Secreto militar de 176 bits: el Ejército de EE. UU. ocultó códigos de cifrado que eran aceptados por todos los smartphones del planeta.

Secreto militar de 176 bits: el Ejército de EE. UU. ocultó códigos de cifrado que eran aceptados por todos los smartphones del planeta.

Un experto descubrió mensajes cifrados ocultos del ejército de EE. UU. en una señal GPS pública.

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Cada día, miles de millones de dispositivos reciben señales GPS y las usan para la navegación. Pero, al parecer, durante casi 20 años, junto con las coordenadas los satélites transmitieron algo más: mensajes cifrados ocultos de los militares estadounidenses.

A esa conclusión llegó el especialista en seguridad informática Stephen Merdock del University College de Londres. En un artículo para Inside GNSS describió una extraña secuencia de 176 bits en la señal abierta del GPS. Según sus datos, ese fragmento, conocido como Subframe 4, Page 17, puede ser parte de un sistema del Departamento de Defensa de Estados Unidos para transmitir remotamente claves criptográficas.

Merdock cree que los militares estadounidenses usaron el GPS común como una «estación de números» global. Así se denomina a las emisoras de radio que transmiten conjuntos de números o símbolos comprensibles solo para receptores con la clave adecuada. En este caso, los receptores podrían haber sido equipos militares especiales capaces de descifrar los mensajes ocultos y actualizar las claves de acceso a las señales GPS protegidas.

Merdock notó la secuencia extraña hace más de diez años, cuando aún era estudiante de posgrado y escribía un decodificador para datos crudos de GPS en un proyecto de la Agencia Espacial Europea. El campo parecía una sucesión aleatoria de bits, pero precisamente esa aleatoriedad resultó sospechosa. Según Merdock, los datos verdaderamente aleatorios son raros en la naturaleza, por lo que es más probable que estuvieran cifrados.

Más tarde Merdock volvió a esta observación varias veces. En 2023 pidió a otros especialistas que plantearan hipótesis en Stack Exchange, y en 2025 el estudiante de maestría del University College de Londres Ahmed Kamruddin avanzó el proyecto. Los últimos detalles Merdock los reunió ya este año, al estudiar los archivos abiertos de registros de sistemas globales de navegación por satélite que se conservan en el Centro Helmholtz de Ciencias de la Tierra.

En esos archivos se hallaron más de 12 millones de observaciones de Subframe 4, Page 17 desde 2007. Entre ellas Merdock identificó 3994 mensajes únicos de 176 bits y encontró patrones de señal repetidos. Uno de esos patrones apareció en febrero de 2010 y luego se transmitió, con interrupciones, a través de decenas de satélites durante más de diez años.

Un episodio especialmente revelador ocurrió el 26 de mayo de 2011. Durante varias horas el mismo patrón fue transmitido por los 31 satélites que entonces operaban. Merdock comparó ese momento con documentos desclasificados y encontró una coincidencia con la manera en que los militares implantaban los sistemas de distribución y actualización remota de claves OTAD y OTAR.

Esos sistemas buscaban evitar que los militares tuvieran que entregar manualmente materiales criptográficos. En vez de transmitir claves in situ, los receptores militares podían recibir actualizaciones a través de la señal satelital. Para los usuarios habituales del GPS, esas comunicaciones aparentemente no tenían importancia práctica, pero los datos eran recibidos por todos los dispositivos que trabajaban con el fragmento correspondiente de la señal.

Según la estimación de Merdock, los datos públicos del GPS contenían rastros de este sistema durante al menos 11 años, aunque casi nadie les prestó atención. En 2022, según lo observado por él, cambió la frecuencia de transmisión de los mensajes: empezaron a actualizarse con menos frecuencia. En diciembre de 2023 empezaron a aparecer señales con el prefijo característico TEXT, que luego se difundieron gradualmente por la constelación de satélites.

La razón de los cambios recientes aún se desconoce. Merdock admite que los militares podrían haber modernizado la infraestructura o haber pasado a un nuevo protocolo. Su conclusión principal, en sus palabras, es más amplia que un solo sistema: las señales abiertas que cada día llegan a las antenas de todo el mundo pueden contener mucha más información de la que se piensa.

«Cada satélite GPS es una estación de números», – resumió Merdock. Los receptores escucharon esos mensajes durante años. Simplemente casi nadie intentó entender exactamente qué estaban recibiendo.