Registros directos mostraron rápidos cambios entre dos estados en las fracciones de segundo previas a la decisión.

Las grabaciones directas de la actividad del cerebro humano mostraron que, antes de una elección compleja, el cerebro cambia rápidamente entre la disposición a arriesgar y la inclinación a abstenerse de actuar. Los investigadores seguieron este proceso en seis pacientes con electrodos profundos y hallaron dos señales opuestas en la corteza orbitofrontal.
Los electrodos se implantaron a los pacientes por indicación médica, por lo que los científicos obtuvieron la rara oportunidad de registrar la actividad cerebral de forma directa con resolución de milisegundos. Prestaron especial atención a la corteza orbitofrontal, que participa en la evaluación de posibles ganancias y pérdidas.
Durante el experimento los participantes jugaron a un juego simple y en cada ronda decidían si seguir intentando por una posible recompensa o detenerse para evitar una pérdida. Las probabilidades de ganar y perder se conocían de antemano, por lo que los participantes tuvieron que comparar constantemente el riesgo con el beneficio potencial.
Antes de una decisión arriesgada, la actividad de la parte medial de la corteza orbitofrontal aumentaba, mientras que la de la parte lateral disminuía. Antes de la retirada ocurría lo contrario. Las diferencias se mantenían incluso después de que los investigadores tuvieran en cuenta el atractivo de la recompensa y el tamaño de la posible pérdida.
El hallazgo más interesante apareció justo antes de la elección. El cerebro no transitaba de forma gradual hacia una u otra decisión, sino que cambiaba rápidamente entre dos estados. Cada uno duró de media alrededor de 72 ms, y en las elecciones especialmente difíciles aumentaba el número de cambios.
A partir de la actividad eléctrica, los investigadores pudieron predecir la decisión posterior incluso antes de que se pulsara el botón. La decisión se podía predecir mejor en los últimos 600 ms antes de la respuesta, y la precisión media del modelo alcanzó el 65,5%.
Los autores plantean que las dos partes de la corteza orbitofrontal podrían representar opciones de comportamiento en competencia hasta que una de ellas empiece a predominar. Sin embargo, las grabaciones no demuestran que las regiones se inhiban directamente entre sí, por lo que el mecanismo sigue siendo una hipótesis.
El trabajo tiene una limitación importante: en el experimento participaron solo seis personas y las decisiones se tomaban en una situación de juego. Por ahora no se pueden extrapolar directamente los resultados al riesgo financiero, a acciones peligrosas o a decisiones cotidianas. El principal logro del estudio es otro: los científicos pudieron observar cómo el cerebro humano cambia su estado interno literalmente en decenas de milisegundos antes de la elección.