Levaduras modificadas genéticamente convierten el plástico de botellas en un auténtico manjar.

Las botellas de plástico pueden convertirse no solo en materia prima para el reciclaje, sino también en productos alimentarios: especialistas de la Universidad del Sur de Illinois en Carbondale obtuvieron a partir de residuos de plástico PET una mezcla para galletas comestibles. Para el reciclaje, el equipo utilizó levaduras genéticamente modificadas y la masa final la imprimieron en una impresora 3D.
Antes de reciclar, el PET se descompone mediante el método de disolución hidrotérmica oxidativa. El proceso usa calor, agua y oxígeno y convierte el plástico en compuestos más simples accesibles para los microorganismos. Luego las levaduras transforman la materia prima obtenida en proteínas, grasas y ácidos, que forman la base del futuro producto.
Las cepas de levadura se modificaron mediante la tecnología CRISPR para que los microorganismos pudieran procesar PET. A la masa obtenida se añade fibra, almidón y edulcorante, tras lo cual la mezcla se carga en una impresora 3D alimentaria. Una cepa aparte también convirtió biomasa vegetal en compuestos con sabor a vainilla.
El equipo imprimió una pequeña galleta con la forma de la letra griega µ y llamó al producto «µBites». Sin embargo, aún no ha habido una degustación completa. Los especialistas esperan la autorización de la universidad para consumir las muestras, por lo que las afirmaciones sobre el sabor se basan de momento solo en el aroma, y la seguridad del producto aún debe recibir la aprobación necesaria.
La tecnología por ahora es demasiado cara para la producción masiva. Según The Guardian, un kilogramo de dichas galletas cuesta aproximadamente $60. Los autores del proyecto consideran la conversión de plástico en componentes alimentarios como una forma de usar residuos y obtener nutrientes al mismo tiempo, pero los críticos no ven el método como una solución al problema global de la basura plástica.
El trabajo fue financiado en el marco del concurso Deep Space Food Challenge de la NASA. Una de las posibles aplicaciones de la tecnología que mencionan los autores es alimentar a las tripulaciones durante misiones espaciales de larga duración, donde las reservas de comida son limitadas. Por ahora el proyecto sigue siendo una demostración experimental, y la galleta impresa a partir de PET reciclado aún no ha sido probada por personas.