Así acaba la fe ciega en los algoritmos y la renuencia a buscar la verdad fuera de la pantalla.

En Estados Unidos se produjo un caso sonado de detención errónea relacionado con el uso de un sistema de reconocimiento facial. Una residente del estado de Tennessee pasó casi medio año entre rejas después de que la policía de la ciudad de Fargo, en Dakota del Norte, considerara a la mujer participante en un fraude bancario basándose en el funcionamiento de un algoritmo.
Angela Lipps, de 50 años, madre de tres hijos adultos y abuela de cinco nietos, ha vivido toda su vida en el norte de Tennessee y casi no había salido del estado. El verano pasado la situación cambió drásticamente: el 14 de julio agentes del Servicio de Alguaciles de Estados Unidos detuvieron a la mujer en su casa mientras Lipps cuidaba a los niños. La investigación en Dakota del Norte la declaró sospechosa en un caso sobre una serie de operaciones fraudulentas con cuentas bancarias.
La causa fue una investigación sobre varios episodios de fraude bancario en la primavera de 2025. En las grabaciones de las cámaras de seguridad se veía a una mujer que usaba una identificación militar falsa del Ejército de Estados Unidos y retiraba grandes sumas de dinero. Los investigadores decidieron identificar a la sospechosa con un programa de reconocimiento facial. El algoritmo señaló a Angela Lipps.
Tras comprobar perfiles en redes sociales y la fotografía del permiso de conducir, el detective concluyó que la sospechosa de las imágenes se parecía a Lipps en rasgos faciales, complexión y peinado. Con base en esos datos, se le imputaron varios cargos por uso ilícito de datos personales y robo.
Tras la detención, Lipps pasó casi cuatro meses en la cárcel del condado en Tennessee sin posibilidad de fianza, ya que figuraba en el caso como una sospechosa fugada de otro estado. Más tarde la trasladaron a Dakota del Norte, donde compareció ante la corte por primera vez.
El abogado Jay Greenwood, que representó a Lipps, decidió revisar las operaciones financieras de su defendida. Los extractos bancarios mostraron que en los días de los presuntos delitos la mujer se encontraba a más de 1900 kilómetros de Fargo, en su casa en Tennessee. En ese periodo Lipps cobraba prestaciones de la seguridad social, compraba alimentos en tiendas locales y pagaba pedidos a través de aplicaciones de reparto.
Tras revisar los documentos, la policía de Fargo realizó la primera entrevista con Lipps ya en diciembre, cuando la mujer llevaba más de cinco meses bajo custodia. Pocos días después, el 24 de diciembre, los cargos se retiraron por completo y el caso se cerró.
La mujer liberada se encontró en Fargo sin dinero ni ropa de abrigo. Abogados locales ayudaron a pagar el hotel y la comida durante las fiestas de Navidad, y el fundador de la organización benéfica F5 Project, Adam Martin, llevó a Lipps a Chicago, desde donde la mujer pudo regresar a su hogar.
A pesar del cierre del caso, las consecuencias fueron graves. A causa del largo encarcelamiento Lipps perdió la casa, el coche y el perro. Representantes de la policía de Fargo no pidieron disculpas y se negaron a discutir las circunstancias de la investigación. Las autoridades solo han declarado que la investigación sobre el fraude bancario continúa y que todavía no se han identificado a los sospechosos.