Al priorizar la velocidad, la empresa pagó el precio de la pérdida de experiencia.

Los fabricantes de automóviles delegan cada vez más las comprobaciones rutinarias a sistemas de IA, pero Ford se enfrentó al lado negativo de la automatización: un aumento de errores en la producción, por lo que tuvo que reincorporar a unos 350 ingenieros veteranos.
La compañía reconoció que confiaba en exceso en herramientas automatizadas en el diseño y la producción. Según Charles Poon, vicepresidente de ingeniería de equipamiento automotriz, Ford esperaba que la inteligencia artificial y la precisión en los requisitos de diseño elevaran por sí solas la calidad, pero el enfoque no funcionó.
El problema principal no fue la tecnología en sí, sino los datos y el conocimiento perdido. Parte del personal experimentado se marchó antes de que la empresa pudiera trasladar su experiencia práctica a los sistemas automatizados. Como resultado, Ford tuvo que contratar, promover o readmitir a ingenieros que habían dejado la compañía. En total son más de 350 especialistas que ahora ayudan a los equipos jóvenes y mejoran la recopilación de datos para entrenar la IA.
La calidad de los vehículos Ford se ha deteriorado en los últimos años, y el número de campañas de retirada ha crecido. La compañía atribuye los problemas a varios factores, entre ellos los lanzamientos complejos de los modelos Explorer y Aviator, las interrupciones en las cadenas de suministro durante la pandemia de COVID y el trabajo fragmentado entre sus divisiones. El director de operaciones, Kumar Galhotra, reconoció que Ford tardó demasiado en aplicar un enfoque de detección y corrección rápida de los defectos después de que aparecieran.
Ahora Ford intenta trasladar el control de calidad a etapas más tempranas. Los equipos de software y digitales trabajan más estrechamente con los ingenieros, la producción y los proveedores, y se ha creado un grupo específico de 40 personas para la verificación del software. La compañía también amplió las pruebas automatizadas y añadió más de 100 000 pruebas de IA que deben detectar fallos raros y verificar la resistencia de los sistemas de software antes de entregar el vehículo al cliente.
En este contexto, Ford ocupó por primera vez en 16 años el primer lugar entre los fabricantes de volumen en el ranking de calidad inicial de J.D. Power. La compañía no abandona la IA, pero ahora apuesta no solo por la velocidad de la automatización, sino por la combinación de verificaciones automáticas, datos de calidad y la experiencia de ingenieros que ya han pasado por varios ciclos de desarrollo de vehículos.