Desarrollan tecnología para robots que se desarman y pueden recomponerse — casi como en "Terminator 2"

Desarrollan tecnología para robots que se desarman y pueden recomponerse — casi como en "Terminator 2"

Ahora los edificios se pueden desmontar como un juego de construcción.

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Un simple montón de clips de oficina sugirió de repente la idea para un artículo futuro. Si se entrelazan los clips, el ovillo se mantiene sorprendentemente firme, aunque no hay ningún pegamento. Especialistas de la Universidad de Colorado en Boulder decidieron convertir este sencillo efecto en una tecnología completa.

No se basa en la química, sino en la geometría. Las partículas entrelazadas se enganchan entre sí, como ramas en el nido de un pájaro o las espinas de una bardana. En el laboratorio dirigido por François Barthel crearon modelos donde la resistencia surge precisamente por la forma de los elementos individuales. A diferencia de la arena, cuyos granos lisos simplemente se deslizan, las partículas con forma curvada pueden literalmente engancharse unas a otras y formar una estructura resistente sin pegamento.

Para entender qué formas funcionan mejor, el equipo simuló todo en el ordenador. Resultó que los elementos más sencillos, parecidos a clips con dos «patas», ofrecen el resultado más fiable. Esas partículas no se amontonan en un montón suelto, sino que se enganchan y entrelazan formando una masa compacta que es difícil de romper. Al mismo tiempo, el material combina una propiedad poco común: resiste bien la tracción y es difícil de dañar.

Lo más inusual aparece con la vibración. A diferencia del hormigón o del metal, el nuevo material se puede «encender» y «apagar». Vibraciones débiles hacen que las partículas se enganchen más firmemente y formen una construcción rígida. Vibraciones más fuertes, al contrario, las hacen desenredarse rápidamente y la masa vuelve a estar suelta. Sale algo intermedio entre un sólido y un medio granular.

Este enfoque abre posibilidades inesperadas. Por ejemplo, estructuras grandes como puentes podrían no demolerse, sino desmontarse en piezas y reutilizarse. En la robótica la idea también resulta prometedora: pequeñas máquinas podrían conectarse en una herramienta única y luego separarse para pasar por espacios estrechos. Como comparación visual, los autores incluso recordaron el metal líquido de la película Terminator 2: El juicio final. Ahora el equipo experimenta con formas de partículas más complejas, inspiradas en plantas agarradizas, para que las partículas se enganchen aún más.