El Parlamento Europeo retira Google de los ordenadores laborales y lo sustituye por un buscador que nadie usa voluntariamente.

El Parlamento Europeo retira Google de los ordenadores laborales y lo sustituye por un buscador que nadie usa voluntariamente.

Una declaración política desde la configuración del navegador — más contundente que cualquier resolución.

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El Parlamento Europeo desde el 4 de junio cambia el buscador predeterminado en los ordenadores de trabajo. En lugar de Google, en Firefox y Edge se abrirá el servicio francés Qwant. La decisión se explicó como una apuesta por la soberanía y la protección de los datos personales de los usuarios.

El cambio no supone la prohibición de Google. Los eurodiputados y el personal podrán seguir abriendo manualmente cualquier otro buscador o cambiar la configuración del navegador. Lo que cambia es la opción por defecto: las consultas desde la barra de direcciones de Firefox y Edge se enviarán automáticamente a Qwant.

Qwant funciona desde 2013 y se presenta como una alternativa europea a Google, con énfasis en la privacidad. En una carta del Parlamento Europeo describieron el servicio como un buscador que no debería rastrear a los usuarios ni recopilar sus datos personales. Para Bruselas esa formulación es importante: ahora la elección del motor de búsqueda se presenta no como un ajuste común del navegador, sino como parte de la política para reducir la dependencia de proveedores tecnológicos externos.

La decisión coincidió en el tiempo con un movimiento más amplio de la UE hacia la soberanía tecnológica. La Comisión Europea el 3 de junio presentó un paquete de medidas destinado a fortalecer los proyectos digitales europeos y reducir la dependencia de tecnologías estadounidenses y chinas. Incluye iniciativas sobre infraestructura en la nube, IA y semiconductores, incluida la continuación de la política sobre la fabricación europea de chips.

La presión sobre la dirección del Parlamento Europeo había aumentado durante varios meses. En noviembre del año pasado, un grupo interpartidario de 38 diputados envió una carta a la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, y pidió abandonar progresivamente Microsoft y otras tecnologías extranjeras. Los autores del escrito afirmaron que la dependencia de las instituciones europeas respecto de un reducido número de gigantes tecnológicos estadounidenses se convierte en una vulnerabilidad estratégica.

El paso a Qwant muestra cómo esta disputa empieza a afectar a las herramientas de trabajo cotidianas. Antes, la conversación sobre la soberanía digital solía centrarse en la nube, los centros de datos, los chips y las compras públicas. Ahora han quedado expuestas las configuraciones del navegador en los ordenadores de los funcionarios europeos. Veremos qué ocurre después.