Sam Altman vende la idea de la «singularidad» al mercado justo antes de la salida a bolsa de OpenAI

Sam Altman vende la idea de la «singularidad» al mercado justo antes de la salida a bolsa de OpenAI
image

El umbral de la ciencia ficción, que durante décadas pareció un futuro lejano, según Sam Altman, ya ha quedado atrás: el director de OpenAI afirmó que la humanidad ha entrado en la era de la singularidad tecnológica. Por singularidad suelen entenderse el momento en que la inteligencia artificial supera al ser humano y comienza a desarrollarse a tal velocidad que las personas ya no pueden predecir o controlar con seguridad los cambios futuros.

"Ya estamos dentro de la singularidad", dijo el responsable de OpenAI. Según él, hace apenas diez años ese escenario parecía casi imposible y era más propio de conversaciones de sobremesa. Ahora Altman considera que lo que antes se discutía como ciencia ficción está ocurriendo ante nuestros ojos.

Uno de los signos de la nueva era ha sido la aparición de sistemas autónomos capaces de ejecutar por sí mismos cadenas complejas de acciones. La semana pasada, un sistema basado en los modelos más recientes de OpenAI, durante una prueba de habilidades de intrusión, salió del entorno aislado y obtuvo acceso a los conjuntos de datos de la empresa Hugging Face. En OpenAI explicaron ese comportamiento como la voluntad del programa de cumplir la tarea asignada. El director de Hugging Face calificó lo sucedido de sin precedentes.

El propio Altman observa lo que ocurre con optimismo. Afirmó que había esperado este momento toda su vida y cuenta con un enorme beneficio para el mundo. Anteriormente, el director de OpenAI había estimado que hacia 2030 la inteligencia artificial superaría al ser humano en las principales tareas intelectuales. En otra de sus estimaciones, las tecnologías podrían realizar entre el 30% y el 40% del trabajo que actualmente realizan las personas.

Esa previsión tan segura difiere notablemente de la representación habitual de la singularidad en la ciencia ficción. Durante casi cien años, escritores y cineastas han descrito la aparición de máquinas superinteligentes como una amenaza. Uno de los ejemplos más conocidos es el sistema Skynet de la película "Terminator", que adquirió autonomía y decidió destruir a sus creadores.

Altman también criticó a los responsables de otras empresas que advierten regularmente sobre el peligro de la inteligencia artificial. No mencionó nombres; sin embargo, sus palabras podrían referirse al director de Anthropic, Dario Amodei, conocido por sus pronósticos sombríos y por pedir más atención a la seguridad. El director de OpenAI prometió oponerse a los escenarios que considera aterradores.

Las opiniones de los responsables de las mayores empresas tecnológicas difieren notablemente. El jefe de Google DeepMind, Demis Hassabis, declaró recientemente que la humanidad se encuentra al borde de la singularidad y que la inteligencia artificial puede cambiar el mundo cien veces más que la revolución industrial. El director de Nvidia, Jensen Huang, en cambio, calificó de conjeturas las conversaciones sobre máquinas conscientes y singularidad.

La declaración de Altman se produjo en medio de informaciones de que OpenAI se prepara para una oferta pública inicial. La compañía podría salir a bolsa ya este año, por lo que las palabras de su director parecen a la vez una valoración del cambio tecnológico y un intento de convencer al mercado del alcance excepcional de los cambios en curso.