El Ejército polaco explica por qué prohibió los coches chinos

Los militares polacos cerraron las entradas a instalaciones protegidas para automóviles chinos. Tal disposición fue emitida por los altos mandos del ejército, citando riesgos para la seguridad de la información. Las restricciones afectaron no solo a vehículos fabricados en China, sino también a cualquier otro que cuente con sistemas capaces de registrar coordenadas, imágenes o sonido.
El motivo fue una evaluación interna de riesgos. Los militares concluyeron que los automóviles modernos, con sus sensores, cámaras y software, pueden utilizarse para recopilar información sensible. Se trata de la integración cada vez más profunda de sistemas digitales en el transporte y de que esos sistemas pueden acumular y transmitir datos sin el control adecuado. También se prohibió a los funcionarios conectar los teléfonos de servicio a los sistemas multimedia de vehículos de fabricación china.
La prohibición se aplica solo al acceso a instalaciones militares protegidas y no afecta el uso de esos automóviles por ciudadanos comunes en Polonia. El ejército subraya que las medidas tienen carácter preventivo y se corresponden con las prácticas de los países de la OTAN y otros aliados.
Las restricciones se aplicarán también a vehículos fabricados fuera de China si están equipados con dispositivos integrados o adicionales para la grabación de la ubicación, imágenes o sonido. El ejército considera ese tipo de equipo una amenaza potencial para la seguridad.
El jefe del Estado Mayor General del ejército polaco envió al Ministerio de Defensa Nacional una solicitud para elaborar requisitos legales y técnicos concretos que permitan certificar vehículos para su admisión en instalaciones sensibles. Anteriormente el ministerio ya había manifestado su intención de crear un procedimiento de verificación: los fabricantes podrán someterse a una evaluación de seguridad y, si sus vehículos cumplen, se les autorizará el acceso a los recintos militares. Se prevén excepciones para inspecciones estatales y municipales, así como para operaciones de rescate.
Medidas de este tipo encajan en una tendencia más amplia. En Estados Unidos se prohibió la venta de sistemas de conexión de automóviles a la red si están vinculados con China o Rusia, incluso cuando los propios vehículos se ensamblan en territorio estadounidense. En el Reino Unido no se permiten en instalaciones militares los vehículos eléctricos con componentes chinos.
El control del nuevo mandato puede resultar complicado. Varias marcas europeas, incluidas Volvo y Polestar, fabrican parte de sus modelos en China, lo que difumina la frontera entre un automóvil «chino» y uno «europeo».
Las restricciones respecto a las tecnologías chinas no son una novedad para Polonia. Anteriormente muchos países descartaron el equipo de las empresas Huawei y ZTE en las redes de telecomunicaciones, por temor al acceso a los datos y a la posible presión por parte de Pekín. Las preocupaciones aumentaron después de los ataques Salt Typhoon, durante los cuales estructuras chinas lograron penetrar profundamente en varias redes extranjeras.
La semana fue intensa para los militares polacos en otro frente. El Ministerio de Defensa Nacional anunció la creación de un centro para la implementación de sistemas de inteligencia artificial basado en equipos de Dell Technologies. Allí planean desarrollar el modelo polaco Bielik, creado por la empresa SpeakLeash con el apoyo de Intel, y adaptarlo a tareas militares.