Una transmisión en vivo desde el lugar de los hechos frustró los planes de los estafadores.

El habitante terrestre más longevo del planeta se encontró inesperadamente en el centro de un escándalo cibernético mundial. La historia de la tortuga gigante llamada Jonathan, que ha sobrevivido casi dos siglos, atrajo la atención no solo por su edad, sino también por los mensajes falsos sobre su 'muerte', que se difundieron rápidamente por todo el mundo.
El pánico se originó por una cuenta en X que se hacía pasar por el veterinario Joe Hollins, que durante muchos años cuida de la tortuga en la isla de Santa Elena — un territorio británico de ultramar en el Atlántico sur. En la publicación se afirmaba que Jonathan supuestamente había muerto, y el autor describía detalles conmovedores del cuidado del animal. El mensaje obtuvo millones de visualizaciones, y varios medios importantes, incluyendo BBC, Daily Mail y USA Today, difundieron la noticia como verídica.
Más tarde se descubrió que la cuenta estaba vinculada a Brasil y no tenía relación con el veterinario real. El propio Joe Hollins explicó que no usa X y que un desconocido no solo difundió información falsa, sino que además solicitó donaciones en criptomonedas. Tras la verificación, la BBC incluso publicó una rectificación.
La tortuga Jonathan, representante de las tortugas gigantes de Seychelles, vive desde 1882 en Plantation House — la residencia del gobernador de Santa Elena. En su vida el animal ha sido testigo de varias generaciones de la familia real británica. A pesar de su avanzada edad, Jonathan mantiene buen estado: aunque la vista se ha deteriorado por cataratas y el olfato casi ha desaparecido, el apetito sigue siendo excelente.
El gobernador de la isla, Nigel Phillips, se enteró de la supuesta 'muerte' de Jonathan tarde por la noche a través de numerosos mensajes alarmantes. Salió personalmente a comprobar el estado de la tortuga y constató que el animal dormía plácidamente bajo un árbol. Al día siguiente, el personal de la administración incluso tomó una fotografía de Jonathan junto a la página abierta de la BBC en una tableta, para confirmar que la información sobre su muerte no se correspondía con la realidad.
El incidente provocó una fuerte reacción entre los habitantes de la isla, donde viven alrededor de 4.500 personas. Jonathan hacía tiempo que se había convertido en una atracción local y hasta aparece en una moneda de 5 peniques. Según representantes de la administración, la vida cotidiana de la tortuga sigue siendo sencilla: pasa la mayor parte del tiempo pastando en la hierba y una vez a la semana recibe frutas y verduras.
La historia terminó en una nota positiva. En honor a su 'resurrección', Jonathan recibió el doble ración de plátanos y devoró su golosina favorita con apetito. Sin embargo, la situación mostró cuán rápido la desinformación, amplificada por las redes sociales y los estafadores de criptomonedas, puede llegar a todo el mundo.