La palabra de 2025: qué revelan los 40 primeros candidatos sobre el lenguaje, la política y la tecnología

La palabra de 2025: qué revelan los 40 primeros candidatos sobre el lenguaje, la política y la tecnología

Los primeros candidatos a Palabra del año conforman un retrato claro de 2025: conviven memes e iniciativas estatales, etiquetas coloquiales y secos tecnicismos. El proyecto avanza en cuatro direcciones —la esfera humanística, la tecnosfera, la jerga y la palabra popular—. En las tres primeras trabajan grupos de expertos: cada participante propone 1–4 posiciones con su motivación. La dirección popular se forma con las propuestas de los usuarios. Este esquema une la disciplina de los criterios y el habla viva, filtrando estallidos ocasionales y reteniendo lo que realmente suena cada día.

Palabras candidatas

Para entender el ánimo del tiempo, es útil mirar las propias palabras incluidas en la lista preliminar. Abracan de inmediato cuatro direcciones —la esfera humanística, la tecnosfera, la jerga juvenil y la elección popular— y muestran de forma clara cómo se juntan memes, retórica política, términos técnicos y reacciones emocionales sencillas.

  • Labubu
  • Pikmi
  • Patriotismo
  • BPLA
  • Negociaciones
  • IA
  • Censura
  • Victoria
  • Plan Kover
  • Rublo digital
  • Mensajero nacional
  • Okak
  • Slonyara
  • Tóxico
  • Amor
  • Cringe
  • Ansiedad

En el bloque humanístico, las negociaciones actúan como palabra-proceso tanto a nivel de agendas internacionales como en la vida cotidiana: cuando hay mucha incertidumbre, hay que pactar con más frecuencia. La censura ya no se reduce a una «lista prohibida»: a ella se suman algoritmos de moderación, normas de las plataformas y códigos corporativos. Victoria es un polo emocional, apropiado por igual en crónicas deportivas, informes empresariales y retórica militar; suele aludir a superación y a meta. La IA se ha difundido definitivamente en lo cotidiano: automatización en las empresas, cursos de formación, servicios públicos —la sigla suena familiar, como en su momento ocurrió con «a pilas» (el contexto se puede refrescar en el artículo sobre inteligencia artificial). Labubu muestra cómo un personaje meme pasa de stickers y merchandising al vocabulario general. El patriotismo sirve de marco para el debate sobre la acción colectiva —desde prácticas de voluntariado hasta decisiones de consumo.

La tecnosfera ha sacado la infraestructura al centro del debate. El rublo digital ha pasado de los titulares a las instrucciones y a escenarios fuera de línea, planteando cuestiones de privacidad, control y riesgos. El mensajero nacional enfrenta la costumbre de los servicios habituales con la necesidad de una comunicación crítica protegida. La sigla BPLA ya vive en el habla masiva: los vehículos no tripulados aparecen en partes informativos, en logística y en la agroindustria, junto con las normas municipales de vuelo y las geozonas. El nombre en clave «Plan Kover» funciona como símbolo de un gran proyecto organizado: el lenguaje recuerda el marco emocional, no el PDF.

La jerga es una conversación sobre roles y comportamientos. «Pikmi» (adaptación de pick me) nombra de forma compacta el intento de ganarse la aprobación a cualquier precio. Slonyara se sostiene en la hipérbole lúdica y la autoironía asentada en memes. «Tóxico» es una etiqueta breve de patrones destructivos de comunicación: manipulaciones, gaslighting, críticas insistentes. Okak creció a partir de reacciones en chats y sustituye al sorprendido «¿cómo es eso?», economizando caracteres y añadiendo un tono de juego ligero.

En la dirección «popular» se concentran las emociones. Amor vuelve a aparecer en campañas públicas, iniciativas urbanas y filantropía como un apoyo. Ansiedad ha perdido el estigma y se ha convertido en una forma legítima de describir el estado del entorno y de uno mismo; reconocer el problema abre el camino a la ayuda. Cringe, llegado de la cultura de la red, se asentó fuera de línea y sirve de indicador rápido de incomodidad (breve referencia en la página sobre el el cringe).

¿Por qué estas palabras? Suele concurrir tres factores: frecuencia notable en el discurso público, amplitud temática y carga simbólica. Victoria lleva un impulso lemas, el rublo digital y el mensajero nacional descansan en la densidad institucional, Labubu y pikmi ganan por la rapidez de difusión de los memes. Comprobar la viabilidad de una unidad de moda es simple: consultar el Corpus Nacional Ruso y Gramota.ru, evaluar los ámbitos de uso fuera de las redes sociales y ver si aparecen combinaciones estables y derivados.

Fuera de las nominaciones aisladas se observan tres desplazamientos. Las tecnologías se han convertido en el fondo de cualquier discusión —desde la IA hasta los pagos y los canales de comunicación. El léxico de la seguridad entró en la vida cotidiana: BPLA, planes encubiertos, moderación y negociaciones suenan tan cotidianos como las tareas domésticas. El vocabulario emocional se ha legalizado: ansiedad y cringe ya no son motivo de burlas cáusticas, sino herramientas operativas para describir la realidad.

El ciclo de vida de los memes que llegan a listas oficiales es predecible: broma visual —rápida difusión— formatos materiales— etiqueta lingüística. Labubu repite la senda por la que hace tiempo se asentaron «cringe» y «tóxico». En el habla se nota con claridad: «volvemos a las negociaciones, armamos el plan», «esto es moderación según las reglas del servicio, no censura», «delegaron la rutina a la IA —liberaron tiempo», «el video es puro cringe».

Para autores y redacciones la lista es útil en la práctica: las siglas y los términos técnicos conviene acompañarlos con breves explicaciones en su primera aparición, dosificar la jerga y reservarla para columnas y redes sociales, y en textos normativos elegir equivalentes neutrales. El pronóstico prudente para la final es sencillo: IA, negociaciones y ansiedad parecen favoritas por la intersección de frecuencia, amplitud de uso y fuerza simbólica; Labubu y cringe son posibles tapados. Los ganadores se anunciarán en diciembre en la feria non/fiction —el lenguaje volverá a hacer balance sin informes y, como siempre, dará en el clavo.

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