Las autoridades de Budapest intentaron reclutar a un simpatizante de la oposición; el episodio recuerda a la era comunista.

Las autoridades de Budapest intentaron reclutar a un simpatizante de la oposición; el episodio recuerda a la era comunista.

La crisis política en Hungría derivó en un escándalo de espionaje.

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En Hungría se intensifica una situación en la que se entrelazan la política, los servicios secretos y las tecnologías de espionaje. La oposición afirma que las autoridades no solo vigilaron su actividad, sino que intentaron destruir la infraestructura interna antes de las elecciones.

El líder del partido TISZA, Péter Magyar, primero escribió sobre ello el 24 de marzo en Facebook, y el 26 de marzo amplió las acusaciones en la red social X. Según él, los servicios secretos húngaros actuaron por orden del primer ministro Viktor Orbán e intentaron dejar fuera de servicio el sistema informático interno del partido en vísperas de las elecciones.

Magyar vinculó la situación con una investigación periodística que describe hechos del verano de 2025. Entonces se realizaron registros en casa de dos empleados del partido. La causa fue una denuncia anónima sobre la difusión de contenido prohibido, pero las investigaciones no confirmaron nada. Las fuerzas de seguridad incautaron equipo e incluso cámaras ocultas.

En el centro de la historia se encuentra un voluntario de 19 años al que un individuo llamado Henry intentó sobornar. La tarea para el joven era crear vulnerabilidades en el sistema interno de TISZA para después destruir su funcionamiento. Según la investigación, Henry disponía de información confidencial sobre el partido y sus empleados. Más tarde, especialistas en seguridad decidieron desenmascararlo a él y a sus posibles coordinadores mediante una cámara oculta, pero los registros frustraron el plan.

Según la publicación, la operación podría haberse llevado a cabo con la participación de la Oficina de Protección del Orden Constitucional de Hungría y del Servicio Nacional de Seguridad. Ambos organismos dependen del gobierno y forman parte de la estructura de la oficina del primer ministro, dirigida por Antal Rogán.

Péter Magyar calificó lo sucedido como «Orbangate» y comparó la situación con la época del comunismo, además de afirmar que, a su juicio, el escándalo es más grave que el Watergate. También declaró que, en caso de que TISZA llegue al poder, los organizadores de la operación y la dirección de los servicios secretos rendirán cuentas.

Acusaciones adicionales se refieren al uso de software espía. Según el político, contra el partido podría haberse utilizado Candiru, considerado sucesor de Pegasus. Entre los objetivos estaban, entre otros, los especialistas en seguridad de la información que detectaron rastros de tales herramientas.

Las elecciones en Hungría están convocadas para el 12 de abril de 2026. En TISZA temen que los ataques a la infraestructura puedan paralizar el funcionamiento del partido en un momento decisivo. No obstante, según ellos, por ahora se está logrando proteger los sistemas clave y repeler los intentos de intervención.