El Parlamento preguntó qué cambió tras los ataques informáticos; el Ministerio de Cultura ni siquiera supo responder.

Las instituciones culturales cada vez almacenan bienes no solo en las salas, sino también en sistemas digitales, y el Comité de Cuentas Públicas del Parlamento británico advirtió que los museos y galerías nacionales del país siguen siendo vulnerables frente a ciberataques, robos y fallos financieros.
El motivo de la dura evaluación fueron los incidentes de alto perfil de 2023. Ciberataque a la Biblioteca Británica y los informes sobre robos en el Museo Británico mostraron que a las instituciones les falta no solo protección técnica, sino también una estrategia general para la conservación de las colecciones. Según el comité, el gobierno ayudó a los museos a intercambiar conclusiones después de lo ocurrido, pero no pudo señalar medidas concretas que realmente reforzasen la protección de los sistemas y de las colecciones.
La principal crítica de los parlamentarios se dirige al Departamento de Cultura, Medios y Deporte del Reino Unido. El departamento, según el comité, confía en exceso en la autonomía de los museos y reacciona a los problemas solo tras los incidentes, en lugar de diseñar con antelación normas comunes, coordinación y control. Entre las posibles medidas el comité destacó el registro digital de las colecciones, que ayuda a detectar más rápido las desapariciones y a seguir con mayor precisión el estado de las colecciones.
El problema se agrava por la presión financiera. En el año fiscal 2024/25, 15 museos y galerías estatales de Gran Bretaña recibieron 484 millones de libras en subvenciones, lo que en términos reales supone un 16% menos tras la finalización de la financiación extraordinaria de la pandemia. Los ingresos propios de las instituciones alcanzaron 563 millones de libras, pero el flujo de visitantes aún no ha regresado a los niveles previos a la pandemia, y los gastos aumentan debido a los salarios y a las facturas de electricidad.
El comité también afirmó que el departamento no tiene una visión completa de la situación financiera de los museos y galerías, por lo que puede detectar demasiado tarde el riesgo de quiebra de una institución concreta. Preocupan además las vacantes en los consejos de administración. En 2024/25 los nombramientos tardaron de media 219 días frente al plazo objetivo de 90 días, lo que debilita la gobernanza en un periodo en el que las instituciones necesitan personas con competencias financieras y técnicas.
Para reducir el riesgo, el comité exigió al departamento que detallara acciones concretas contra las ciberamenazas y las amenazas a las colecciones, que estableciera métricas claras para evaluar a los museos y que explicara las consecuencias para las instituciones que no cumplan los requisitos. Al departamento también le recomendaron compartir con mayor diligencia las lecciones tras los incidentes, reforzar el registro digital y detectar con anticipación los problemas financieros, en lugar de esperar nuevos ataques o robos.