Un enorme repunte en la fabricación de «armas fantasma» motivó las medidas drásticas.

Los legisladores de California decidieron emplear un método inusual para combatir las llamadas «armas fantasma» (ghost guns), que cada vez se fabrican más en impresoras 3D domésticas. La nueva iniciativa podría cambiar las normas de toda la industria, pero junto con el apoyo recibió una ola de críticas por parte de la comunidad técnica, que teme las consecuencias para la privacidad y la libertad de uso del equipo.
El 26 de mayo la legislatura estatal aprobó el proyecto de ley Assembly Bill 2047. El documento obligará a los fabricantes de impresoras 3D a incorporar en sus dispositivos algoritmos especiales capaces de reconocer archivos con piezas de armas de fuego y bloquear su impresión. Si el proyecto recibe la aprobación del senado y la firma del gobernador de California, Gavin Newsom, los nuevos requisitos comenzarán a aplicarse de forma gradual desde 2028.
Los autores de la iniciativa proponen introducir un mecanismo de búsqueda de planos de armas directamente en el firmware de las impresoras o en los programas de preparación de modelos para impresión. Los algoritmos deben analizar distintos formatos de archivo, incluidos STL, CAD y otros tipos de modelos digitales, y evitar la fabricación de piezas no numeradas destinadas al ensamblaje de armas.
Los parámetros técnicos del futuro sistema aún no se han revelado. Para principios de 2028, las autoridades deberán preparar recomendaciones oficiales sobre el funcionamiento de dichos algoritmos. A los desarrolladores se les exigirá alta precisión en la detección de modelos prohibidos y resistencia a intentos de elusión incluso por parte de usuarios experimentados.
Se ha prestado especial atención al funcionamiento de software popular con código abierto. Tras las críticas, los legisladores introdujeron cambios en el texto del documento para mantener la compatibilidad con herramientas independientes. Se prevé que programas de terceros puedan interactuar con los mecanismos de comprobación aprobados mediante un procedimiento de certificación protegido.
Las mayores preocupaciones están relacionadas con los riesgos de vigilancia. Los opositores al proyecto se preguntan si las impresoras tendrán que enviar datos de cada tarea a servidores externos. A pesar de las enmiendas introducidas, muchos miembros de la comunidad siguen dudando tanto de la viabilidad técnica de la idea como de la capacidad de los algoritmos para distinguir objetos geométricos habituales de elementos de armas.
El proyecto de ley contempla sanciones severas. Las tiendas que vendan equipo sin los mecanismos de protección obligatorios se enfrentan a multas civiles de hasta 25 000 dólares por cada infracción. Se prevé una responsabilidad separada para los usuarios que desactiven o eludan deliberadamente los medios de bloqueo integrados.
Las autoridades también mantendrán un registro oficial de modelos de impresoras que cumplan con los nuevos requisitos. Se planea actualizar la lista al menos una vez por trimestre.
Una presión similar sobre el ecosistema de la impresión 3D comenzó antes. Así, en 2025 grandes plataformas de modelos, incluida Thingiverse, aceptaron eliminar con mayor rigor los archivos que permitan fabricar armas de fuego o sus piezas.
Los críticos advierten que las consecuencias del nuevo proyecto podrían ir más allá de la lucha contra las armas. Representantes de la organización Electronic Frontier Foundation consideran que mecanismos similares podrían utilizarse en el futuro para limitar la impresión de objetos relacionados con derechos de autor, simbología política u otras categorías de contenido sensibles.
El motivo de la iniciativa fue el fuerte aumento del número de armas impresas en los Estados Unidos. Según un estudio de la organización Everytown for Gun Safety, la cantidad de «armas fantasma» impresas en 3D encontradas en escenas delictivas aumentó aproximadamente un 1 000 % entre 2020 y 2024.
Una inquietud adicional es que algunas de estas construcciones contienen el mínimo de piezas metálicas y pueden dificultar su detección con detectores de metales estándar.