Spotify abre la caja de Pandora: cualquier canción de un artista vivo puede convertirse en un remix creado con IA — y esto es solo el comienzo.

Spotify abre la caja de Pandora: cualquier canción de un artista vivo puede convertirse en un remix creado con IA — y esto es solo el comienzo.

Con los piratas al menos se podía demandar; con una IA no hay a quién enfrentarse — la plataforma ya está de su lado.

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Spotify decidió apostar por la inteligencia artificial —y ya ha recibido por ello la primera oleada de críticas. La plataforma anunció una función que permitirá a los usuarios premium crear sus propios remixes y versiones con ayuda de IA a partir de las canciones de los artistas que participen en el programa. Suena como el futuro de la música —pero no todos están seguros de que sea un futuro en el que haya lugar para los intérpretes en vivo.

La nueva función apareció en el marco de un acuerdo con Universal Music Group, tras lo cual las acciones de Spotify subieron un 16 %. El responsable de la compañía, Alex Norström, explicó la lógica del acuerdo al Financial Times: Spotify aspira a ofrecer una alternativa "controlada" a la piratería y al contenido de IA sin control, donde los músicos puedan dar su consentimiento para el uso de sus obras y recibir dinero por ello. Según él, ya hay demasiados intentos no regulados en la red. La función de pago, declaró Norström, puede convertir "una canción en diez mil".

Los detalles sobre cómo funcionará todo aún no se han revelado. Se desconoce si los usuarios podrán compartir públicamente sus remixes generados por IA o si permanecerán privados, y cómo la plataforma tiene previsto etiquetar ese tipo de contenido.

El compositor y defensor de los derechos de autor Ed Newton-Rex reconoce que, si la música generada por IA es inevitable, es preferible que exista dentro de un sistema de consentimiento. Sin embargo, advierte que, según el diseño de la función, podría iniciarse un "círculo vicioso": los artistas en vivo se enfrentarían a una competencia cada vez mayor con contenido generado por IA y se verían obligados a participar en el sistema incluso en contra de su voluntad. Si los remixes pueden compartirse públicamente, corren el riesgo de inundar la plataforma y desplazar literalmente las canciones de músicos reales.

La demanda de música de IA es, además, bastante real: el año pasado tres canciones creadas por inteligencia artificial encabezaron las listas, incluidas las de Spotify. La música generada por IA se vuelve cada vez más indistinguible de la humana, y los oyentes con frecuencia no se cuestionan su procedencia.

El tema de los derechos de autor sigue siendo un punto conflictivo para toda la industria. En marzo, el gobierno del Reino Unido abandonó el plan de permitir que las empresas de IA utilizaran material protegido por derechos de autor sin el consentimiento de los titulares, tras las protestas de miles de músicos.

Mientras tanto, Meta y OpenAI se enfrentan en los tribunales por el presunto uso de contenido ajeno para entrenar modelos, y la semana pasada dos empleados de Meta fueron responsabilizados personalmente por la supuesta descarga pirata de un terabyte entero de libros para entrenar el modelo Llama.

Newton-Rex está convencido de que Norström desplaza deliberadamente el énfasis. Al hablar de la elección entre una IA "correcta" y una "basura", el responsable de Spotify evita un enfrentamiento mucho más agudo: los artistas en vivo frente a las máquinas.