La desinfección total se convirtió, inesperadamente, en un campo de pruebas para el surgimiento de un «supermonstruo».

En los laboratorios de la NASA, que se consideran uno de los lugares más estériles de la Tierra, científicos descubrieron 26 nuevas especies de bacterias capaces de sobrevivir incluso después de los procedimientos de limpieza más rigurosos. El hallazgo se realizó durante el estudio de muestras recogidas en 2007 en el suelo del taller de montaje del vehículo espacial Phoenix en el Centro Espacial Kennedy en Florida.
En ese momento, los métodos disponibles no permitían realizar una secuenciación genética completa de los microorganismos encontrados, pero el avance de las tecnologías de secuenciación de ADN en los últimos 17 años permitió estudiar con detalle su estructura y características.
Las salas estériles de la NASA se diseñan para excluir por completo la presencia de vida microbiana. El aire en ellas se filtra continuamente, se controla la humedad, las superficies se tratan repetidamente con agentes químicos y también se emplea radiación ultravioleta. A pesar de todo ello, las nuevas bacterias no solo lograron entrar en esas condiciones, sino que se adaptaron a ellas.
Según el equipo de investigación, los organismos hallados desarrollaron todo un conjunto de mecanismos de defensa, que incluyen la capacidad de formar biopelículas, reparar el ADN dañado por radiación y entrar en un estado latente formando esporas resistentes a condiciones extremas.
Algunos de los tipos encontrados poseen genes que potencialmente pueden ayudarles a afrontar los estreses del vuelo espacial. Esto pone en duda la eficacia de los métodos de esterilización existentes y plantea la posibilidad de transferir vida terrestre a otros planetas junto con las naves espaciales.
Para estudiar la supervivencia de estos organismos en condiciones cercanas a las marcianas, en Arabia Saudita se está construyendo una cámara especial que imita las duras condiciones del vuelo interplanetario. En ella se recrearán la baja gravedad, la alta radiación, cambios bruscos de temperatura y una presión similar a la que se registra en la superficie de Marte. Las primeras pruebas en ese módulo están previstas para principios de este año.
Los investigadores planean ampliar el alcance de las observaciones organizando la recolección sistemática de muestras en diferentes laboratorios de la NASA. Esto ayudará a entender hasta qué punto son resistentes las bacterias y con qué frecuencia aparecen incluso en las zonas técnicas más limpias.
Además de la amenaza potencial para las misiones espaciales, los microorganismos detectados son de interés para la ciencia terrestre. Algunos de ellos son capaces de producir sustancias únicas, incluidos polímeros con propiedades antibacterianas, antioxidantes como la zeaxantina, beneficiosa para la visión, así como compuestos con actividad antitumoral. Esto convierte a estas bacterias en una fuente prometedora de materiales biológicos para la medicina, la industria alimentaria y otros sectores.