de los principiantes
Algunas cosas importantes para no meter la pata:
- No compres modelos muy baratos de marcas sin nombre. El tacaño paga dos veces, y a veces puede incluso provocar un incendio.
- Lee las reseñas. Especialmente las negativas. Te contarán problemas que el fabricante oculta.
- Revisa la garantía y los certificados. Un powerbank sin certificados puede ser una bomba potencial en tu bolso.
¿Qué conclusión?
Elegir un buen powerbank es más fácil de lo que parece. Lo principal es entender para qué lo necesitas y cuánto estás dispuesto a gastar.
Para la mayoría de las personas, la opción ideal es un modelo de 10000-15000 mAh con soporte para carga rápida y un par de puertos USB. Ese powerbank te durará años y te librará de problemas con el teléfono descargado en el momento menos oportuno.