En Londres lo llaman precaución, pero visto desde fuera parece una paranoia total.

Antes del viaje a China las autoridades británicas reforzaron seriamente las medidas de seguridad digital para la delegación del primer ministro Keir Starmer. Tanto que eso incluso se convirtió en motivo de bromas en la red. El motivo fueron los temores de que, durante la visita, los servicios de inteligencia chinos pudieran intentar acceder a los dispositivos y a los datos oficiales de la delegación británica.
El periódico Times, citando fuentes, informó que a los participantes del viaje se les entregaron decenas de dispositivos para uso temporal, incluidos nuevos teléfonos, tarjetas SIM separadas y portátiles. Según el diario, estos dispositivos recibieron el propio Starmer, sus asistentes y asesores especiales, empleados del gobierno encargados de asuntos políticos, así como representantes de los medios que formaban parte de la delegación. El periódico afirma que no llevaron equipo gubernamental para reducir el riesgo de piratería y vigilancia encubierta.
Otras medidas, según escribe el Times, afectaron también al vuelo. La delegación utilizó un avión alquilado, y no ningún avión privado de Starmer. En el gobierno del Reino Unido afirmaron que el teléfono del primer ministro está protegido y que su oficina tomó medidas para comunicaciones seguras. La visita de cuatro días comenzó el 28 de enero y fue el primer viaje del jefe del gobierno británico a la República Popular China desde 2018, cuando Londres estaba representada por Theresa May.
Anteriormente el Daily Telegraph escribió que piratas informáticos chinos, entre 2021 y 2024, podrían haber intervenido teléfonos de altos funcionarios que trabajaron para los primeros ministros del Reino Unido. Según el diario, la operación podría haber continuado y afectado a Starmer y a su oficina. No es un caso aislado: los servicios de inteligencia han utilizado en varias ocasiones vulnerabilidades en dispositivos para obtener acceso a información confidencial.