Con una sola llamada, toda una escuela queda paralizada: el FBI admite la impotencia de la policía ante los ataques de "swatting".

Con una sola llamada, toda una escuela queda paralizada: el FBI admite la impotencia de la policía ante los ataques de "swatting".

Delincuentes ocultan sus contactos reales para sembrar pánico masivo impunemente.

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Una llamada falsa a la policía cada vez más a menudo pasa de ser una venganza personal a una forma de paralizar el funcionamiento de instituciones enteras: el FBI advirtió sobre casos coordinados de swatting, que afectan simultáneamente a varios edificios y personas en todo Estados Unidos.

Los atacantes informan a los servicios de emergencia sobre explosiones ficticias, tiroteos o toma de rehenes en una dirección concreta. La idea es que envíen unidades especiales y otras fuerzas policiales al lugar de la supuesta amenaza, y que el personal y los visitantes no sepan que la alarma es falsa.

Antes el swatting se aplicaba con más frecuencia contra personas individuales por conflictos personales. Ahora el FBI observa ataques contra escuelas, edificios gubernamentales, lugares de culto, hospitales, nodos de transporte y otros lugares públicos. El objetivo es interrumpir el funcionamiento, provocar pánico masivo y sobrecargar a los servicios de emergencia de forma simultánea.

Los mensajes falsos pueden provocar evacuaciones, el cierre de escuelas y eventos, el bloqueo de edificios y la difusión de información falsa en las redes sociales. La policía gasta recursos en verificar la amenaza inventada y se distrae de incidentes reales. En casos aislados, la reacción contundente de las fuerzas de seguridad genera riesgo de lesiones y muertes.

Los swatters suelen llamar a través de telefonía por internet (VoIP), que ayuda a ocultar el número o a suplantarlo con ceros y nueves. También generan sospecha las llamadas aisladas sin informes de otros testigos, la llamada desde el extranjero, los detalles confusos, errores en los nombres de las calles y la voz tranquila de una persona que lee un texto preparado de antemano.

El FBI recomienda que las organizaciones planifiquen con antelación el procedimiento a seguir ante la llegada inesperada de la policía, revisen fuentes abiertas para comprobar la presencia de direcciones domiciliarias y otros datos personales, y publiquen con más cautela fotos y vídeos. En caso de swatting hay que mantener la calma, acatar las órdenes de las fuerzas de seguridad, registrar números, cuentas, grabaciones de llamadas y comunicar de inmediato la información a la policía local.