En 2026, los medios se verán presionados por la IA y la economía de los creadores.

Parece que la vía habitual hacia las noticias a través de las búsquedas empieza a cerrarse ante nuestros ojos. En el informe del Reuters Institute se afirma que este cambio, junto con el aumento de noticias de blogueros y creadores en las plataformas, comprimirá con más fuerza a los medios en 2026 entre dos fuerzas, la IA generativa y la economía de los creadores.
Los autores del estudio encuestaron a 280 directivos y responsables digitales de medios de 51 países. El balance de sentimientos es sombrío: solo el 38% de los encuestados expresa confianza en las perspectivas del periodismo para el próximo año. Al mismo tiempo, el 53% confía en su propio negocio, es decir, muchos creen que sobrevivirán ellos mismos aunque al sector en general le vaya mal.
El temor principal es muy concreto. Los directivos esperan que el tráfico procedente de los buscadores caiga más del 40% en tres años. Y no es una predicción abstracta: los datos de Chartbeat citados en el informe ya registran una caída de las visitas desde las búsquedas de Google a sitios de medios del 33% interanual en la muestra global. En ese contexto, las fuentes tradicionales de audiencia tampoco son alentadoras. El informe recuerda la caída de las visitas desde Facebook del 43% y desde X del 46% a lo largo de varios años, lo que ha hecho que la dependencia de las plataformas sea especialmente dolorosa.
La paradoja es que las nuevas interfaces de IA ya se han vuelto masivas, pero por ahora casi no compensan las pérdidas. El documento señala que ChatGPT tiene unos 800 millones de usuarios activos por semana, y las visitas desde los chatbots están creciendo, pero en el conjunto siguen siendo casi imperceptibles. Además, según cálculos de Chartbeat, Google genera 500 veces más visitas que ChatGPT si se compara solo la búsqueda, y 1.300 veces más si se incluye Discover.
La respuesta de las redacciones a esta situación también está cambiando. El informe indica que los medios planean invertir más en aquello que es más difícil de convertir en un resumen universal. Se trata de investigaciones originales y reportajes desde el lugar de los hechos, análisis y explicación del contexto, así como de historias humanas. En cambio, piensan dedicar menos atención a los contenidos de servicio y al contenido evergreen que los chatbots pueden ofrecer más rápido y más barato. Paralelamente, las redacciones aceleran el giro hacia el vídeo. YouTube se convierte en la prioridad principal para la distribución, y TikTok e Instagram siguen en segundo lugar, mientras X y Facebook pierden el estatus de plataformas obligatorias.
Otro frente de competencia son los creadores de contenido, que captan tanto la atención como, a veces, a personas de las redacciones. En el informe, el 70% de los encuestados dice estar preocupado porque los autores e influencers desvían tiempo y atención de las marcas periodísticas, y el 39% teme la pérdida de talento destacado. Como resultado, el 76% de los encuestados planea que sus periodistas trabajen de forma más orientada al creador, es decir, que se expongan más ante la audiencia, graben con más frecuencia, expliquen y establezcan un contacto personal.
Además, la IA no solo provoca la caída del tráfico, sino también una nueva ola de basura y falsificaciones. El informe describe por separado el aumento de la basura generada por IA y los deepfakes, y advierte que en ese entorno la sociedad necesitará nuevos mecanismos de protección. Uno de los enfoques clave es el "origen digital", cuando a fotos y vídeos se les añaden metadatos sobre la fuente y las ediciones según estándares como C2PA. Pero el progreso es lento: el documento señala que menos del 1% de las imágenes y vídeos informativos del mundo contienen actualmente dichos metadatos. Curiosamente, alrededor de la mitad de los encuestados, un 52%, aún espera que la preocupación por los bulos y el contenido de IA pueda, con el tiempo, favorecer a los medios profesionales.
El pronóstico final es el siguiente. Los medios de noticias tendrán que aprender a vivir en un mundo en el que la búsqueda deja de ser una vidriera de enlaces, las redes sociales se convierten en un flujo de vídeo sin enlaces salientes, y la confianza cada vez se asocia más con una persona concreta que con un logotipo. Quienes logren reconvertir el producto y el estilo, manteniendo la calidad y la verificación de hechos, tendrán la oportunidad no solo de sobrevivir, sino de ocupar un lugar más destacado en un internet ruidoso y automatizado.