El desenlace del enfrentamiento marcará el futuro del entretenimiento en casa.

Las mayores empresas de telecomunicaciones del mundo solicitaron a las autoridades de la Unión Europea que controlen con más rigor la influencia de los gigantes tecnológicos en el mercado de televisores inteligentes (Smart TV). Se trata de los servicios a través de los cuales el espectador elige películas, series y canales, y es precisamente ahí, según la industria, donde cambia el equilibrio de fuerzas.
La iniciativa partió de la asociación Association of Commercial Television and Video on Demand Services in Europe, que agrupa a Canal+, RTL, Mediaset, ITV, Paramount+, NBCUniversal, Walt Disney, Warner Bros Discovery, Sky y TF1 Groupe. En una carta enviada a la vicepresidenta de la Comisión Europea, Teresa Ribera, los actores del mercado señalaron la creciente influencia de Google, Amazon, Apple y Samsung. Esas empresas controlan los sistemas operativos de los televisores inteligentes y de los asistentes de voz, determinando de facto qué contenido verá el usuario.
La principal queja se refiere a los mecanismos integrados de recomendaciones y búsqueda. Plataformas como Fire TV de Amazon y Google TV pueden promover algunos servicios y relegar otros, conformando la agenda de visionado de millones de espectadores. Según los autores del escrito, ese modelo da a un número limitado de actores la posibilidad de controlar el acceso a la audiencia y la distribución del contenido.
La asociación insiste en que la Comisión Europea reconozca a los principales sistemas operativos televisivos como "controladores de acceso" e imponga una supervisión estricta. Ese estatus implicaría obligaciones adicionales, incluida la garantía de una competencia leal y la transparencia de los algoritmos.
La situación se desarrolla en un contexto de agravamiento de las relaciones entre Bruselas y la administración de Donald Trump. En Washington cada vez más califican de discriminatorias las medidas europeas contra las empresas tecnológicas estadounidenses. La Unión Europea, por su parte, se prepara para intensificar la aplicación de las normas antimonopolio.
En febrero, los reguladores ya amenazaron a Meta por las restricciones impuestas a servicios de inteligencia artificial de terceros en WhatsApp, y en breve se espera una decisión sobre la investigación a Google en el marco de la ley de mercados digitales.
Se generó una tensión adicional tras la imposición de sanciones estadounidenses contra el excomisario europeo Thierry Breton y varias personalidades europeas. En Bruselas interpretaron la medida como una presión sobre la política regulatoria y prometieron apoyar a Breton en su recurso judicial.