Robots aprenden a despejar edificios y operar tras las líneas enemigas: China entrena humanoides para misiones de combate

Robots aprenden a despejar edificios y operar tras las líneas enemigas: China entrena humanoides para misiones de combate

Humanoides, perros robot y plataformas no tripuladas deben operar junto a la infantería y entrar donde sea demasiado peligroso para las personas.

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Ya en agosto, los humanoides chinos corrían, peleaban y bailaban ante el público en Pekín. Unos días después la prensa militar de la RPC propuso acelerar la transformación de esas máquinas en "participantes de combate", y documentos del Ejército Popular de Liberación muestran que el trabajo ya ha ido mucho más allá de las demostraciones espectaculares.

Las fuerzas armadas chinas estudian el uso de humanoides en combates urbanos, reconocimiento, protección de instalaciones y operaciones en condiciones peligrosas para las personas. Uno de los escenarios prevé seis robots de distintos tipos, incluidos robots humanoides y perros robot, que actúan junto a dos grupos de asalto y ayudan a limpiar un edificio capturado por el enemigo piso por piso y habitación por habitación.

El escenario fue preparado en 2025 por especialistas del centro de pruebas de la Universidad Nacional de Tecnología de Defensa de China en Xi'an. Los autores estiman que el equipo adecuado podría aparecer en un plazo de cinco a diez años. Para operar dentro de edificios, túneles y buques, la configuración humanoide ofrece una ventaja potencial: dos piernas permiten superar obstáculos y escaleras, y los brazos son necesarios para interactuar con objetos del entorno.

Otras pruebas se acercan aún más al entrenamiento militar real. En junio de 2025 la universidad organizó una competición que simulaba la "penetración en la retaguardia enemiga". A los robots se les pedía llegar a una zona designada, elaborar un mapa del terreno y localizar objetivos. Por separado se practicaron el patrullaje de instalaciones militares y la verificación de personas.

Paralelamente, el Ejército Popular de Liberación (EPL) comenzó a comprar equipos. En mayo de 2025 las fuerzas militares anunciaron una licitación para un robot humanoide junto con la instalación y la formación del personal, y más tarde buscaron un sistema de percepción por máquina y control preciso de manipuladores. En junio de 2026 el ejército presupuestó alrededor de 300.000 dólares para la recopilación y el etiquetado de datos de cámaras, radares y sensores de movimiento, incluidos datos sobre el terreno por el que deben desplazarse las máquinas.

La corporación estatal de defensa Norinco también se ha sumado a los desarrollos militares. Su robot a escala real Fuxi está diseñado para servicio de guardia, reconocimiento en diferentes condiciones meteorológicas, patrullaje y misiones peligrosas. La máquina puede ser operada a distancia, por lo que por ahora el operador puede tomar decisiones en lugar de un sistema autónomo.

China también cuenta con una enorme base industrial para proyectos de este tipo. Según BofA Global Research, en 2025 las empresas chinas suministraron alrededor del 95% de las entregas mundiales de robots humanoides. Anteriormente la RPC ya había desarrollado activamente otras plataformas robotizadas, desde máquinas terrestres y perros robot hasta vehículos aéreos y marítimos no tripulados.

No obstante, es pronto para hablar de la aparición de verdaderos "robots soldados" en las unidades chinas. No hay pruebas de despliegue de humanoides armados en unidades operativas del EPL. Las máquinas actuales consumen demasiada energía, funcionan peor en entornos impredecibles y todavía presentan problemas de percepción del entorno, equilibrio y toma de decisiones autónoma.

Un tema aparte está relacionado con el armamento autónomo. La prensa militar china ya ha debatido la transición de los humanoides de tareas auxiliares a la participación directa en el combate, incluido el escenario en el que un robot abre fuego tras la confirmación del objetivo por parte de una persona. En marzo el Ministerio de Defensa de la RPC afirmó que las armas con IA deben permanecer bajo control humano.

La escala de la preparación se evidencia en más de 100 documentos, que incluyen compras militares, trabajos científicos, patentes, publicaciones estatales y materiales de empresas de defensa. Las investigaciones se aceleraron especialmente en 2025–2026 y ahora abarcan no solo las estructuras de los robots, sino también la percepción, el control, la recopilación de datos y la preparación de las máquinas para trabajar junto a los militares.

Por ahora los humanoides chinos más impresionantes siguen cayendo en las competiciones y entreteniendo al público con bailes. Sin embargo, los militares ya contemplan esa misma clase de máquinas en un papel muy distinto y están construyendo de forma sostenida una base tecnológica que en unos años podría llevar a los robots desde la arena al campo de batalla.