En iOS 18 Apple permitió por primera vez «colorear» los iconos de las aplicaciones. Para muchos fue el primer paso hacia la personalización — aunque moderada. Pero han pasado dos años y ahora, en iOS 26, no solo se puede cambiar el color. Se puede hacer que los iconos sean completamente transparentes. Sí, desaparecer por completo — como si no tuvieras ningún icono. Solo el fondo de pantalla y la pantalla limpia.
¿Suena loco? Pero es una función oficial. Apple la llama Liquid Glass — «cristal líquido». Y ya está disponible en la beta pública. Explico cómo activarla, qué hace y por qué este efecto puede gustar incluso a quienes normalmente no se preocupan por el estilo.
Cómo activar los iconos transparentes
¿Es difícil? En absoluto. Todo se hace con un par de toques. Paso a paso:
- Mantén pulsado un lugar vacío en la pantalla de inicio. Aparecerá la animación conocida: los iconos empiezan a vibrar. Has entrado en el modo de edición.
- En la esquina superior izquierda pulsa Editar, luego selecciona Personalizar.
- En la parte inferior de la pantalla aparecerá un menú con opciones de estilo. Allí estarán:
- Claro — estilo claro,
- Oscuro — oscuro,
- Con color — esos mismos iconos teñidos de iOS 18,
- y, por último, Transparente — para eso estamos aquí.
- Selecciona Transparente — y ya está. Los iconos se vuelven transparentes ante tus ojos.
Y te quedas mirando la pantalla y piensas: «¿Dónde está todo?» Pero no te preocupes: las aplicaciones no han desaparecido. Siguen ahí. Simplemente se ven distinto. Mejor dicho, casi no se ven.
El menú emergente ofrece varias opciones de configuración de los iconos
Qué ocurre en realidad
Liquid Glass no es solo «quitar la imagen». Es todo un estilo visual. Los iconos se vuelven transparentes, pero mantienen las etiquetas. Es decir, todavía puedes orientarte: el texto del nombre permanece, mientras que el fondo del icono desaparece.
Apple apuesta claramente por la estética. Sobre todo queda muy bien con fondos de calidad: texturas abstractas, colores profundos, escenas espaciales o incluso diseños minimalistas. Sin iconos, la imagen se revela por completo, nada la obstruye — y eso realmente impresiona.
Además, la pantalla parece más despejada. Como si estuvieras dentro de la imagen y no en una interfaz.
¿Volver atrás? Fácil
Si no te convence, no hay problema. Repite los mismos pasos: mantén pulsado → Editar → Personalizar → selecciona otro estilo (por ejemplo, Con color o Claro). El iPhone devolverá los iconos a su aspecto habitual al instante.
Por cierto, nada impide experimentar: de día en transparente, de noche en oscuro, y luego volver a la clásica. Todo cambia en unos segundos.
¿Hay inconvenientes?
Formalmente, no. Liquid Glass funciona solo en la pantalla de inicio: en la biblioteca de aplicaciones y en los menús del sistema todo sigue igual. Algunos usuarios señalan que con iconos transparentes se puede fallar al pulsar por accidente, sobre todo si el fondo tiene muchos detalles. Pero es cuestión de gusto y costumbre.
Además: la función aún está en beta. Pueden aparecer errores o pequeñas inconsistencias. Pero en general funciona con bastante estabilidad.
¿Vale la pena activar Liquid Glass?
Si te gusta cambiar la apariencia, estás cansado de la cuadrícula estándar o simplemente quieres que la pantalla luzca «wow», sí, vale la pena. Es un caso raro en el que la personalización no parece un apaño al estilo Android, sino que está hecha con estilo, de forma sencilla y sin complicaciones.
Y si eres de los que piensan «mientras funcione», también pruébalo. A veces los cambios refrescan la experiencia. Y, sinceramente, ver iconos transparentes sobre un fondo bien cuidado es realmente bonito.
Veredicto final
Liquid Glass no es una revolución, pero sí un toque muy agradable. No cambia tu iPhone, pero ofrece la sensación de algo nuevo. La interfaz se vuelve más discreta, los fondos destacan más y la pantalla queda más limpia. Se activa en segundos y se desactiva igual de rápido. Y todo esto está integrado en iOS 26: no hacen falta apps ni perfiles.
Los iconos transparentes son como abrir una ventana en la habitación: nada cambia de forma radical, pero se respira distinto. Pruébalo, a lo mejor también te gusta.