Fracasa la terapia con IA: los chatbots no pueden competir con las personas en la lucha contra la soledad

Fracasa la terapia con IA: los chatbots no pueden competir con las personas en la lucha contra la soledad

Científicos comparan la empatía digital con un tentempié poco saludable

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Un nuevo estudio mostró que la simple comunicación con una persona desconocida puede reducir el sentimiento de soledad de manera notablemente más efectiva que el diálogo con un chatbot. El estudio se centró en estudiantes que acaban de empezar sus estudios y atraviesan un período de adaptación.

El equipo de la Universidad de Columbia Británica realizó un experimento con 300 estudiantes de primer año. Los participantes se dividieron en tres grupos. El primero intercambiaba mensajes diariamente con otro estudiante elegido al azar, el segundo escribía breves anotaciones en un diario, y el tercero conversaba con un chatbot en Discord, basado en el modelo GPT-4o mini. A cada participante se le pidió interactuar al menos una vez al día durante dos semanas.

Los resultados fueron reveladores. En quienes intercambiaban mensajes con un interlocutor humano, el nivel de soledad disminuyó aproximadamente un nueve por ciento. La comunicación con el bot produjo solo alrededor de un dos por ciento, lo que coincidió con el efecto de las breves anotaciones en el diario. Al mismo tiempo, la intensidad de la comunicación casi no difirió: los participantes enviaban en promedio de ocho a diez mensajes al día tanto a personas como al interlocutor artificial.

Los autores explican la diferencia por la calidad de la interacción. A pesar de que el bot estaba diseñado para la empatía y el apoyo, no se consiguió un efecto notable. La comunicación en vivo, incluso con una persona desconocida, resultó más significativa para el estado emocional.

El estudio formó parte de una serie más amplia de trabajos dedicados al impacto de los grandes modelos de lenguaje en la psique. En otro proyecto, en el que se observaron a más de dos mil personas durante un año, se encontró una relación entre el uso frecuente de chatbots y el aumento del sentimiento de soledad.

Además, el aumento de la soledad, a su vez, incrementaba la probabilidad de recurrir a esos servicios. Los autores describen la situación como un ciclo cerrado, aunque subrayan que en el comportamiento intervienen otros factores. La preocupación creciente por estas consecuencias ya está llevando a las empresas a revisar la política de funcionamiento de los chatbots.

Se observa, sin embargo, un efecto a corto plazo derivado de la interacción con bots. Inmediatamente después del diálogo, los usuarios suelen sentirse mejor. Sin embargo, los investigadores comparan ese efecto con un placer rápido que no ofrece un resultado duradero. Con el tiempo, esas interacciones pueden ceder importancia frente a las relaciones sociales reales.

Los datos paralelos obtenidos en el proyecto del MIT Media Lab y OpenAI también señalan riesgos. Con el aumento del uso diario de los modelos, los participantes informaron con mayor frecuencia sobre dependencia, reducción de la actividad social y aumento de la soledad.

Los autores enfatizan que las tecnologías pueden ayudar a afrontar emociones negativas, pero no pueden reemplazar las relaciones humanas. Además, la afición excesiva por los chatbots puede reducir la motivación para buscar comunicación presencial, que sigue siendo un factor clave del bienestar psicológico.