Se espera que los primeros envíos del H200 crucen la frontera en los próximos meses.

Tras la reciente flexibilización de las restricciones de exportación de EE. UU., Nvidia comenzó a promover activamente en China sus aceleradores gráficos H200, destinados a tareas de aprendizaje automático e inteligencia artificial. Según la información publicada, las primeras entregas podrían efectuarse ya para la celebración del Año Nuevo chino; sin embargo, la decisión final depende de la aprobación de las autoridades de Pekín.
Citando fuentes con conocimiento del asunto, la agencia Reuters informa que Nvidia planea cubrir los pedidos iniciales con lotes ya producidos, cuyo volumen se estima entre 5.000 y 10.000 placas de servidor HGX, que incluyen entre 40.000 y 80.000 procesadores gráficos. Esto indica la intención de apostar por la versión más potente H200 en formato SXM, adecuada para el entrenamiento de redes neuronales, a diferencia de los modelos PCIe de la serie NVL, que son menos productivos en escenarios similares.
La autorización para exportar H200 a China fue concedida por las autoridades estadounidenses en diciembre y supuso un cambio significativo respecto a la política anterior. A cambio, Nvidia aceptó transferir el 25% de los ingresos por las ventas de estos chips al presupuesto federal de EE. UU. Al mismo tiempo, los aceleradores más potentes de la nueva generación basados en la arquitectura Blackwell siguen sin estar disponibles para el mercado chino, y no hay indicios de una posible entrega en el futuro próximo.
El verano pasado la administración de EE. UU. propuso un impuesto del 15% sobre las ventas de la versión recortada del H200, denominada H20, para recuperar parcialmente el comercio con China. Sin embargo, eso no funcionó: las ventas de H20 aportaron apenas unos 50 millones de dólares de un total de 2.000 millones en el tercer trimestre. La directora financiera de Nvidia, Colette Kress, entonces atribuyó los malos resultados a factores geopolíticos y al aumento de la competencia en el mercado chino.
La compañía advierte que los plazos de entrega dependerán directamente de la coordinación con los organismos reguladores chinos. En los últimos meses, en la RPC se ha intensificado la presión sobre los grandes proveedores de la nube para que renuncien a soluciones extranjeras en favor de desarrollos nacionales. También hay restricciones para el uso de chips extranjeros en los centros de datos estatales.
No obstante, el mercado chino sigue siendo extremadamente prometedor. Según el director de Nvidia, Jensen Huang, sin barreras comerciales el volumen de ventas de la compañía en la región en 2025 podría alcanzar los 50.000 millones de dólares. Si se obtiene la aprobación, se espera que la producción de los chips Hopper se reanude en las instalaciones del socio TSMC en la segunda mitad de 2026, con una expansión de los volúmenes de fabricación.