El Wi‑Fi doméstico suele fallar no por el plan, sino por la distribución. El router está en la entrada, el dormitorio queda detrás de dos paredes, la cocina detrás de una de carga, y los vecinos mantienen decenas de redes. Al final hay internet, pero en las habitaciones lejanas se convierte en una lotería. sistema mesh resuelve esto no aumentando la señal a cualquier precio, sino con una correcta distribución de puntos de acceso por el apartamento.
Mesh o repetidor: dónde se pierde la velocidad en realidad
Mesh son varios nodos que emiten la misma red. Tienes un solo nombre de Wi‑Fi y una sola contraseña, y el dispositivo cambia entre nodos por sí mismo. Un repetidor funciona de otra forma: recibe Wi‑Fi y lo reenvía inmediatamente por radio. El canal radio es un recurso compartido, como un solo carril en la carretera. Cuando en el mismo lugar se recibe y se transmite, el carril se satura más rápido.
Por eso los repetidores suelen tener un efecto típico. Cada «salto» a través de un repetidor a menudo reduce la velocidad real aproximadamente a la mitad, porque escucha y transmite por turno en el mismo canal radio. Esta limitación está bien descrita en el análisis técnico de las diferencias entre un repetidor y un punto de acceso en WiFi.
Mesh también puede perder velocidad si los nodos se comunican entre sí por Wi‑Fi. Pero tiene más formas de hacer la conexión robusta. Por ejemplo, algunas soluciones reservan una banda separada para la comunicación entre nodos, y otras pueden pasar esa comunicación a cable Ethernet. La conexión por cable casi siempre da ventaja, especialmente en edificios de hormigón y en bloques prefabricados.
Esto se ve más claro en un escenario. Supongamos que tienes internet gigabit y, junto al nodo principal por cable o en una buena banda de 5 GHz ves alrededor de 900 Mbps. A partir de ahí todo depende de cómo llevas la red a la habitación lejana.
| Esquema | Ejemplo en la habitación lejana con un gigabit en la entrada | Qué suele interferir |
|---|---|---|
| Un router | 80–200 Mbps | Paredes, puertas, reflexiones, nivel de señal débil |
| Repetidor | 40–120 Mbps | La mitad del tiempo se emplea en enviar «ida y vuelta» |
| Mesh, nodos se conectan por Wi‑Fi | 150–400 Mbps | Interferencias de vecinos, mala ubicación del nodo, banda saturada |
| Mesh, nodos conectados por cable Ethernet | 400–800 Mbps | Limitaciones del cliente, Wi‑Fi antiguo en el portátil o el teléfono |
Las cifras anteriores son orientativas para entender el orden de magnitud. En un apartamento concreto será diferente, pero la lógica casi siempre es la misma. Si quieres «conexión estable en todas partes», el cable entre nodos ofrece el resultado más predecible.
Por qué 6 GHz en Wi‑Fi 6E y Wi‑Fi 7 es especialmente importante en una gran ciudad
Muchos llaman a esto «el aire», pero es más sencillo pensarlo así: el Wi‑Fi funciona en bandas de radio en las que muchos dispositivos comparten un recurso común. En un edificio de varias plantas la banda de 2,4 GHz suele estar saturada, 5 GHz está más libre pero también se llena rápido. Wi‑Fi 6E añade la banda de 6 GHz, a la que los dispositivos antiguos no acceden. Eso significa menos competidores por canal y menos interferencias accidentales para los aparatos modernos.
Los fabricantes de Wi‑Fi empresarial explican la utilidad del rango de 6 GHz de forma directa. Ofrece un espacio separado para dispositivos nuevos, mejora el rendimiento y reduce la latencia porque no hay «clientes heredados» en esa banda. Esto se describe en la documentación de HPE Aruba sobre las ventajas de Wi‑Fi 6E HPE.
Wi‑Fi 7 refuerza este efecto y añade algo importante para la estabilidad. Los dispositivos pueden operar simultáneamente en varias bandas para mantener la conexión más fiable y rápida. Intel describe la Multi‑Link Operation como la capacidad de conectarse a varias bandas a la vez, lo que ayuda a la velocidad y a la robustez Intel.
Ejemplos de dispositivos que se encuentran con frecuencia en el mercado. Para Wi‑Fi 6, por ejemplo, TP‑Link Deco X60. Para Wi‑Fi 6E son populares TP‑Link Deco XE75 y NETGEAR Orbi RBKE963. Para Wi‑Fi 7 a menudo se revisan TP‑Link Deco BE85, ASUS ZenWiFi BQ16 Pro y NETGEAR Orbi 970.
Detalle importante: si los nodos están conectados por cable, la banda de 6 GHz suele ser principalmente un beneficio para los dispositivos cliente en las habitaciones. Si los nodos se conectan por Wi‑Fi, 6 GHz puede mejorar considerablemente la comunicación entre nodos porque normalmente hay menos interferencias en esa banda.
Roaming «sin interrupciones» y teléfonos antiguos
Mesh a menudo se vende como una red donde el dispositivo cambia instantáneamente entre nodos. En la práctica es un trabajo conjunto entre el punto de acceso y el cliente. Los nodos pueden indicar a qué elemento conviene pasarse, acelerar la reconexión y «empujar» suavemente al dispositivo hacia el nodo más cercano. Pero la decisión final a menudo la toma el teléfono o el portátil. Más detalles sobre la configuración de mesh y roaming sin interrupciones en el análisis de parámetros avanzados de routers ASUS.
Las transiciones rápidas están normalizadas por estándares de la familia 802.11, que suelen incluir 802.11k, 802.11v y 802.11r. En términos domésticos son pistas sobre nodos vecinos, comandos de cambio y reconexión acelerada. Microsoft, en la descripción del fast roaming, explica que las transiciones rápidas dependen del soporte de estos mecanismos por parte del dispositivo y del controlador Microsoft.
Aquí está la fuente principal de decepciones. Un smartphone antiguo puede aferrarse a un nodo lejano demasiado tiempo hasta que la señal sea muy mala. Ninguna sistema mesh lo obligará a «mudarse» instantáneamente si la parte cliente no soporta los mecanismos necesarios o los implementa de forma inestable.
Incluso en PCs modernos hay matices. Intel señala por separado las limitaciones en el soporte de 802.11r, 802.11k y 802.11v en distintas versiones de Windows y escenarios de seguridad, por lo que el roaming rápido puede no funcionar como se espera Intel.
La regla práctica es sencilla. Mesh mejora la cobertura casi siempre, pero la velocidad y la «invisibilidad» del cambio dependen de tus dispositivos. Si te mueves por el apartamento con un teléfono y un portátil modernos, el efecto suele ser máximo. Si el cliente principal es un teléfono antiguo o una tablet económica, la red será más accesible en las esquinas, pero quizá no veas cambios rápidos.
Cómo eliminar zonas muertas
Recomendaciones del tipo «tres nodos para 120 metros cuadrados» funcionan mal sin un plano. En una vivienda de ladrillo a veces bastan dos puntos potentes; en un bloque con armaduras puede no ser suficiente ni con tres. Es mucho más útil pensar en las líneas de conexión entre nodos y en dónde están los grandes consumidores de tráfico.
La primera regla es no colocar un nodo en una zona muerta. El nodo debe situarse donde reciba señal del nodo principal y luego cubrir la habitación lejana con su propia cobertura. Si lo pones donde la señal casi desaparece, solo trasladarás la inestabilidad a otro punto.
La segunda regla es el cable, si es posible. Un Ethernet instalado hasta un nodo remoto suele hacer la red más estable que comprar un nodo adicional. Especialmente en edificios de hormigón y pasillos largos, donde la radio se degrada por saltos.
La tercera regla es la carga. Hoy se elige el equipo no solo por superficie, sino por número de dispositivos. Si en la casa hay decenas de gadgets de domótica, además de dos o tres cámaras, televisores y portátiles de trabajo, elige un sistema de clase Wi‑Fi 6 y superior. Estos sistemas gestionan mejor muchos clientes y sobreviven más fácilmente a la «hora punta» en casa.
El procedimiento de comprobación tras la instalación es el siguiente.
- Comprueba la velocidad junto a cada nodo y en dos o tres puntos «problemáticos» del apartamento.
- Haz una videollamada y recorre la casa: cocina, pasillo, dormitorio, salón. Si el sonido se corta en un punto, mueve el nodo más cercano 1–2 metros y repite.
- Si el nodo principal y el remoto se comunican por Wi‑Fi, procura que no haya dos paredes pesadas entre ellos. Es mejor colocar el nodo en el pasillo que esconderlo en una habitación alejada.
Conclusión
Un sistema mesh realmente ayuda a eliminar zonas muertas, pero un «Wi‑Fi perfecto» llega solo con expectativas realistas y un esquema correcto. El cable entre nodos aporta la mejora más notable en estabilidad, sobre todo en viviendas difíciles. La banda de 6 GHz en Wi‑Fi 6E y las capacidades de Wi‑Fi 7 ayudan en las grandes ciudades, donde las redes de los vecinos saturan 2,4 y 5 GHz. Y las transiciones sin interrupciones dependen no solo del mesh, sino también de tu teléfono o portátil. Si consideras estas tres cosas, la red deja de ser caprichosa y empieza a funcionar como la infraestructura que está en cada rincón del apartamento.