Si la idea del fin del soporte de Windows 10 ya se vislumbra en el horizonte y te preguntas «a dónde ir», hay una buena noticia: Linux hace tiempo que maduró, dejó de asustar con la terminal y aprendió a recibir a los nuevos usuarios desde la puerta —con instalador gráfico, tienda de aplicaciones y una barra de tareas familiar. El traslado ya no parece un salto a lo desconocido: hoy todo se parece más a cambiar de apartamento en la manzana de al lado — los muebles son familiares, la cocina está en su sitio, incluso la tetera hierve el agua como antes.
Qué hace que Linux sea amigable para quienes están acostumbrados a Windows
Un escritorio nuevo no debe romper la memoria muscular, por eso una interfaz con la barra abajo, el botón de menú a la izquierda y los indicadores en la bandeja es casi imprescindible para un inicio cómodo. Igual de importante es que funcionen de serie el Wi‑Fi, el sonido, la impresión y el video, y que en la «tienda» haya navegador, suite ofimática, reproductor multimedia y herramientas de copia de seguridad. Añade documentación clara, actualizaciones tranquilas sin sorpresas y la posibilidad, si hace falta, de ejecutar algún programa del mundo Windows —y ya estarás en casa. A continuación, opciones concretas que realmente ayudan y no complican la vida.
Linux Mint con Cinnamon — la entrada más suave. El entorno de trabajo replica la lógica habitual: barra abajo, menú de programas, indicadores del sistema —todo en los lugares esperados. El Software Manager integrado instala aplicaciones con un par de clics, los códecs están presentes, los controladores se detectan solos y la base en la rama LTS de Ubuntu aporta soporte largo sin montañas rusas. Si buscas una máquina de trabajo que «simplemente funcione», es una elección muy fiable. El único inconveniente es que las versiones más recientes de los programas no siempre llegan primero, y a los jugadores con tarjetas gráficas nuevas a veces les resulta más cómodo usar sistemas más «agresivos» con los controladores.
Zorin OS — pensado para quienes no quieren ni el menor impacto cultural. El aspecto se puede cambiar a estilos parecidos a Windows 7 o Windows 11, la utilidad Zorin Appearance modifica la disposición del escritorio en segundos y la compatibilidad para instalar .exe ayuda a sobrevivir el periodo de transición. También se ha integrado OneDrive directamente en el gestor de archivos —una gran respuesta a la pregunta de dónde dejar la nube. La versión gratuita Core basta para la mayoría, y en Pro hay diseños adicionales y paquetes de software. El precio del brillo visual es un consumo un poco mayor de recursos en equipos antiguos.
Ubuntu — la opción más buscada, con una enorme base de conocimientos, guías y vídeos. Sí, GNOME difiere de la clásica barra de tareas, pero a los pocos días muchos no quieren volver: el dock, la visión general y la búsqueda rápida de aplicaciones resultan muy cómodos. Repositorios gigantes, prioridad de los desarrolladores al publicar paquetes, excelente compatibilidad con infraestructura corporativa y lanzamientos regulares —todo ello convierte a Ubuntu en una opción universal para estudios, trabajo y creatividad. Y si el diseño austero no te convence, nadie impide instalar otra «apariencia».
Pop!_OS — la opción para juegos y trabajo gráfico intenso. El sistema lo compila el fabricante de ordenadores System76, por eso los controladores NVIDIA y AMD se configuran automáticamente, y GameMode y la compatibilidad con Steam/Proton ofrecen el máximo de frames sin magia manual. El gestor de ventanas automático propio gustará a quienes trabajan con muchas aplicaciones al mismo tiempo; si no te convence, se desactiva con un clic. En el fondo es Ubuntu, pero afinado para rendimiento. Hay menos guías específicas para Pop!_OS, aunque las recetas de Ubuntu suelen encajar casi sin cambios.
Elementary OS — minimalismo y belleza en lugar de copiar Windows. Nada de batiburrillo visual: iconos pulcros, animaciones suaves, gestos comprensibles y un conjunto tranquilo de aplicaciones en el AppCenter. Para escribir, estudiar, ver películas y navegar por la web es ideal; para ajustes complejos y un sinfín de conmutadores —no es la opción. Si se desea, se pueden añadir repositorios de Ubuntu y ampliar el catálogo, y la política de «paga lo que consideres justo» deja libertad de conciencia y de bolsillo.
También vale la pena echar un vistazo a Kubuntu con Plasma, si buscas flexibilidad y un aspecto algo parecido a Windows; a MX Linux, cuando necesitas un veterano ligero y ágil; y a Fedora Workstation, si te atraen las tecnologías más recientes y la pila moderna y toleras actualizaciones frecuentes.
Cómo elegir sin agonías ni remordimientos
Para no perderse en la hermosa diversidad de distribuciones, prueba una guía simple. Necesitas un entorno lo más familiar posible y previsibilidad —elige Linux Mint. Quieres «como en Windows», además de migrar hábitos y OneDrive —instala Zorin OS. Buscas la máxima compatibilidad con software y una enorme cantidad de instrucciones —Ubuntu es el paso lógico. Juegas, renderizas o montas vídeo —Pop!_OS te favorecerá con controladores y rendimiento. Prefieres estética limpia y rutina tranquila sin botones de más —Elementary OS te gustará.
- Para oficina y rutina diaria: Linux Mint o Zorin OS.
- Para estudios, desarrollo y experimentos: Ubuntu.
- Para juegos, 3D y edición: Pop!_OS con controladores listos y Steam/Proton ( Steam, ProtonDB).
- Para «silencio» y diseño cuidado: Elementary OS.
Un truco aparte para quienes quieren mantener el software de Windows por si acaso: Steam con Proton ejecuta miles de juegos, los documentos de oficina se abren sin problemas con LibreOffice, las versiones web de Word y Excel rescatan en casos difíciles, y las aplicaciones complejas se pueden mover a una máquina virtual. Sí, a veces sigue siendo más cómodo Windows nativo, pero ahora es más la excepción que la regla.
Probar sin riesgo con Live USB
La gran ventaja de Linux es poder «probar» el sistema antes de instalarlo. Descarga la ISO desde la web oficial, crea una memoria USB arrancable con Rufus, balenaEtcher o Ventoy, selecciona en el menú de arranque la opción «Probar», y tendrás casi un escritorio completo en tus manos sin tocar la Windows instalada. Comprueba el Wi‑Fi, el sonido, la impresión, el monitor externo, los gestos del portátil y tus aplicaciones favoritas —todo como en la vida real. Te gusta —instala «al lado» en dual‑boot o en un disco separado; cambias de idea —reinicia y el equipo volverá a su estado anterior.
Preguntas populares que suelen apremiar
- ¿Funcionará el hardware? En la mayoría de los casos todo se detecta automáticamente. La prueba más honesta es el Live USB.
- ¿Y la oficina? LibreOffice se lleva bien con los formatos habituales, las versiones web de Microsoft Office están disponibles en el navegador y los casos complejos se resuelven con virtualización.
- ¿Los juegos funcionan? Sí, gracias a Steam Proton muchos títulos se lanzan «con un clic». Antes de comprar, consulta ProtonDB y busca el estado del título concreto.
- ¿La seguridad está al nivel? La arquitectura de permisos, el código abierto y los repositorios con paquetes verificados son una base sólida. Un antivirus no es obligatorio para el uso cotidiano, pero la higiene digital sigue siendo importante.
- ¿Se puede volver? Con arranque dual, puedes hacerlo cada día si quieres. Si borraste Windows por completo, el instalador de Microsoft siempre estará disponible más adelante; lo importante es hacer copias de seguridad previas.
La recomendación final es predecible, pero no por ello menos cierta: elige 2–3 favoritos, reserva una tarde para probarlos desde la USB y vive con cada uno durante una o dos horas. Probablemente ya en la primera ronda quedará claro qué escritorio «encaja», dónde todo responde más rápido y qué pequeñas cosas molestan. En ese momento ocurre la magia silenciosa del cambio —sin drama, sin miedo y sin gastos innecesarios.
Y sí, nadie te quita los hábitos: los atajos se configuran, los iconos cambian, los temas se ajustan al gusto y las aplicaciones se instalan desde el centro de software como en una tienda habitual. En pocos días te darás cuenta de que no hay mucho que extrañar —tal vez solo el botón de «Reiniciar después de la actualización tras tres cafés obligatorios». Aquí eso no es necesario.