544 electrodos en el cerebro y un poco de magia: científicos prueban un implante que devuelve la vista sin usar los ojos.

544 electrodos en el cerebro y un poco de magia: científicos prueban un implante que devuelve la vista sin usar los ojos.

Se difumina la línea que separa el cuerpo vivo de los microcircuitos complejos.

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La medicina moderna lleva tiempo buscando una manera de devolver la vista a personas que la han perdido por completo, y ahora los científicos han logrado dar otro paso real en esa dirección. En Estados Unidos se completó con éxito la tercera operación de implantación de un neuroimplante inalámbrico, que rodea los ojos dañados y actúa directamente sobre el cerebro, creando una visión artificial.

El procedimiento se realizó en el centro médico Rush University. Al paciente le implantaron 34 estimuladores inalámbricos miniaturizados con 544 electrodos, que se introducen en la corteza visual del cerebro. El dispositivo llamado ICVP (Intracortical Visual Prosthesis) no intenta restaurar el funcionamiento de la retina ni del nervio óptico — los evita por completo y envía impulsos eléctricos directamente al cerebro, formando imágenes de luz artificial.

El desarrollo del sistema está dirigido por el Illinois Institute of Technology en colaboración con neurocirujanos y especialistas en visión de varios centros de referencia, incluidos la Universidad Johns Hopkins y la Universidad de Chicago. El equipo trabajó durante años — antes de pasar a la fase clínica, perfeccionaron durante largo tiempo las técnicas quirúrgicas y la fiabilidad del equipo.

Que la operación haya sido exitosa por tercera vez consecutiva es fundamental: indica la reproducibilidad y la estabilidad del sistema, sin las cuales es imposible escalar la tecnología para un uso más amplio.

El neurocirujano Seper Sani, que realizó la implantación, señaló que este logro acerca el dispositivo a ser una opción real de ayuda para personas con pérdida profunda de visión. Philip Troy, líder del proyecto y director del Instituto Pritzker del Illinois Institute of Technology, destacó que décadas de investigación de laboratorio finalmente se están materializando en soluciones prácticas capaces de cambiar la vida de las personas.

Aproximadamente cuatro semanas después de la operación, el paciente comenzará sesiones de entrenamiento en el Centro de Investigación de Prótesis Hilton de la organización The Chicago Lighthouse. Los especialistas estudiarán qué tan bien el cerebro aprende a interpretar las señales entrantes — distinguir patrones de luz, orientarse en el espacio y realizar tareas sencillas. Janet Shlik, directora de The Chicago Lighthouse, señaló que incluso una percepción mínima de la luz puede cambiar radicalmente la vida cotidiana de una persona completamente ciega.

El seguimiento de los participantes del estudio durará de uno a tres años. El equipo también está reclutando voluntarios — personas que perdieron la vista en la edad adulta, pero que tuvieron visión normal al menos durante los primeros diez años de vida.