Casi la mitad de los nuevos podcasts fueron creados por inteligencia artificial.

Casi la mitad de los nuevos podcasts fueron creados por inteligencia artificial.

Ya es casi imposible distinguir la voz humana de la generada por IA.

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El mundo de los podcasts atraviesa una revolución silenciosa —y no la que esperaban los oyentes. Según los datos del agregador Podcast Index, de 10 871 nuevos feeds de podcast aparecidos en los últimos nueve días, el 39% muestran indicios de generación mediante inteligencia artificial. Dave Jones, que dirige Podcast Index, calificó lo ocurrido de absurdo en su propio episodio.

Los podcasts ya eran uno de los formatos menos exigentes: baja barrera de entrada, costes mínimos y una audiencia que a menudo escucha de manera distraída mientras atiende tareas domésticas. Precisamente eso convierte al formato en un objetivo ideal para la automatización: los modelos de lenguaje generan sin dificultad guiones de varias horas, y los sintetizadores de voz reproducen voces prácticamente indistinguibles de las humanas —especialmente si no se escucha con atención.

La compañía Inception Point ya declaró el año pasado que producía tres mil episodios por semana en cinco mil programas creados con ayuda de inteligencia artificial —según la propia empresa, cada episodio costaba aproximadamente un dólar. La cofundadora Jeanine Wright dijo a Bloomberg que ahora la compañía cuenta con más de diez mil programas activos, más de 2 500 de los cuales surgieron en las últimas tres semanas.

Un reportero de The Telegraph comprobó que el contenido de esos proyectos correspondía a las expectativas. Uno de los programas se titulaba «Césped» y mantenía una conversación monótona llena de lugares comunes, sin aportar casi ninguna información útil sobre el tema. Lo más notable eran los errores: el presentador generado por inteligencia artificial mencionaba personajes que no volvían a aparecer en ningún otro lugar y, en ocasiones, divagaba sin sentido.

Algunas plataformas han empezado a restringir la difusión de ese tipo de material. Así, el servicio RSS.com dejó de admitir nuevos programas en la publicidad programática hasta que no consigan al menos diez oyentes al mes —y una suscripción a un plan de pago. Si un programa se considera de baja calidad, la publicidad se desactiva y el proyecto queda sin monetización para siempre o se elimina de la plataforma. El cofundador de RSS.com, Alberto Betella, explica que la presencia de ese tipo de contenido perjudica a todo el ecosistema y a la reputación del servicio.