Viaje psicodélico en los arrecifes de coral: por qué los científicos "colocaron" a los peces y por qué el resultado sorprendió incluso a los propios investigadores.

Viaje psicodélico en los arrecifes de coral: por qué los científicos "colocaron" a los peces y por qué el resultado sorprendió incluso a los propios investigadores.

Jamás se había observado en este entorno un nivel de pacifismo tan alto.

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Los científicos siguen buscando maneras inesperadas de estudiar el comportamiento de seres vivos, y otro experimento resultó especialmente inusual. Un equipo de biólogos decidió comprobar cómo la psilocibina —sustancia psicoactiva de los hongos alucinógenos— afectaría a peces agresivos. El resultado sorprendió incluso a los autores del trabajo: tras la exposición a la sustancia, los ejemplares sometidos a prueba atacaron con menor frecuencia a sus congéneres.

El estudio fue publicado por la revista Frontiers in Behavioral Neuroscience. En el centro del trabajo estuvo el pez Kryptolebias marmoratus, conocido como rivulus del manglar. La especie ha atraído desde hace tiempo la atención de biólogos por sus rasgos inusuales. Estos peces pueden sobrevivir durante meses fuera del agua, y se reproducen principalmente por autofecundación, creando copias genéticas prácticamente idénticas. Gracias a esa característica, los especialistas pudieron excluir la influencia de la herencia y centrarse en los cambios de comportamiento.

El equipo de la Universidad Acadia en la provincia canadiense de Nueva Escocia colocó a dos peces a ambos lados de un acuario dividido por una rejilla. Los animales podían verse y percibirse, pero no tenían contacto directo. Luego uno de los peces fue trasladado durante 20 minutos a un depósito separado con una pequeña dosis de psilocibina; después lo devolvieron y comenzó la observación.

Normalmente los rivulus del manglar muestran agresividad con sacudidas rápidas hacia el rival. Tras la exposición a la sustancia, la cantidad de esos ataques se redujo notablemente. Sin embargo, los peces no dejaron de interactuar por completo: siguieron mostrando señales menos beligerantes, por ejemplo nadando de lado o realizando una especie de «presentaciones» frente al oponente.

La directora del estudio, Daina Forsythe, reconoció que el equipo esperaba la reducción de todos los tipos de conducta agresiva, pero la sustancia afectó inesperadamente solo a los ataques más bruscos y energéticamente costosos. Esta división de las reacciones se convirtió en el principal hallazgo del experimento.

Los autores del trabajo consideran que los resultados ayudarán a comprender mejor los mecanismos de acción de la psilocibina en el sistema nervioso. A pesar de las diferencias entre humanos y peces, algunas estructuras cerebrales en los vertebrados funcionan de manera similar. En el futuro, los especialistas quieren probar el efecto de dosis más altas y averiguar si los peces desarrollan tolerancia a la sustancia tras exposiciones prolongadas.