No es posible desactivar el seguimiento oculto de la ubicación con las funciones nativas del teléfono.

Su smartphone puede en cualquier momento comunicar al operador de la red las coordenadas exactas obtenidas por satélite, y usted ni siquiera lo sabrá. Sin solicitudes de permiso, sin notificaciones y sin la intervención de las aplicaciones. Esta posibilidad está integrada en la propia arquitectura de las redes móviles y funciona desde hace muchos años.
No se trata de un virus ni de una función oculta de las aplicaciones. El mecanismo está incluido desde el inicio en los protocolos de la red y se diseñó para los servicios de emergencia, en primer lugar para el sistema E911 en Estados Unidos, que exige que el llamante a los servicios de emergencia pueda ser localizado rápidamente por coordenadas. Pero en la práctica esos mismos medios técnicos se usan de forma mucho más amplia. El operador puede enviar un comando de servicio, tras lo cual el teléfono calcula las coordenadas mediante la navegación por satélite y las transmite a la red. Todo ocurre a nivel del módem de la conexión, más profundo que el sistema operativo. Ni Android ni iOS participan en este proceso ni muestran nada al usuario.
En las redes de segunda y tercera generación se utiliza el protocolo de servicio de localización por radio, y en las redes de cuarta y quinta generación se emplea el protocolo de posicionamiento LTE. Pertenecen al canal de control de servicio de la red. Por ese canal pasan las señales de establecimiento de llamada y de control de la conexión. No son datos de usuario, sino comunicación interna de servicio entre la red y el dispositivo.
Un teléfono moderno consta en la práctica de dos partes de cómputo. La primera ejecuta el sistema operativo y las aplicaciones. La segunda se encarga de la comunicación celular. Es este módulo el que se comunica directamente con la estación base. Cuando llega una petición de coordenadas, la recibe el módem de la red móvil. Él activa el receptor de navegación, calcula las coordenadas y envía el resultado al operador. El sistema operativo no participa en la cadena, por eso ninguna configuración de acceso a la geolocalización sirve de protección.
La tecnología se ideó como un método para localizar con rapidez a las personas que llaman a los servicios de emergencia a través de E911 y sistemas análogos en otros países. Pero, según documentos desclasificados publicados, las fuerzas de seguridad en distintos países utilizaron esas peticiones para rastrear a personas en tiempo real mediante órdenes judiciales. Durante la epidemia de coronavirus en Israel se empleó este mecanismo para el control masivo de los desplazamientos de personas infectadas y sus contactos. Más tarde un tribunal limitó esa práctica, pero la posibilidad técnica no desapareció.
Hace varios años en Estados Unidos también estalló un escándalo por la venta de datos de localización de abonados. Grandes operadores compartían información con intermediarios, y estos la revendían a empresas privadas. El regulador impuso multas importantes, pero el mecanismo básico de las peticiones ocultas de coordenadas siguió formando parte de la infraestructura de red.
No es posible desactivar esto con los medios habituales. El modo avión ayuda, pero entonces el dispositivo pierde la conexión con la red. Restringir el acceso a la geolocalización para las aplicaciones afecta solo a los programas, pero no al módem de la red móvil. El interruptor de servicios de localización en los ajustes controla la interfaz del sistema, no las peticiones de servicio del operador. Los filtros de red y las redes privadas tampoco sirven, porque el canal de servicio funciona por debajo del nivel del tráfico de Internet.
Recientemente apareció el primer cambio notable en este ámbito. En uno de los nuevos modelos de smartphone de Apple con módem propio, la empresa añadió una función de control de esas peticiones. En la versión de prueba del sistema el dispositivo puede informar al usuario de una petición de coordenadas por servicio, solicitar consentimiento o enviar una estimación menos precisa basada en las estaciones base. No se puede prohibir por completo la transmisión por las exigencias de los servicios de emergencia. Además, la función está disponible solo en un modelo nuevo con módem propietario. La mayoría de los dispositivos siguen usando módems de terceros, donde ese control no es posible. En el ecosistema Android no existen por ahora mecanismos equivalentes.
Los especialistas en seguridad señalan que el problema es de carácter estructural. El firmware de los módems está cerrado y no está disponible para una verificación independiente. Tiene acceso directo al módulo radio y a la navegación. Se descubren vulnerabilidades en él con regularidad, y ni el usuario ni el desarrollador de aplicaciones pueden influir en ello.
La conclusión principal es bastante contundente. Cualquier teléfono con una tarjeta SIM activa puede ser localizado por el operador con alta precisión desde el punto de vista técnico. Las opciones de privacidad del sistema protegen solo frente a las aplicaciones, pero no frente a los mecanismos de servicio de la red. Ocultar la ubicación de forma fiable solo es posible de manera física, desconectando la comunicación o aislando el dispositivo de la señal de radio.