La historia de por qué sale caro robar a quienes pagan millones.
Las autoridades estadounidenses revelaron nuevos detalles sobre el caso de la filtración de herramientas ofensivas de intrusión que podrían haber dado acceso a un gran número de ordenadores y dispositivos móviles en todo el mundo. Según la acusación, tecnologías desarrolladas para trabajar con contratistas gubernamentales terminaron en manos de intermediarios en el mercado negro.
El Departamento de Justicia de EE. UU. informó que Peter Williams, un australiano de 39 años y exdirector de Trenchant, se declaró culpable de vender ocho herramientas sustraídas a la empresa. Trenchant forma parte de la estructura del contratista de defensa L3Harris y suministra soluciones de vigilancia al gobierno de EE. UU. y a sus socios. La investigación afirma que entre 2022 y 2025 Williams ganó más de $1,3 millones en criptomonedas por las transacciones.
En los documentos judiciales los fiscales subrayan que la filtración afectó los intereses de la comunidad de inteligencia estadounidense. Según su evaluación, las herramientas vendidas podrían haberse usado indiscriminadamente en múltiples escenarios, desde la vigilancia encubierta hasta delitos cibernéticos y ataques de ransomware.
La sentencia de Williams está prevista para el 24 de febrero en un tribunal federal de Washington. La fiscalía solicita nueve años de prisión, tres años de libertad vigilada tras la liberación, una compensación por daños de $35 millones y una multa de hasta $250,000. Tras cumplir la condena, planean deportarlo a Australia.
Señalan además que el FBI contactó con Williams desde finales de 2024 hasta su detención a mediados de 2025. Durante ese periodo dirigió una investigación interna en Trenchant y, según los fiscales, siguió transmitiendo secretos al comprador. Según la acusación, se trataba de vulnerabilidades de día cero, cuando los desarrolladores todavía no cuentan con correcciones disponibles.
Los documentos también mencionan la historia de un empleado de Trenchant que primero fue sospechoso de la filtración y fue despedido. Más tarde recibió una notificación de Apple sobre un intento de infección con software espía, pero no se explicó la relación de ese episodio con el caso.