Un año en un módulo hermético, paseos espaciales y sin vacaciones. Eso sí, pagan bien…

La NASA inició la selección de participantes para una nueva misión simulada de un año, que reproducirá varias etapas de un futuro vuelo a la Luna o a Marte. Los voluntarios pasarán 12 meses en aislamiento en el Centro Espacial Johnson en Houston. Junto con la preparación y la recolección de datos, el programa ocupará alrededor de 14 meses.
El experimento Moon and Mars Exploration Analog debe comenzar no antes de agosto de 2027. Los participantes vivirán y trabajarán en un entorno cerrado: primero simularán el vuelo interplanetario y luego las operaciones en la superficie de otro planeta y las salidas fuera del módulo habitable. La NASA quiere comprobar no un fragmento aislado de la futura expedición, sino el recorrido completo de la tripulación: desde el largo vuelo en una nave pequeña hasta el trabajo en las condiciones de una base lunar o marciana. la misión Artemis sigue siendo una de las áreas donde podrían ser útiles los resultados de estas pruebas terrestres.
El nuevo programa unirá por primera vez los enfoques de dos experimentos terrestres de la NASA: HERA y CHAPEA. HERA, o Análogo de Investigación para la Exploración Humana, ayuda a estudiar el comportamiento de la tripulación en un análogo estrecho de una nave espacial. CHAPEA, Análogo de Exploración de la Salud y el Rendimiento de la Tripulación, reproduce la vida en la superficie de Marte en un módulo impreso en 3D.
En la primera fase la tripulación se alojará en un módulo que antes se utilizaba para HERA. La NASA lo describe como un compartimento habitable de dos niveles con cuatro puertos, adaptado para simular el vuelo desde la Tierra. En el interior hay una zona de trabajo, un espacio residencial, literas y un servicio sanitario. Ese entorno refleja las limitaciones principales de los viajes espaciales de larga distancia: aislamiento, volumen reducido, convivencia constante y la imposibilidad de salir al exterior por voluntad propia.
Después, los voluntarios pasarán a la fase de trabajo en superficie. Para ello se utilizará un módulo de una planta impreso en 3D, que actualmente participa en la segunda misión de CHAPEA. Simula una base en otro planeta: en el interior hay camarotes individuales para la tripulación, una zona de trabajo común, una sala de descanso, un área para el cultivo de plantas, un consultorio médico, una zona para la preparación de alimentos, una esclusa y dos baños. Junto al módulo hay una superficie arenosa para las salidas de entrenamiento.
En algunos escenarios a los participantes también se les asignará un módulo de rover. Sirve para reproducir desplazamientos a puntos de investigación fuera de la base principal. En su interior hay dos asientos de conductor, dos camas, un inodoro sin descarga y una pequeña esclusa para muestras. Este elemento mostrará cómo la tripulación afronta las operaciones externas cuando vivir y trabajar resulta aún más estrecho que en el compartimento principal.
La NASA espera, con la ayuda de los voluntarios, probar equipos, tecnologías, protocolos, requisitos y otras soluciones destinadas a mantener la salud y el rendimiento de la tripulación durante misiones de larga duración en el espacio profundo. Todas las pruebas se realizarán en la Tierra, pero la agencia recopilará datos como si las personas estuvieran realizando un vuelo real y trabajando en otro planeta.
Los resultados se transferirán al Programa de Investigación Humana de la NASA. Este programa estudia cómo preservar el estado físico y psicológico de los astronautas durante expediciones prolongadas. Los datos obtenidos también pueden utilizarse en la planificación de una presencia permanente en la Luna, de una futura base lunar y de las próximas misiones Artemis.
Los requisitos para los participantes son similares a los de los astronautas. Pueden postular ciudadanos de EE. UU. y titulares de la tarjeta de residencia permanente. Los candidatos deben tener entre 30 y 55 años, aunque la NASA puede considerar a personas fuera de ese rango mediante aprobaciones adicionales. La estatura no debe superar las 74 pulgadas, es decir, unos 188 centímetros. También se exige dominio del inglés, disposición a someterse a evaluaciones físicas y psicológicas de la NASA y consentimiento a un proceso de selección de varios días.
Los participantes deben estar preparados para dedicar al programa aproximadamente 14 meses: 12 meses en dos módulos aislados y otros dos meses para la preparación, los procedimientos posteriores a la misión y la recopilación de datos. La NASA también solicita sólidas capacidades técnicas, ausencia de restricciones dietéticas, ausencia de antecedentes de sonambulismo y no consumir somníferos.
La formación académica también tiene importancia. Se prefieren candidatos con título de licenciatura de una institución acreditada en ingeniería, biología, física o matemáticas. Los grados académicos en disciplinas STEM se consideran una ventaja y pueden sustituir parte de la experiencia: un máster equivale a un año y un doctorado a tres años. La experiencia militar también puede contarse como equivalente a la formación profesional.
A los voluntarios se les pagará una compensación, pero para los empleados de la NASA y los contratistas existen restricciones adicionales. Se recomienda consultar con los empleadores las normas sobre permisos y la participación en este tipo de programas.