Los auditores renunciaron al darse cuenta de que el desenlace ya había sido decidido sin ellos.

En Israel se reavivó la controversia sobre cómo la policía empleó herramientas de vigilancia digital. Esta vez el conflicto trascendió la discusión profesional y pasó a la esfera político-legal.
Los miembros de la comisión gubernamental creada para examinar el uso por parte de la policía de Israel de software espía, incluido Pegasus de la empresa NSO Group, presentaron su dimisión y se dirigieron al ministro de Justicia, Yariv Levin. Según su versión, las agencias cuya labor la comisión debía evaluar obstaculizaron la investigación desde el inicio. En la carta se mencionan intentos de limitar el acceso a datos y a testigos, así como la falta de disposición de las fuerzas de seguridad para colaborar y debatir un formato de trabajo de compromiso.
El contexto para la comisión fue una publicación del diario Calcalist en 2022. Entonces se informó que la policía podría haber usado ilegalmente Pegasus contra ciudadanos israelíes, accediendo a los datos de los teléfonos sin órdenes judiciales e incluso en casos en los que no se había abierto una investigación. Entre las personas que, según se afirmaba, estuvieron en el punto de interés se mencionaron participantes de causas relacionadas con los procesos penales contra Benjamin Netanyahu, así como su entorno, incluidos los asesores Topaz Luka y Yonatan Urich y su hijo Avner Netanyahu.
La comisión tuvo un conflicto aparte con la fiscal general Gali Baharav-Miara. En la carta los miembros indican que ella se opuso a ampliar el acceso a materiales relacionados con los casos contra Netanyahu, aunque en los tribunales, según ellos, ya se habían expresado confirmaciones sobre el uso problemático del software espía sin órdenes o la obtención de órdenes basadas en información falsa.
La comisión subraya que incluso con el conjunto limitado de datos se le mostraron informaciones e indicios que llevaron a dudar de que la magnitud del asunto ya estuviera clara. La decisión de dimitir está relacionada con una propuesta del Tribunal Supremo dada a conocer la semana pasada, que en la práctica reduce el mandato de la comisión y podría cerrarle el acceso a causas penales activas, incluidos asuntos que afectan al primer ministro. Las limitaciones surgieron en el contexto de demandas presentadas en los tribunales por organizaciones de izquierda.
Tras la dimisión, Yariv Levin responsabilizó públicamente a los jueces del Tribunal Supremo Itzhak Amit, Ofer Grosskopf y Khaled Kabub, afirmando que actúan en connivencia con las fuerzas del orden y de ese modo dificultan que el asunto salga a la luz pública.
En ese contexto también se recordó el reciente informe del controlador estatal, que igualmente señaló el uso ilegal de software espía. La tensión aumentó además por una resolución del Tribunal Supremo por la que el ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben-Gvir, debe autorizar la promoción de un investigador policial implicado en registros de teléfonos sin órdenes adecuadas en el marco de investigaciones relacionadas con Netanyahu.